Red Geocientífica de Chile analiza secuencia sísmica frente a las costas de Atacama y plantea tres escenarios posibles
Un triplete de sismos de magnitudes 5.3, 5.4 y 5.5 registrados este jueves frente a Carrizal Bajo marcó un aumento significativo de la actividad sísmica en la costa de Atacama. La Red Geocientífica de Chile indicó que el fenómeno ocurre en una zona de alta complejidad tectónica asociada a la Dorsal de Copiapó y al denominado GAP sísmico de 1922.
La Red Geocientífica de Chile informó a través de su cuenta "X" que una secuencia sísmica iniciada el pasado 9 de junio frente a las costas de Caldera experimentó un cambio importante durante este jueves 11 de junio, tanto en ubicación como en intensidad.
Según el organismo, los primeros movimientos correspondieron a una serie de entre seis y ocho sismos menores, con una magnitud máxima de 3.3, localizados aproximadamente a 20 kilómetros al suroeste de Caldera.
Sin embargo, durante la jornada de este jueves la actividad migró hacia el sur, concentrándose frente a Carrizal Bajo, donde se registró un triplete de sismos de magnitudes 5.3, 5.4 y 5.5, considerados hasta ahora los eventos principales de la secuencia.Los especialistas explicaron que esta actividad ocurre en una zona de alta complejidad geológica influenciada por la subducción de la denominada Dorsal de Copiapó, una estructura submarina que altera el comportamiento normal de la interfaz entre las placas tectónicas.
De acuerdo con el análisis, la presencia de esta formación genera una Zona de Bajo Acoplamiento (LCZ), conocida como Barranquilla LCZ, donde el desplazamiento de las placas ocurre parcialmente mediante movimientos lentos y continuos, permitiendo que pequeñas áreas de mayor rigidez acumulen tensión y la liberen a través de sismos de magnitudes similares, dando origen a secuencias conocidas como "multipletes sísmicos".
La Red Geocientífica destacó además que esta zona interactúa directamente con el denominado GAP de Atacama, considerado una de las principales lagunas sísmicas del país. Este segmento no registra un megaterremoto desde noviembre de 1922, cuando ocurrió un evento de magnitud 8.5, acumulando más de un siglo de esfuerzo tectónico.
No obstante, los expertos llamaron a la cautela frente a interpretaciones alarmistas, recordando que secuencias similares se han registrado anteriormente frente a Caldera y Huasco sin derivar en terremotos de gran magnitud. Históricamente, la Dorsal de Copiapó ha actuado como una especie de barrera natural que permite liberar energía acumulada mediante sismos moderados.Respecto a la evolución de la secuencia, la Red Geocientífica de Chile planteó tres posibles escenarios.
El primero, considerado el más probable, apunta a que la actividad continúe limitada dentro de la zona de bajo acoplamiento, registrando nuevos sismos entre magnitudes 4.5 y 5.7 para luego disminuir gradualmente durante las próximas semanas.Un segundo escenario contempla la posibilidad de que la actividad se extienda hacia otras áreas cercanas de la dorsal, generando eventos aislados que podrían acercarse a magnitud 6.0.
Finalmente, el escenario menos probable considera que la actual secuencia pueda transferir esfuerzos hacia sectores de mayor acoplamiento del GAP de Atacama, favoreciendo el desarrollo de un evento sísmico de mayor magnitud.
La Red Geocientífica de Chile enfatizó que el monitoreo de la zona continúa de manera permanente y que, por el momento, la evolución observada se mantiene dentro de los patrones conocidos para este sector de la costa de Atacama.
Un triplete de sismos de magnitudes 5.3, 5.4 y 5.5 registrados este jueves frente a Carrizal Bajo marcó un aumento significativo de la actividad sísmica en la costa de Atacama. La Red Geocientífica de Chile indicó que el fenómeno ocurre en una zona de alta complejidad tectónica asociada a la Dorsal de Copiapó y al denominado GAP sísmico de 1922.
























































