Investigación UDA identifica poblaciones clave de chañar y tamarugo para su conservación en el norte de Chile
Estudios presentados por un investigador de la Universidad de Atacama permitieron conocer mejor ladiversidad genética de dos árboles característicos de los ecosistemas áridos del norte del país. Entre losresultados, Copiapó destaca por su riqueza genética en chañar, mientras que una población natural detamarugo del Salar de Llamara presenta características especialmente singulares para su conservación.
Conservar una especie no significa únicamente evitar que desaparezca. También implica proteger la diversidadque existe entre sus distintas poblaciones, porque allí se encuentra parte de su capacidad para adaptarse ypersistir frente a los cambios ambientales.
Desde esa mirada, investigaciones presentadas por el académico e investigador de la Universidad de AtacamaDr. Roberto Contreras Díaz están permitiendo conocer con mayor profundidad al chañar (Geoffroeadecorticans) y al tamarugo (Strombocarpa tamarugo), dos árboles estrechamente vinculados a los paisajes yecosistemas del norte de Chile.Mediante herramientas de genética y genómica de poblaciones, los estudios buscan responder preguntas queno pueden observarse a simple vista. Cuánta diversidad genética conserva cada población de árboles, qué tandiferentes son entre sí, cuáles han sufrido procesos de reducción y qué grupos poseen características quepodrían resultar especialmente importantes al momento de diseñar estrategias de conservación orestauración.Copiapó y su importancia para la conservación del chañar
En el caso del chañar, la investigación comparó poblaciones naturales distribuidas a lo largo deaproximadamente 1.300 kilómetros, desde Arica y Parinacota hasta Coquimbo. Los resultados mostraron queno todas conservan las mismas características genéticas y que algunas poseen un valor especialmenterelevante para la conservación.Entre ellas destaca Copiapó, cuya población fue identificada como un reservorio genético de interés paraeventuales procesos de restauración. En términos simples, los árboles estudiados en esta zona conservan unadiversidad que podría resultar valiosa al momento de pensar en la recuperación y protección futura de laespecie.Este conocimiento cobra especial importancia porque el chañar es una de las pocas especies arbóreas nativascapaces de desarrollarse bajo las condiciones extremas del desierto de Atacama. Además de su funciónecológica, posee un fuerte valor cultural y alimentario para las comunidades del norte de Chile.La investigación también mostró que la distancia geográfica no explica por sí sola las diferencias encontradasentre las poblaciones.
Los resultados sugieren que los valles pueden favorecer su conexión, mientras queamplias zonas desérticas pueden actuar como barreras naturales que dificultan el intercambio entre grupos deárboles.Una población de tamarugos especialmente singularEl segundo estudio se concentró en el tamarugo, árbol endémico de la Pampa del Tamarugal y adaptado acondiciones ambientales extremadamente exigentes. La especie ha sido objeto de distintos procesos dereforestación y actualmente enfrenta presiones relacionadas con las transformaciones de su hábitat y ladisponibilidad de aguas subterráneas.Al comparar poblaciones naturales y plantaciones, la investigación encontró un resultado especialmenterelevante en el Salar de Llamara. Los tamarugos naturales de esta zona presentaron una composición genéticaclaramente distinta respecto de otros grupos estudiados y una elevada cantidad de variantes propias. Dicho demanera sencilla, se trata de una población que conserva una huella genética particular y que, por esa razón,merece especial atención desde el punto de vista de la conservación.
Los resultados también muestran que las características del ambiente dejan señales en la diversidad genéticadel tamarugo. Algunas condiciones del suelo aparecen vinculadas con las diferencias observadas entre losárboles, entregando nuevas pistas sobre la manera en que esta especie ha logrado persistir en uno de losambientes más áridos del planeta.
La investigación sobre tamarugo forma parte del proyecto FONDECYT Iniciación, financiado por la AgenciaNacional de Investigación y Desarrollo, ANID, y desarrollado en la Universidad de Atacama. La relevancia deambos trabajos también fue reconocida durante septiembre en el IX Congreso Nacional de Flora Nativa, dondelos estudios sobre chañar y tamarugo fueron seleccionados por el Comité Científico para presentación oral yposteriormente reunidos en una exposición conjunta debido a su relación temática.
Más que describir diferencias entre árboles, estas investigaciones ayudan a responder una pregunta concretapara el futuro de la flora del norte de Chile. Qué poblaciones debemos conocer y proteger hoy para queespecies como el chañar y el tamarugo puedan seguir formando parte de nuestros paisajes mañana.
Desde la Universidad de Atacama, este conocimiento se genera estrechamente vinculado con el territorio,aportando evidencia científica para comprender y conservar un patrimonio natural que ha logrado persistirdurante generaciones bajo condiciones extremas y que forma parte de la identidad ambiental del desierto.
Estudios presentados por un investigador de la Universidad de Atacama permitieron conocer mejor ladiversidad genética de dos árboles característicos de los ecosistemas áridos del norte del país. Entre losresultados, Copiapó destaca por su riqueza genética en chañar, mientras que una población natural detamarugo del Salar de Llamara presenta características especialmente singulares para su conservación.
29 de septiembre de 2026
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