INIA fortalece el manejo de rebaños caprinos en Freirina tras las lluvias
Las acciones consideran monitoreo sanitario y productivo de los rebaños, manejos preventivos y asistencia veterinaria, junto con la implementación de unidades demostrativas para mejorar las condiciones de ordeña.
Las intensas lluvias que afectaron a la Región de Atacama durante julio y agosto generaron dificultades para los crianceros de la comuna de Freirina, quienes debieron enfrentar daños en sus corrales, restricciones para acceder a alimento y cambios en las condiciones habituales de manejo de sus rebaños.
Dado este escenario, profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, han reforzado las visitas técnicas a los predios, entregando asistencia veterinaria y acompañamiento a los 50 crianceros que actualmente participan del proyecto “Fortalecimiento de la producción e inocuidad del rubro caprino de la comuna de Freirina”.
La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional de Atacama, busca fortalecer la producción y la inocuidad del rubro caprino mediante transferencia tecnológica y acompañamiento directo a los crianceros. El trabajo considera intervenciones de acuerdo con las necesidades de cada predio y promueve que los propios productores incorporen los manejos aprendidos en sus rutinas habituales.
El investigador de INIA Intihuasi, Cornelio Contreras, explica que “el frente climático de julio y agosto provocó daños en corrales, pérdida de condición corporal en los animales, abortos y muerte de crías y hembras adultas. Por eso reforzamos las visitas prediales y el manejo sanitario de los rebaños”.Atención veterinaria después del temporalLas primeras intervenciones posteriores a las lluvias han considerado visitas prediales y evaluación clínica de los animales, con especial atención en hembras gestantes y cabritos recién nacidos. Los manejos incluyen suplementación con calcio, minerales y vitaminas, aplicación de antiparasitarios internos y externos y refuerzo de la vacunación contra enfermedades clostridiales.
La médica veterinaria, Claudia Palacios, explica que las condiciones generadas por el temporal aumentaron los riesgos sanitarios para los rebaños. “La falta de alimento, el frío y la humedad afectaron especialmente a hembras gestantes y animales debilitados, aumentando el riesgo de problemas reproductivos, enfermedades respiratorias y podales, mastitis, parasitosis e infecciones”, señaló.
En este contexto, la profesional enfatiza la importancia de mantener medidas preventivas después de las precipitaciones, especialmente considerando el rebrote de pastos tiernos y con alto contenido de agua. “Se recomienda mantener corrales secos, retirar barro y materia orgánica, asegurar agua y alimento suficientes y aislar los animales enfermos”, indicó. En el marco de las visitas también se han aplicado antiparasitarios internos y externos, respetando las restricciones y períodos de resguardo en animales productores de leche, y se reforzó la vacunación contra enfermedades clostridiales, debido a que los cambios bruscos en la alimentación pueden favorecer cuadros de enterotoxemia.
La criancera María Aguilera, de la localidad Majada del Romero, cuenta que durante el temporal parte de la protección de sus corrales resultó dañada y debió mantener a sus animales bajo resguardo durante las precipitaciones. “Fue muy crítico, porque hubo muchos daños. En los corrales se nos cayó el techito que teníamos para proteger a las cabras y tuvimos que mantenerlas encerradas, porque con la lluvia no las podíamos soltar. Desde INIA fueron los primeros que llegaron a aportarnos ayuda. Nos trajeron granos, vitaminas y lo que necesitaban las cabras”, comentó.
Pedro Ossandón, otro de los crianceros visitados, también recuerda las dificultades que debieron enfrentar durante el temporal. “Llovió cuatro días acá. Cuatro días sin comer las cabras. A los cinco días recién las solté. No podía bajar tampoco porque los caminos estaban malos”.
Aprender haciendo para fortalecer las capacidadesLa asistencia técnica busca ir más allá de la atención de la contingencia. En cada visita, los profesionales trabajan directamente con los crianceros para que comprendan los procedimientos y puedan incorporarlos de manera autónoma.
“Trabajamos directamente con ellos para que aprendan a identificar situaciones de riesgo, realizar manejos sanitarios y sepan cuándo pueden resolver una situación por sí mismos y cuándo necesitan apoyo veterinario”, señaló Contreras.Este enfoque se relaciona con la metodología de transferencia que desarrolla el proyecto, basada en el trabajo práctico en los propios predios. La iniciativa contempla capacitaciones asociadas a distintas etapas del ciclo ganadero y busca generar capacidades que permanezcan en el territorio una vez finalizada la intervención.
Para María Aguilera, este acompañamiento también ha significado aprender directamente de los profesionales durante las intervenciones realizadas. “Estoy siempre presente y ellos me enseñan y me indican todo lo que le administran a los animales, por ejemplo, cómo inyectarles las vitaminas”, indicó.
Tarimas de ordeña para mejorar las condiciones del procesoLa intervención contempla además mejoras en la infraestructura productiva. Durante este mes se considera la entrega de cinco unidades demostrativas con tarimas de ordeña, diseñadas para elevar a los animales durante la ordeña y evitar que la extracción de leche se realice directamente sobre el suelo
.La medida busca facilitar el trabajo de los crianceros y disminuir el riesgo de contaminación durante la ordeña, al reducir el contacto de la leche con barro, polvo y materia orgánica. La implementación contempla también un período de acompañamiento para que los productores aprendan a utilizar correctamente la infraestructura y los animales se habitúen al nuevo sistema.
Claudia Palacios destaca la importancia de complementar la utilización de la tarima con otras medidas de higiene. “La tarima debe complementarse con lavado y secado de los pezones, higiene de manos, utensilios sanitizados, filtrado y enfriamiento oportuno de la leche”.
Para Contreras, estas medidas resultan esenciales para fortalecer la producción primaria y avanzar hacia productos de mayor calidad e inocuidad. Asimismo, para María, la nueva infraestructura representa una mejora concreta en su trabajo cotidiano. “La nueva tarima nos alivia un montón el trabajo y podemos hacer más limpio el proceso de sacado de leche. Uno puede hacerlo sin esfuerzo, porque no tiene que estar agachada”, indicó.
La iniciativa busca dejar instaladas unidades demostrativas, fortalecer los procesos productivos y sanitarios y generar capacidades locales que permitan dar continuidad al trabajo realizado por INIA Intihuasi.
De esta manera, la asistencia desplegada tras las lluvias se integra a un proceso de transferencia tecnológica de más largo plazo, en el que la respuesta a una contingencia climática se transforma también en una oportunidad para fortalecer las capacidades de los crianceros, mejorar las condiciones de producción y avanzar en la calidad e inocuidad de los productos derivados de la actividad caprina en la Región de Atacama.
Las acciones consideran monitoreo sanitario y productivo de los rebaños, manejos preventivos y asistencia veterinaria, junto con la implementación de unidades demostrativas para mejorar las condiciones de ordeña.
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