INIA Intihuasi impulsa método para mejorar rentabilidad y calidad en la producción olivícola en Atacama.
INIA Intihuasi impulsa método para mejorar la calidad del olivo en Atacama
el martes pasado a las 11:50
Con el objetivo de mejorar la rentabilidad y la calidad de la producción olivícola en la Agricultura Familiar Campesina (AFC) de la Región de Atacama, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, desarrolló una jornada técnica en la localidad del Totoral en el marco del Programa de Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina, orientado a fortalecer la toma de decisiones en el manejo del olivo. La actividad se centró en la aplicación del Método de Ferreira, una herramienta que permite a los agricultores determinar el momento óptimo de cosecha de la aceituna a través de la evaluación del color de la piel y la pulpa del fruto. La metodología consiste en clasificar 100 frutos en ocho categorías según su grado de madurez, generando un índice numérico que orienta la decisión de cosecha. Este indicador permite a los productores identificar el estado de desarrollo de la oliva, evitando cosechas prematuras o tardías, lo que impacta directamente en la calidad del producto final y en el rendimiento del proceso productivo. El investigador de INIA Intihuasi, Francisco Tapia, explicó que la importancia de esta metodología radica en que el índice de madurez permite estandarizar la calidad del producto. “El índice de madurez define el tipo de elaboración de las aceitunas, ya que es una característica clave para diferenciar el producto final y asegurar la uniformidad de la cosecha”, detalló. En esa línea, enfatizó que esta herramienta permite tomar decisiones más precisas en el momento de cosecha. “Con este método, el agricultor puede saber con mayor certeza cuándo cosechar, evitando pérdidas de calidad por adelantar o retrasar la recolección”, indicó. El sistema clasifica el fruto desde estados completamente verdes hasta sobre maduros, considerando la evolución del color de la piel y la pulpa, lo que entrega una lectura más precisa del estado real del cultivo. Para su aplicación, se deben recolectar 100 frutos al azar desde distintos árboles y alturas del huerto, evitando aquellos dañados. Posteriormente, se calcula un índice ponderado que entrega un valor final de madurez. Según la escala técnica, los rangos entre dos y cuatro corresponden a un inicio de maduración recomendado para cosecha, mientras que valores entre cuatro y cinco indican madurez plena. Sobre ese rango, el fruto se considera sobre maduro y no recomendado para recolección. En ese contexto, el investigador precisó que “las olivas negras que se producen en el sector del Totoral generalmente se ubican entre seis y siete en el índice de madurez”, lo que da cuenta de estados avanzados del fruto y la necesidad de ajustar el momento de cosecha según el tipo de producto que se busca obtener. Tapia también destacó el impacto del método en la estabilidad del producto final, ya que permite reducir la variabilidad entre temporadas y lograr características más uniformes en color, textura y forma de las aceitunas. Asimismo, explicó que la maduración del fruto depende de múltiples factores. “La evolución de la madurez está influenciada por la variedad, las condiciones climáticas y el manejo del huerto. Por ejemplo, altas cargas productivas pueden retrasar el proceso, mientras que veranos cálidos o déficit hídrico tienden a adelantarlo”, detalló. En ese sentido, destacó que la aplicación del método también contribuye a reducir el fenómeno del añerismo o alternancia productiva del olivo, que se refiere a la variación en la producción entre temporadas, con años de alta y baja carga de fruta, reafirmando que el uso del Método de Ferreira permite definir con mayor precisión el punto de cosecha según el tipo de elaboración, como aceitunas verdes estilo sevillana o negras naturales, favoreciendo la uniformidad del producto. Los participantes valoraron la utilidad práctica de los contenidos entregados en la jornada, especialmente por su aplicabilidad directa en los predios. Richard Salvatierra destacó que “la actividad fue muy útil porque este método sirve para aplicarlo y mejorar lo que hacemos”, señaló. En tanto, Karina Jorquera valoró el carácter técnico de la herramienta, “es muy importante evaluar el color de la aceituna mediante este método, como se explicó en el taller, porque muchas veces los agricultores nos guiamos solo por una apreciación visual”, destacó. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional de Atacama, busca que los agricultores de la AFC puedan mejorar su productividad, calidad de fruta y estabilidad productiva, incorporando herramientas técnicas que permitan enfrentar de mejor manera las condiciones agroclimáticas de la Región.INIA, 62 años liderando el desarrollo agroalimentario sostenible de Chile. www.inia.cl – Facebook: /INIAChile – Instagram: @iniachile – Twitter: @iniachile – YouTube: INIA – LinkedIn: /inia-chile Contacto de prensa: Karinna Maltés, Comunicaciones INIA Intihuasi, [email protected] /Nota escrita por Lucas Stack
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