Un reciente estudio científico ha revelado que la práctica de la atención plena, la gratitud y el entrenamiento del optimismo puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular en un corto período de tiempo. Investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign llevaron a cabo un análisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados y encontraron que estas intervenciones estaban asociadas con mejoras significativas en la presión arterial, la inflamación y otros factores de riesgo relacionados con enfermedades cardíacas. Los programas estudiados tenían una duración de entre seis y 12 semanas e incluían sesiones semanales combinadas con actividades para realizar en casa. Algunos programas también incorporaron el uso de aplicaciones, mensajes de texto, llamadas telefónicas, diarios personales y reuniones presenciales. Entre los resultados más destacados, se observó que los programas de atención plena realizados durante ocho semanas lograron reducir la presión arterial sistólica y ciertos marcadores inflamatorios en personas con hipertensión o antecedentes de problemas cardiovasculares. Según Rosalba Hernandez, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Programas basados en la atención plena (...) redujeron la presión arterial sistólica y disminuyeron marcadores inflamatorios. El estudio también resalta la importancia de incorporar la salud mental y conductual en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Publicado en Cardiology Clinics, sugiere que prácticas como la gratitud, el optimismo y la atención plena pueden complementar otras estrategias para proteger la salud del corazón. Los investigadores señalan que mantener algunos cambios conductuales a largo plazo puede requerir un seguimiento menos intensivo pero continuo después de las primeras ocho a 12 semanas. En resumen, estos hallazgos subrayan el papel crucial que juegan las intervenciones psicológicas y conductuales en el cuidado del corazón. Fuente: Publimetro
Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María en Chile ha desarrollado un innovador parche biomimético hecho a base de miel de Ulmo, con el propósito de facilitar la regeneración de piel en pacientes con quemaduras o heridas difíciles de cicatrizar. Este nuevo biomaterial ha sido creado utilizando la técnica de electrospinning o electrohilado, que permite la fabricación de un entramado de nanofibras mediante un polímero biodegradable mezclado con agua y miel de Ulmo. Según explica Tomás Corrales, académico del Departamento de Física de la USM y líder del proyecto, Se trata de un material biomimético que se aplica sobre la piel y luego se lava con agua. Este parche no solo actúa como una barrera protectora, sino que también imita la matriz extracelular del tejido humano. Al ser poroso y tridimensional, proporciona un entorno óptimo para que las células, como los fibroblastos, se adhieran y proliferen. Además, su aplicación y remoción son sencillas para la práctica clínica, ya que el material se adhiere a la piel y puede retirarse o limpiarse fácilmente con agua al finalizar su función. MIEL DE ULMO Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es el rendimiento biológico de la miel de Ulmo en comparación con la miel de Manuka, proveniente de Nueva Zelanda y considerada el estándar en aplicaciones médicas a nivel mundial. Los estudios preliminares sugieren que la miel de Ulmo es igual o incluso superior en términos de viabilidad celular para la proliferación de fibroblastos humanos. Esta equivalencia ofrece una ventaja económica considerable: mientras el kilo de miel de Manuka tiene un valor aproximado de 400 dólares en el mercado internacional, el kilo de miel de Ulmo ronda los 6 dólares. El proyecto cuenta con la participación activa tanto de estudiantes de pregrado como postgrado en laboratorio, como es el caso de Catalina Navarrete, tesista del Magíster encargada de formular y operar el equipo de electrohilado. Con un mercado global enfocado en el cuidado de heridas que se proyecta mover miles de millones hacia 2030, el equipo tiene como objetivo avanzar hacia ensayos clínicos y eventualmente hacia la transferencia tecnológica o creación de spin-offs. Este avance no solo ofrecerá una alternativa terapéutica accesible para los sistemas sanitarios, sino que también agregará valor a los recursos naturales del sur chileno. Fuente: Publimetro
Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se enfocó en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. A pesar de que estas plantas han sido utilizadas en diversas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo, se identificaron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, esos genes fueron transferidos a plantas de tabaco, que actuaron como biofábricas capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años”, dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
Una reciente investigación ha descubierto que las sesiones de entrenamiento han fortalecido el vínculo entre los niños y los gatos de la familia, fomentando una mayor responsabilidad en su cuidado y mejorando la confianza y el comportamiento social de las mascotas. Este estudio ha revelado el potencial de los gatos como participantes activos en intervenciones asistidas con animales. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, evaluó un programa de entrenamiento de seis semanas en el que participaron 36 niños de entre 8 y 17 años junto con sus gatos. A través de técnicas de refuerzo positivo, los participantes enseñaron a sus mascotas comportamientos sencillos, como sentarse o acudir al llamado. Los resultados obtenidos demostraron que los gatos pueden desempeñar un papel activo en este tipo de intervenciones, contribuyendo a fortalecer las habilidades sociales, emocionales y de autonomía de los niños. Los gatos se vuelven más seguros de sí mismos, más sociables y desarrollan vínculos más fuertes que también benefician a los niños, comentó Monique Udell, profesora de la Universidad Estatal de Oregón y coautora del estudio. UN VÍNCULO MÁS FUERTE Los niños que participaron en el programa mostraron un aumento significativo en la responsabilidad relacionada con el cuidado de sus gatos, mientras que en el grupo de control esa responsabilidad disminuyó. Además, se observó un incremento notable en el porcentaje de participantes que afirmaron enseñarles nuevos comportamientos a sus gatos y pasearlos. El entrenamiento no solo benefició a los niños, sino también a los gatos. Los investigadores notaron que estos felinos se volvieron más sociables y desarrollaron vínculos más seguros con los menores. Algunos gatos pasaron de presentar un apego inseguro a uno seguro con el niño participante, lo que sugiere que este tipo de actividades puede mejorar el bienestar y la confianza de ambas partes, abriendo nuevas posibilidades para programas terapéuticos asistidos con gatos. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico ha revelado que la práctica de la atención plena, la gratitud y el entrenamiento del optimismo puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular en un corto período de tiempo. Investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign llevaron a cabo un análisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados y encontraron que estas intervenciones estaban asociadas con mejoras significativas en la presión arterial, la inflamación y otros factores de riesgo relacionados con enfermedades cardíacas. Los programas estudiados tenían una duración de entre seis y 12 semanas e incluían sesiones semanales combinadas con actividades para realizar en casa. Algunos programas también incorporaron el uso de aplicaciones, mensajes de texto, llamadas telefónicas, diarios personales y reuniones presenciales. Entre los resultados más destacados, se observó que los programas de atención plena realizados durante ocho semanas lograron reducir la presión arterial sistólica y ciertos marcadores inflamatorios en personas con hipertensión o antecedentes de problemas cardiovasculares. Según Rosalba Hernandez, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Programas basados en la atención plena (...) redujeron la presión arterial sistólica y disminuyeron marcadores inflamatorios. El estudio también resalta la importancia de incorporar la salud mental y conductual en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Publicado en Cardiology Clinics, sugiere que prácticas como la gratitud, el optimismo y la atención plena pueden complementar otras estrategias para proteger la salud del corazón. Los investigadores señalan que mantener algunos cambios conductuales a largo plazo puede requerir un seguimiento menos intensivo pero continuo después de las primeras ocho a 12 semanas. En resumen, estos hallazgos subrayan el papel crucial que juegan las intervenciones psicológicas y conductuales en el cuidado del corazón. Fuente: Publimetro
Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María en Chile ha desarrollado un innovador parche biomimético hecho a base de miel de Ulmo, con el propósito de facilitar la regeneración de piel en pacientes con quemaduras o heridas difíciles de cicatrizar. Este nuevo biomaterial ha sido creado utilizando la técnica de electrospinning o electrohilado, que permite la fabricación de un entramado de nanofibras mediante un polímero biodegradable mezclado con agua y miel de Ulmo. Según explica Tomás Corrales, académico del Departamento de Física de la USM y líder del proyecto, Se trata de un material biomimético que se aplica sobre la piel y luego se lava con agua. Este parche no solo actúa como una barrera protectora, sino que también imita la matriz extracelular del tejido humano. Al ser poroso y tridimensional, proporciona un entorno óptimo para que las células, como los fibroblastos, se adhieran y proliferen. Además, su aplicación y remoción son sencillas para la práctica clínica, ya que el material se adhiere a la piel y puede retirarse o limpiarse fácilmente con agua al finalizar su función. MIEL DE ULMO Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es el rendimiento biológico de la miel de Ulmo en comparación con la miel de Manuka, proveniente de Nueva Zelanda y considerada el estándar en aplicaciones médicas a nivel mundial. Los estudios preliminares sugieren que la miel de Ulmo es igual o incluso superior en términos de viabilidad celular para la proliferación de fibroblastos humanos. Esta equivalencia ofrece una ventaja económica considerable: mientras el kilo de miel de Manuka tiene un valor aproximado de 400 dólares en el mercado internacional, el kilo de miel de Ulmo ronda los 6 dólares. El proyecto cuenta con la participación activa tanto de estudiantes de pregrado como postgrado en laboratorio, como es el caso de Catalina Navarrete, tesista del Magíster encargada de formular y operar el equipo de electrohilado. Con un mercado global enfocado en el cuidado de heridas que se proyecta mover miles de millones hacia 2030, el equipo tiene como objetivo avanzar hacia ensayos clínicos y eventualmente hacia la transferencia tecnológica o creación de spin-offs. Este avance no solo ofrecerá una alternativa terapéutica accesible para los sistemas sanitarios, sino que también agregará valor a los recursos naturales del sur chileno. Fuente: Publimetro
Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se enfocó en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. A pesar de que estas plantas han sido utilizadas en diversas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo, se identificaron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, esos genes fueron transferidos a plantas de tabaco, que actuaron como biofábricas capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años”, dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
Una reciente investigación ha descubierto que las sesiones de entrenamiento han fortalecido el vínculo entre los niños y los gatos de la familia, fomentando una mayor responsabilidad en su cuidado y mejorando la confianza y el comportamiento social de las mascotas. Este estudio ha revelado el potencial de los gatos como participantes activos en intervenciones asistidas con animales. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, evaluó un programa de entrenamiento de seis semanas en el que participaron 36 niños de entre 8 y 17 años junto con sus gatos. A través de técnicas de refuerzo positivo, los participantes enseñaron a sus mascotas comportamientos sencillos, como sentarse o acudir al llamado. Los resultados obtenidos demostraron que los gatos pueden desempeñar un papel activo en este tipo de intervenciones, contribuyendo a fortalecer las habilidades sociales, emocionales y de autonomía de los niños. Los gatos se vuelven más seguros de sí mismos, más sociables y desarrollan vínculos más fuertes que también benefician a los niños, comentó Monique Udell, profesora de la Universidad Estatal de Oregón y coautora del estudio. UN VÍNCULO MÁS FUERTE Los niños que participaron en el programa mostraron un aumento significativo en la responsabilidad relacionada con el cuidado de sus gatos, mientras que en el grupo de control esa responsabilidad disminuyó. Además, se observó un incremento notable en el porcentaje de participantes que afirmaron enseñarles nuevos comportamientos a sus gatos y pasearlos. El entrenamiento no solo benefició a los niños, sino también a los gatos. Los investigadores notaron que estos felinos se volvieron más sociables y desarrollaron vínculos más seguros con los menores. Algunos gatos pasaron de presentar un apego inseguro a uno seguro con el niño participante, lo que sugiere que este tipo de actividades puede mejorar el bienestar y la confianza de ambas partes, abriendo nuevas posibilidades para programas terapéuticos asistidos con gatos. Fuente: Publimetro