INIA Intihuasi entrega recomendaciones para el manejo de frutales tras las intensas lluvias
En este contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, entrega una serie de recomendaciones dirigidas especialmente a productores de la Agricultura Familiar Campesina para que puedan evaluar las condiciones de sus predios y definir de manera adecuada cuándo retomar el riego y otras labores de manejo.
Las intensas precipitaciones registradas durante las últimas semanas en la Región de Atacama hacen necesario ajustar las labores habituales en los huertos frutales, especialmente en la provincia del Huasco.
En este contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, entrega una serie de recomendaciones dirigidas especialmente a productores de la Agricultura Familiar Campesina para que puedan evaluar las condiciones de sus predios y definir de manera adecuada cuándo retomar el riego y otras labores de manejo.
La magnitud del evento climático fue especialmente significativa en el Valle del Huasco. En Vallenar se acumularon 186,9 milímetros durante el sistema frontal, frente a un promedio anual normal de 40,2 milímetros, mientras que en Alto del Carmen se registraron 210,8 milímetros. A estos acumulados se suman los chubascos registrados durante la mañana de este lunes, manteniendo la atención sobre las condiciones de humedad de los suelos y los huertos. Estos antecedentes fueron monitoreados por la Red Agrometeorológica de INIA, que permitió disponer de información actualizada sobre el comportamiento de las precipitaciones en distintos puntos de la región.
Revisar antes de volver a regarUno de los principales aspectos que deben considerar los productores es la humedad presente en el suelo. Según explica el investigador de INIA Intihuasi, Giovanni Lobos, las altas precipitaciones han generado una importante acumulación de agua en los huertos, por lo que, en estas condiciones, es posible prescindir temporalmente del riego mientras la humedad disponible permita cubrir las necesidades de las plantas.
Antes de volver a regar, se recomienda comprobar directamente la humedad del suelo. Una forma práctica de hacerlo es tomar una muestra a una profundidad de entre 20 y 30 centímetros y apretarla con la mano. Si el suelo mantiene su forma, todavía presenta una humedad adecuada y no sería necesario regar. Si, en cambio, se disgrega o se separa al abrir la mano, significa que el suelo presenta menor disponibilidad de agua y puede ser necesario retomar el riego.
La revisión resulta especialmente importante debido a que un suelo excesivamente saturado puede favorecer problemas radiculares y enfermedades en las plantas.
Atención a los sedimentos en los huertos
En aquellos predios donde las lluvias provocaron el ingreso de sedimentos, también es importante revisar las condiciones del suelo. La acumulación de material en los primeros centímetros puede formar una capa impermeable que dificulte la infiltración del agua.Ante esta situación, se recomienda remover el suelo de la hilera de plantación y, cuando sea posible, incorporar enmiendas orgánicas como compost o guano maduro. Estas labores pueden contribuir a mejorar la infiltración del agua cuando posteriormente sea necesario volver a regar.
Revisar los sistemas de riego antes de utilizarlos
Las lluvias también pueden generar el ingreso de sedimentos a los sistemas de riego, especialmente a los tranques.
En estos casos, se recomienda esperar que el agua decante para que los sedimentos se depositen en el fondo y evitar que sean succionados por la bomba, lo que podría afectar el sistema de filtrado y provocar la obstrucción de los goteros.Si la cantidad de sedimentos acumulada es importante, se recomienda extraerlos del tranque mediante una bomba y realizar una limpieza antes de volver a utilizar el sistema.
Asimismo, antes de poner nuevamente en funcionamiento el riego, se aconseja realizar el descole de los laterales, es decir, abrir los extremos de las líneas de riego para permitir la salida de agua y eliminar los sedimentos que pudieran haber ingresado a las mangueras. Una vez que el agua salga limpia por los laterales, estos pueden cerrarse y el sistema puede volver a utilizarse normalmente.
Poda: esperar y proteger los cortes
Respecto de las labores de poda, las recomendaciones apuntan a evitar realizar esta labor entre tres y cuatro días antes de un evento de lluvia. El agua puede transportar hongos asociados a la madera, los que pueden ingresar a la planta a través de los cortes de poda.Una vez ocurrida la lluvia, la labor puede retomarse después de 24 horas. En los cortes de poda mayores a dos centímetros de diámetro, se recomienda aplicar pasta de poda para proteger la zona expuesta.
Fertilización cuando el suelo aún no permite regar
Si el huerto tiene una fertilización programada, pero las condiciones del suelo todavía impiden realizar un riego, esta labor puede complementarse mediante aplicaciones foliares. Entre las alternativas señaladas se encuentran productos en base a NPK, aminoácidos, algas y micronutrientes, con el objetivo de apoyar el crecimiento de las plantas mientras no sea posible regar debido a problemas asociados al agua, los canales o la saturación del suelo.
Finalmente, desde INIA Intihuasi se recomienda evaluar las condiciones particulares de cada huerto antes de retomar las labores habituales. Revisar la humedad del suelo, el estado de los sistemas de riego y los posibles efectos de los sedimentos permitirá tomar decisiones de manejo acordes a la situación que dejó el sistema frontal.
En este contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, entrega una serie de recomendaciones dirigidas especialmente a productores de la Agricultura Familiar Campesina para que puedan evaluar las condiciones de sus predios y definir de manera adecuada cuándo retomar el riego y otras labores de manejo.
17 de agosto de 2026
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