Emergencia climática en Chile: impacto de lluvias, incendios y aluviones
Las precipitaciones intensas pueden propiciar el crecimiento de vegetación que luego se convierte en combustible para los incendios forestales.
En Chile, las lluvias intensas, los incendios forestales y los aluviones no son amenazas aisladas, sino que pueden estar interrelacionadas, aumentando la exposición de las comunidades a nuevas emergencias. Esta situación se ve agravada en zonas donde las condiciones del terreno y la expansión urbana dificultan la prevención.
Recientes episodios de precipitaciones, tormentas eléctricas y granizos en Santiago han puesto de manifiesto la relevancia del problema. Según el Dr. Jorge Leiva, jefe de carrera de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins, el cambio climático contribuye a intensificar eventos extremos y generar cambios rápidos en las condiciones meteorológicas.
“El clima se ha vuelto más extremo y menos predecible, y pasa de un extremo a otro en poco tiempo. La ciencia lleva años advirtiendo que este es uno de los efectos del cambio climático, y hoy lo estamos viviendo”, señaló el especialista.
Aunque las precipitaciones ayudan a recuperar la vegetación, también pueden aumentar el riesgo de incendios en los meses siguientes. El crecimiento de pastizales y otras plantas incrementa la cantidad de material vegetal disponible como combustible cuando se seca con altas temperaturas.
Este escenario representa un peligro potencial para el verano, especialmente en zonas de interfaz urbano-forestal, donde las viviendas están cerca de áreas de vegetación. El corredor que va desde Valparaíso hasta La Araucanía es uno de los sectores que requiere especial atención ante esta situación.
El calentamiento global también influye en la intensidad potencial de las precipitaciones. Según Leiva, por cada grado de aumento de temperatura, la atmósfera puede contener alrededor de un 7% más de vapor de agua, lo que puede favorecer lluvias más intensas bajo ciertas condiciones meteorológicas.
La relación entre estas emergencias continúa incluso después de extinguirse el fuego. Cuando un incendio arrasa con la vegetación de una ladera, el suelo pierde parte de su capacidad para retener agua y resistir la erosión.
“Los riesgos ya no llegan por separado, se van encadenando, y ese es uno de los grandes desafíos que tenemos como país”, advirtió Leiva.
La planificación urbana también juega un papel crucial en la magnitud de las emergencias. Factores como la capacidad para evacuar aguas lluvias, la impermeabilización del suelo y la construcción en áreas vulnerables inciden directamente en la vulnerabilidad urbana.
“Nuestras ciudades se diseñaron con el clima del pasado”, sostuvo el académico.
Entre las medidas recomendadas para reducir los riesgos se encuentran adaptar la infraestructura a escenarios climáticos futuros, fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación territorial y restaurar la vegetación nativa.
Chile cuenta con instrumentos como la Ley Marco de Cambio Climático y el Atlas de Riesgos Climáticos, aunque su mera existencia no garantiza que se implementen medidas preventivas en los territorios.
“En el diagnóstico no llegamos tarde, pero en la implementación sí”, afirmó Leiva.
El especialista concluye: “Este día contra el cambio climático es una buena oportunidad para recordar que prevenir siempre cuesta menos que reconstruir”.
El Día Internacional contra el Cambio Climático, celebrado el 24 de octubre, destaca la importancia de considerar estos riesgos desde una perspectiva integral, abarcando desde la planificación urbana hasta la preparación frente a emergencias.
Fuente: Publimetro
La encuesta comenzará el 1 de noviembre y permitirá conocer las condiciones devida de los hogares para orientar las políticas sociales. Los encuestadores estarándebidamente identificados y las respuestas serán confidenciales.
20 de octubre de 2026
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