La artista kazaja Alinn Akhmetbek realizó una obra monumental con '72 Voices of Earth', uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera, que consiste en una representación gigante de la Tierra vista desde el espacio. Esta obra está compuesta por 72 paneles elaborados mediante la técnica del paper quilling, que implica enrollar y acomodar tiras de papel para formar imágenes tridimensionales. En total, la pieza reúne más de 300.000 espirales de papel creadas manualmente. Más allá de su impresionante escala, la obra posee un profundo significado conceptual. El número 72 hace referencia a la precesión axial de la Tierra, un fenómeno astronómico por el cual el eje de rotación del planeta se desplaza aproximadamente un grado cada 72 años. Cada panel funciona como una voz individual dentro de una narrativa global que busca reflexionar sobre la relación entre la humanidad y el planeta. Además, las formas en espiral presentes en toda la composición evocan patrones que aparecen en la naturaleza, desde el ADN hasta las galaxias, simbolizando la conexión entre todos los seres vivos. PERSEVERANCIA Y CUIDADO AMBIENTAL Akhmetbek trabajó durante seis años para completar la obra de arte, enrollando cada pieza de papel a mano. “Pieza a pieza, esta Tierra se fue armando a mano: un mosaico de 42 metros cuadrados compuesto por 72 paneles individuales, cada uno de los cuales representa una voz, una historia, una responsabilidad”, afirmó Alinn Akhmetbek. El resultado final ocupa unos 448 pies cuadrados (más de 41 metros cuadrados) y actualmente está siendo evaluado por Guinness World Records como posible récord de la mayor imagen mosaico de la Tierra realizada con paper quilling. Para la artista, el proyecto representa la importancia de la constancia y la paciencia, valores que también considera esenciales para proteger el medio ambiente y construir un futuro más sostenible. Aquí puedes ver un video de la obra. Fuente: Publimetro
El crecimiento de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial (IA) podría disparar el consumo de electricidad, agua y suelo durante los próximos años, con impactos que afectarían a miles de millones de personas en todo el mundo. Así lo señala un informe de científicos de la Universidad de las Naciones Unidas. Al respecto, los investigadores señalan que la huella ambiental de la IA suele medirse únicamente en términos de emisiones de carbono, pero esto ofrece una visión incompleta. Cada kilovatio-hora utilizado para entrenar o ejecutar modelos de IA también implica consumo de agua para refrigeración y generación eléctrica, así como uso de suelo para infraestructura y cadenas de suministro. IMPACTO AMBIENTAL Según el informe, reducir las emisiones no siempre significa disminuir otros impactos ambientales, ya que algunas fuentes energéticas pueden requerir mucha más agua o territorio. Las proyecciones indican que para 2030 los centros de datos consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple de lo que utilizan actualmente países como Pakistán, Bangladés y Nigeria en conjunto. Además, su huella hídrica alcanzaría 9,3 billones de litros de agua, equivalente a las necesidades domésticas básicas anuales de 1.300 millones de personas en África subsahariana. La superficie de tierra asociada a esta infraestructura superaría los 14.500 kilómetros cuadrados. COSTO El informe destaca que el mayor gasto energético ya no proviene del entrenamiento de modelos, sino de su uso diario. Entre el 80 % y el 90 % de la energía asociada a la IA se destina a la llamada “inferencia”. Es decir, a responder consultas de los usuarios. “El sistema global que desarrolla la inteligencia artificial también debe regularla de manera sostenible y justa”, según Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de las Naciones Unidas y subsecretario general de las Naciones Unidas. Los expertos estiman que ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de solicitudes al día, mientras que tareas como la generación de imágenes y videos consumen cantidades de energía muy superiores a las aplicaciones más simples. Los autores advierten que, sin regulaciones y criterios de sostenibilidad, la creciente demanda de estos servicios podría multiplicar aún más su impacto ambiental. Fuente: Publimetro
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
El hielo marino invernal en el Ártico ha alcanzado un nivel que iguala el mínimo histórico registrado por segundo año consecutivo desde que comenzaron las observaciones satelitales en 1979. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), la extensión del hielo marino ártico alcanzó los 14,29 millones de kilómetros cuadrados el pasado 15 de marzo, prácticamente igualando los 14,31 millones de kilómetros cuadrados registrados en 2025. Científicos de la NASA y de la Universidad de Colorado en Boulder señalaron que ambos registros son estadísticamente similares, traduciéndose en mínimos históricos. Además, destacaron cambios en el espesor del hielo. Nathan Kurtz, director del Laboratorio de Ciencias Criosféricas de la NASA, mencionó que gran parte del hielo en el Ártico es más delgado este año, especialmente en el Mar de Barents, al noreste de Groenlandia. También señaló que el Mar de Ojotsk, entre Japón y Rusia, registró una cantidad relativamente baja de hielo este año. En términos generales, los científicos concluyeron que la máxima extensión de hielo en el Ártico este invierno continuó la tendencia a largo plazo observada durante las últimas décadas. Destacaron que este año, la extensión máxima de hielo fue inferior a los niveles promedio entre 1981 y 2010 en aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Walter Meier, profesor de la Universidad de Colorado especializado en temas de hielo y nieve, comentó que la extensión del hielo marino invernal también determina las condiciones del hielo marino durante el verano. Agregó que el patrón recurrente de baja extensión de hielo marino tanto en invierno como en verano implica una menor acumulación de hielo plurianual estable, lo cual es alarmante. Meier también mencionó que las probabilidades de un verano ártico más cálido están aumentando y que diferentes modelos predictivos estiman que hay aproximadamente un 80 % de probabilidad de que El Niño llegue a finales del verano. En cuanto al futuro, Meier enfatizó que los científicos anticipan que el cambio climático podría provocar veranos sin hielo en el Ártico a mediados de siglo, lo que podría alterar drásticamente las actividades humanas en la región. El hielo marino cumple una función clave en el equilibrio climático del planeta. Por ejemplo, refleja la luz solar para evitar que los océanos absorban calor y funciona como un regulador térmico global. Cuando disminuye, el océano absorbe más energía, acelerando el calentamiento global. La temporada de nieve es ahora mucho más corta, el hielo marino se está adelgazando y derritiendo antes. El aumento de la temperatura del océano está remodelando los ecosistemas a medida que las especies marinas no árticas se desplazan hacia el norte. Además, las tormentas extremas ponen en riesgo a las comunidades. En las últimas décadas, el hielo marino ha disminuido drásticamente reduciendo su superficie total aproximadamente un 50 % desde la década de 1980. Los expertos coinciden en que mientras sigamos produciendo gases de efecto invernadero, el Ártico continuará calentándose y experimentando cambios significativos. Fuente: Publimetro
Los desiertos, ecosistemas áridos que reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año en promedio, se caracterizan por una escasa disponibilidad de agua para las plantas y otros organismos, a pesar de que muchos logran sobrevivir. Aunque la imagen común de un desierto es la de una extensión arenosa, las dunas de arena solo cubren alrededor del 10 por ciento de los desiertos mundiales, que se dividen en 10 tipos distintos. LAS CLAVES Un desierto se define por su escasa precipitación y vegetación limitada. Este hábitat se encuentra en diversas regiones del mundo y presenta características distintivas. Existen 10 tipos diferentes de desiertos: de arena, rocas, sal, polares, fríos, cálidos, costeros, áridos, semiáridos e hiperáridos. Los desiertos abarcan entre un cuarto y un tercio de la superficie terrestre del planeta. LOS DESIERTOS MÁS GRANDES Desierto Antártico – 13.829.430 km² El continente helado es el territorio más frío, seco y ventoso del planeta. El 98% de la superficie de la Antártida está cubierto por hielo, con una vida limitada a bacterias, musgos y líquenes, además de especies costeras como pingüinos y focas. Desierto Ártico – 13.726.937 km² Los desiertos polares del Ártico se extienden por Alaska, Groenlandia, Canadá, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Las bajas temperaturas congelan las escasas precipitaciones y nevadas en un manto permanente de nieve. Desierto del Sáhara – 9.065.253 km² El desierto cálido más grande del mundo se encuentra en el norte de África y abarca varios países con paisajes diversos que van desde grandes dunas hasta oasis y territorios esteparios. Desierto de Arabia – 2.300.000 km² La Península Arábiga es mayormente un gran desierto que alberga recursos como petróleo, gas y minerales. Sus paisajes incluyen núcleos espectaculares de arena como Nafud y Rub al-Khali. Gran Desierto de Australia – 1.371.000 km² Este conjunto de desiertos ocupa el 18% del territorio australiano e incluye áreas como el Gran Desierto de Victoria y el Gran Desierto de Arena. En el Desierto de Gibson se encuentra la mayor población aborigen del país. Desierto de Gobi – 1.300.000 km² Ubicado en Mongolia y China, el Desierto de Gobi destaca por sus paisajes variados, vida salvaje rica y climas extremos que incluyen fósiles importantes y dunas impresionantes. Desierto de Kalahari – 930.000 km² Compartido por Botsuana, Namibia y Sudáfrica, este desierto presenta similitudes con los desiertos australianos en términos paisajísticos y pluviales. Desierto Patagónico – 670.000 km² Rodeado por bosques húmedos al oeste y el Océano Atlántico al este, el Desierto Patagónico abarca gran parte del sur argentino y algunos puntos chilenos debido a la barrera natural formada por los picos andinos que bloquean la humedad del Pacífico. FUENTES: GEOGRAPHICAL UK, NATIONAL GEOGRAPHIC Y ECOLOGÍA VERDE. Fuente: Publimetro
La artista kazaja Alinn Akhmetbek realizó una obra monumental con '72 Voices of Earth', uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera, que consiste en una representación gigante de la Tierra vista desde el espacio. Esta obra está compuesta por 72 paneles elaborados mediante la técnica del paper quilling, que implica enrollar y acomodar tiras de papel para formar imágenes tridimensionales. En total, la pieza reúne más de 300.000 espirales de papel creadas manualmente. Más allá de su impresionante escala, la obra posee un profundo significado conceptual. El número 72 hace referencia a la precesión axial de la Tierra, un fenómeno astronómico por el cual el eje de rotación del planeta se desplaza aproximadamente un grado cada 72 años. Cada panel funciona como una voz individual dentro de una narrativa global que busca reflexionar sobre la relación entre la humanidad y el planeta. Además, las formas en espiral presentes en toda la composición evocan patrones que aparecen en la naturaleza, desde el ADN hasta las galaxias, simbolizando la conexión entre todos los seres vivos. PERSEVERANCIA Y CUIDADO AMBIENTAL Akhmetbek trabajó durante seis años para completar la obra de arte, enrollando cada pieza de papel a mano. “Pieza a pieza, esta Tierra se fue armando a mano: un mosaico de 42 metros cuadrados compuesto por 72 paneles individuales, cada uno de los cuales representa una voz, una historia, una responsabilidad”, afirmó Alinn Akhmetbek. El resultado final ocupa unos 448 pies cuadrados (más de 41 metros cuadrados) y actualmente está siendo evaluado por Guinness World Records como posible récord de la mayor imagen mosaico de la Tierra realizada con paper quilling. Para la artista, el proyecto representa la importancia de la constancia y la paciencia, valores que también considera esenciales para proteger el medio ambiente y construir un futuro más sostenible. Aquí puedes ver un video de la obra. Fuente: Publimetro
El crecimiento de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial (IA) podría disparar el consumo de electricidad, agua y suelo durante los próximos años, con impactos que afectarían a miles de millones de personas en todo el mundo. Así lo señala un informe de científicos de la Universidad de las Naciones Unidas. Al respecto, los investigadores señalan que la huella ambiental de la IA suele medirse únicamente en términos de emisiones de carbono, pero esto ofrece una visión incompleta. Cada kilovatio-hora utilizado para entrenar o ejecutar modelos de IA también implica consumo de agua para refrigeración y generación eléctrica, así como uso de suelo para infraestructura y cadenas de suministro. IMPACTO AMBIENTAL Según el informe, reducir las emisiones no siempre significa disminuir otros impactos ambientales, ya que algunas fuentes energéticas pueden requerir mucha más agua o territorio. Las proyecciones indican que para 2030 los centros de datos consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple de lo que utilizan actualmente países como Pakistán, Bangladés y Nigeria en conjunto. Además, su huella hídrica alcanzaría 9,3 billones de litros de agua, equivalente a las necesidades domésticas básicas anuales de 1.300 millones de personas en África subsahariana. La superficie de tierra asociada a esta infraestructura superaría los 14.500 kilómetros cuadrados. COSTO El informe destaca que el mayor gasto energético ya no proviene del entrenamiento de modelos, sino de su uso diario. Entre el 80 % y el 90 % de la energía asociada a la IA se destina a la llamada “inferencia”. Es decir, a responder consultas de los usuarios. “El sistema global que desarrolla la inteligencia artificial también debe regularla de manera sostenible y justa”, según Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de las Naciones Unidas y subsecretario general de las Naciones Unidas. Los expertos estiman que ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de solicitudes al día, mientras que tareas como la generación de imágenes y videos consumen cantidades de energía muy superiores a las aplicaciones más simples. Los autores advierten que, sin regulaciones y criterios de sostenibilidad, la creciente demanda de estos servicios podría multiplicar aún más su impacto ambiental. Fuente: Publimetro
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
El hielo marino invernal en el Ártico ha alcanzado un nivel que iguala el mínimo histórico registrado por segundo año consecutivo desde que comenzaron las observaciones satelitales en 1979. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), la extensión del hielo marino ártico alcanzó los 14,29 millones de kilómetros cuadrados el pasado 15 de marzo, prácticamente igualando los 14,31 millones de kilómetros cuadrados registrados en 2025. Científicos de la NASA y de la Universidad de Colorado en Boulder señalaron que ambos registros son estadísticamente similares, traduciéndose en mínimos históricos. Además, destacaron cambios en el espesor del hielo. Nathan Kurtz, director del Laboratorio de Ciencias Criosféricas de la NASA, mencionó que gran parte del hielo en el Ártico es más delgado este año, especialmente en el Mar de Barents, al noreste de Groenlandia. También señaló que el Mar de Ojotsk, entre Japón y Rusia, registró una cantidad relativamente baja de hielo este año. En términos generales, los científicos concluyeron que la máxima extensión de hielo en el Ártico este invierno continuó la tendencia a largo plazo observada durante las últimas décadas. Destacaron que este año, la extensión máxima de hielo fue inferior a los niveles promedio entre 1981 y 2010 en aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Walter Meier, profesor de la Universidad de Colorado especializado en temas de hielo y nieve, comentó que la extensión del hielo marino invernal también determina las condiciones del hielo marino durante el verano. Agregó que el patrón recurrente de baja extensión de hielo marino tanto en invierno como en verano implica una menor acumulación de hielo plurianual estable, lo cual es alarmante. Meier también mencionó que las probabilidades de un verano ártico más cálido están aumentando y que diferentes modelos predictivos estiman que hay aproximadamente un 80 % de probabilidad de que El Niño llegue a finales del verano. En cuanto al futuro, Meier enfatizó que los científicos anticipan que el cambio climático podría provocar veranos sin hielo en el Ártico a mediados de siglo, lo que podría alterar drásticamente las actividades humanas en la región. El hielo marino cumple una función clave en el equilibrio climático del planeta. Por ejemplo, refleja la luz solar para evitar que los océanos absorban calor y funciona como un regulador térmico global. Cuando disminuye, el océano absorbe más energía, acelerando el calentamiento global. La temporada de nieve es ahora mucho más corta, el hielo marino se está adelgazando y derritiendo antes. El aumento de la temperatura del océano está remodelando los ecosistemas a medida que las especies marinas no árticas se desplazan hacia el norte. Además, las tormentas extremas ponen en riesgo a las comunidades. En las últimas décadas, el hielo marino ha disminuido drásticamente reduciendo su superficie total aproximadamente un 50 % desde la década de 1980. Los expertos coinciden en que mientras sigamos produciendo gases de efecto invernadero, el Ártico continuará calentándose y experimentando cambios significativos. Fuente: Publimetro
Los desiertos, ecosistemas áridos que reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año en promedio, se caracterizan por una escasa disponibilidad de agua para las plantas y otros organismos, a pesar de que muchos logran sobrevivir. Aunque la imagen común de un desierto es la de una extensión arenosa, las dunas de arena solo cubren alrededor del 10 por ciento de los desiertos mundiales, que se dividen en 10 tipos distintos. LAS CLAVES Un desierto se define por su escasa precipitación y vegetación limitada. Este hábitat se encuentra en diversas regiones del mundo y presenta características distintivas. Existen 10 tipos diferentes de desiertos: de arena, rocas, sal, polares, fríos, cálidos, costeros, áridos, semiáridos e hiperáridos. Los desiertos abarcan entre un cuarto y un tercio de la superficie terrestre del planeta. LOS DESIERTOS MÁS GRANDES Desierto Antártico – 13.829.430 km² El continente helado es el territorio más frío, seco y ventoso del planeta. El 98% de la superficie de la Antártida está cubierto por hielo, con una vida limitada a bacterias, musgos y líquenes, además de especies costeras como pingüinos y focas. Desierto Ártico – 13.726.937 km² Los desiertos polares del Ártico se extienden por Alaska, Groenlandia, Canadá, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Las bajas temperaturas congelan las escasas precipitaciones y nevadas en un manto permanente de nieve. Desierto del Sáhara – 9.065.253 km² El desierto cálido más grande del mundo se encuentra en el norte de África y abarca varios países con paisajes diversos que van desde grandes dunas hasta oasis y territorios esteparios. Desierto de Arabia – 2.300.000 km² La Península Arábiga es mayormente un gran desierto que alberga recursos como petróleo, gas y minerales. Sus paisajes incluyen núcleos espectaculares de arena como Nafud y Rub al-Khali. Gran Desierto de Australia – 1.371.000 km² Este conjunto de desiertos ocupa el 18% del territorio australiano e incluye áreas como el Gran Desierto de Victoria y el Gran Desierto de Arena. En el Desierto de Gibson se encuentra la mayor población aborigen del país. Desierto de Gobi – 1.300.000 km² Ubicado en Mongolia y China, el Desierto de Gobi destaca por sus paisajes variados, vida salvaje rica y climas extremos que incluyen fósiles importantes y dunas impresionantes. Desierto de Kalahari – 930.000 km² Compartido por Botsuana, Namibia y Sudáfrica, este desierto presenta similitudes con los desiertos australianos en términos paisajísticos y pluviales. Desierto Patagónico – 670.000 km² Rodeado por bosques húmedos al oeste y el Océano Atlántico al este, el Desierto Patagónico abarca gran parte del sur argentino y algunos puntos chilenos debido a la barrera natural formada por los picos andinos que bloquean la humedad del Pacífico. FUENTES: GEOGRAPHICAL UK, NATIONAL GEOGRAPHIC Y ECOLOGÍA VERDE. Fuente: Publimetro