Aunque suele relacionarse con personas mayores de 50 años, el herpes zóster también puede aparecer en adultos jóvenes. El dolor, ardor u hormigueo pueden ser sus primeras señales, incluso antes de que aparezcan las características ampollas. Reconocerlas y atenderse a tiempo puede ayudar a evitar complicaciones. El herpes zóster, conocido también como culebrilla, es causado por el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de que una persona supera esta enfermedad, el virus no desaparece del organismo: permanece inactivo durante años y, en determinadas circunstancias, puede reactivarse y provocar un nuevo episodio. Por eso, haber tenido varicela es el principal antecedente para desarrollar herpes zóster. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, y también puede ser mayor cuando el sistema inmunológico está debilitado por alguna enfermedad o tratamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también reconoce los periodos de estrés como un posible factor que puede favorecer la reactivación, aunque esto no significa que el estrés sea la causa de todos los casos. Uno de los aspectos que puede hacer que el herpes zóster pase inadvertido en sus primeras etapas es que la erupción no necesariamente es el primer síntoma. Días antes pueden aparecer dolor, ardor, hormigueo, picazón o una sensibilidad inusual en una zona específica de la piel. Generalmente, estas molestias se presentan en un solo lado del cuerpo y después aparecen las lesiones características: una franja de pequeñas ampollas que terminan formando costras. También pueden presentarse fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. En algunos casos, el dolor puede ser intenso y, cuando las lesiones aparecen cerca de un ojo, es especialmente importante buscar atención médica porque pueden producirse complicaciones que afecten la visión. El herpes zóster puede durar varias semanas y, aunque muchas personas se recuperan sin consecuencias permanentes, no siempre termina cuando desaparecen las ampollas. Su complicación más frecuente es la neuralgia posherpética, un dolor relacionado con los nervios que puede continuar durante meses o incluso años después de que la piel se ha recuperado. Los Centros para el Control de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que esta complicación afecta aproximadamente a entre 10% y 18% de las personas que presentan herpes zóster, y el riesgo aumenta con la edad. Por ello, ante un dolor o sensación anormal en una zona localizada que posteriormente se acompaña de una erupción, conviene buscar valoración médica. Los medicamentos antivirales pueden reducir la gravedad y duración de la enfermedad y son más efectivos cuando se administran pronto. El herpes zóster puede aparecer en cualquier persona que haya tenido varicela, pero el riesgo aumenta conforme avanza la edad. Por eso, los adultos de 50 años o más están entre los grupos con mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. También tienen un riesgo mayor las personas cuyo sistema inmunológico está debilitado. Esto puede ocurrir por enfermedades como cáncer, VIH o algunas enfermedades autoinmunes, así como por determinados tratamientos inmunosupresores o después de un trasplante. Algunas enfermedades crónicas también pueden estar asociadas con un mayor riesgo, por lo que los antecedentes de cada persona son importantes. Esto significa que el herpes zóster no es una enfermedad exclusiva de los adultos mayores. También puede presentarse entre los 30 y 50 años y, en algunos casos, en personas aparentemente sanas. La edad es un factor importante, pero no el único. Una persona con herpes zóster no puede transmitir directamente el zóster a otra. Sin embargo, el virus varicela-zóster presente en las ampollas sí puede contagiarse a alguien que nunca tuvo varicela o que no cuenta con inmunidad contra ella. En esos casos, la persona expuesta puede desarrollar varicela, no herpes zóster. Esto ocurre porque el zóster es una reactivación de un virus que ya permanece en el organismo, mientras que la varicela corresponde a una primera infección. Por eso, el principal cuidado durante un episodio activo es evitar el contacto con las lesiones y, especialmente, con personas que no sean inmunes a la varicela. La vacunación es una de las principales herramientas para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. Las recomendaciones dependen de la edad, los antecedentes médicos y las condiciones de riesgo de cada persona, por lo que no existe una indicación idéntica para todos. La prevención cobra especial importancia a partir de los 50 años y en personas con determinadas condiciones que pueden afectar su respuesta inmunológica. Si existe alguna de estas circunstancias, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud para conocer si la vacuna está indicada y qué opciones están disponibles. Incluso después de haber tenido herpes zóster puede hablarse de prevención ya que la enfermedad puede volver a presentarse. Por eso, el antecedente de un episodio no significa que una persona quede protegida de por vida. Preguntas frecuentes sobre Herpes Zóster: ¿Por qué estamos viendo cada vez más casos en adultos jóvenes? ¿Cuáles son los primeros síntomas reales? Para una persona en plena edad productiva... La vacuna es la herramienta... Muchos lectores tienen hijos pequeños... Fuente: Doctora Ana Paula Martínez - Enlace Médico-Científico GSK México ¿Por qué estamos viendo cada vez más casos en adultos jóvenes...? El herpes zóster ocurre cuando el virus... estrés físico o emocional. ... ... ... ... ... ...... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Fuente: Publimetro
La circulación de virus respiratorios continúa en niveles elevados en Chile, a pesar de que el invierno está llegando a su fin. Según el último informe de la Campaña de Invierno 2026 del Ministerio de Salud, durante la Semana Epidemiológica 34, del 23 al 29 de agosto, la positividad de las muestras alcanzó el 57,9%, superando el 56,1% registrado la semana anterior. Este porcentaje representa la tasa más alta registrada en los últimos tres años, según lo informado por el jefe de Epidemiología del Minsal, Jorge Vilches. El virus predominante en este momento es el rinovirus, que representa el 33,5% de los casos detectados y afecta principalmente a niños de entre 1 y 4 años. En segundo lugar se encuentra el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), con un 27,6% de las muestras positivas, cifra que ha aumentado respecto a la semana anterior. El metapneumovirus ocupa el tercer lugar, con un 13,5%. Aunque algunos indicadores generales de presión sobre la red asistencial han disminuido, la situación es diferente en los niños más pequeños. Las atenciones de urgencia por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas han disminuido en general un 4,6%, pero han aumentado un 2,3% entre los menores de un año. Las hospitalizaciones por causas respiratorias han disminuido un 5,9% en general, pero han aumentado un 5,5% entre los menores de un año. La coordinadora de la Campaña de Invierno, Valentina Pino, señaló que los niños siguen siendo el grupo con mayor incremento tanto en hospitalizaciones como en consultas de urgencia por infecciones respiratorias bajas. Hasta el 2 de septiembre, la red integrada contaba con 767 camas críticas pediátricas, con una ocupación total del 86,4%. Del total de pacientes hospitalizados en estas camas, el 41,2% presenta patologías respiratorias. En cuanto a la vacunación contra la influenza, se han administrado hasta ahora 8.325.558 dosis, alcanzando una cobertura del 79,2%. Los trabajadores de la salud tienen una cobertura superior al 95%, mientras que los grupos con menor cobertura son los niños de seis meses a cinco años (65,3%), las personas mayores de 60 años (62,8%) y las embarazadas (78,1%). La inmunización contra el VRS tiene una cobertura del 97,6%, con un total de 134.193 dosis administradas. Ante este panorama, el Ministerio de Salud ha decidido prorrogar hasta el 30 de septiembre el uso obligatorio de mascarillas en servicios de urgencia, unidades de diálisis y servicios oncohematológicos tanto públicos como privados. Fuente: Publimetro
Aunque suele relacionarse con personas mayores de 50 años, el herpes zóster también puede aparecer en adultos jóvenes. El dolor, ardor u hormigueo pueden ser sus primeras señales, incluso antes de que aparezcan las características ampollas. Reconocerlas y atenderse a tiempo puede ayudar a evitar complicaciones. El herpes zóster, conocido también como culebrilla, es causado por el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de que una persona supera esta enfermedad, el virus no desaparece del organismo: permanece inactivo durante años y, en determinadas circunstancias, puede reactivarse y provocar un nuevo episodio. Por eso, haber tenido varicela es el principal antecedente para desarrollar herpes zóster. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, y también puede ser mayor cuando el sistema inmunológico está debilitado por alguna enfermedad o tratamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también reconoce los periodos de estrés como un posible factor que puede favorecer la reactivación, aunque esto no significa que el estrés sea la causa de todos los casos. Uno de los aspectos que puede hacer que el herpes zóster pase inadvertido en sus primeras etapas es que la erupción no necesariamente es el primer síntoma. Días antes pueden aparecer dolor, ardor, hormigueo, picazón o una sensibilidad inusual en una zona específica de la piel. Generalmente, estas molestias se presentan en un solo lado del cuerpo y después aparecen las lesiones características: una franja de pequeñas ampollas que terminan formando costras. También pueden presentarse fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. En algunos casos, el dolor puede ser intenso y, cuando las lesiones aparecen cerca de un ojo, es especialmente importante buscar atención médica porque pueden producirse complicaciones que afecten la visión. El herpes zóster puede durar varias semanas y, aunque muchas personas se recuperan sin consecuencias permanentes, no siempre termina cuando desaparecen las ampollas. Su complicación más frecuente es la neuralgia posherpética, un dolor relacionado con los nervios que puede continuar durante meses o incluso años después de que la piel se ha recuperado. Los Centros para el Control de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que esta complicación afecta aproximadamente a entre 10% y 18% de las personas que presentan herpes zóster, y el riesgo aumenta con la edad. Por ello, ante un dolor o sensación anormal en una zona localizada que posteriormente se acompaña de una erupción, conviene buscar valoración médica. Los medicamentos antivirales pueden reducir la gravedad y duración de la enfermedad y son más efectivos cuando se administran pronto. El herpes zóster puede aparecer en cualquier persona que haya tenido varicela, pero el riesgo aumenta conforme avanza la edad. Por eso, los adultos de 50 años o más están entre los grupos con mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. También tienen un riesgo mayor las personas cuyo sistema inmunológico está debilitado. Esto puede ocurrir por enfermedades como cáncer, VIH o algunas enfermedades autoinmunes, así como por determinados tratamientos inmunosupresores o después de un trasplante. Algunas enfermedades crónicas también pueden estar asociadas con un mayor riesgo, por lo que los antecedentes de cada persona son importantes. Esto significa que el herpes zóster no es una enfermedad exclusiva de los adultos mayores. También puede presentarse entre los 30 y 50 años y, en algunos casos, en personas aparentemente sanas. La edad es un factor importante, pero no el único. Una persona con herpes zóster no puede transmitir directamente el zóster a otra. Sin embargo, el virus varicela-zóster presente en las ampollas sí puede contagiarse a alguien que nunca tuvo varicela o que no cuenta con inmunidad contra ella. En esos casos, la persona expuesta puede desarrollar varicela, no herpes zóster. Esto ocurre porque el zóster es una reactivación de un virus que ya permanece en el organismo, mientras que la varicela corresponde a una primera infección. Por eso, el principal cuidado durante un episodio activo es evitar el contacto con las lesiones y, especialmente, con personas que no sean inmunes a la varicela. La vacunación es una de las principales herramientas para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. Las recomendaciones dependen de la edad, los antecedentes médicos y las condiciones de riesgo de cada persona, por lo que no existe una indicación idéntica para todos. La prevención cobra especial importancia a partir de los 50 años y en personas con determinadas condiciones que pueden afectar su respuesta inmunológica. Si existe alguna de estas circunstancias, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud para conocer si la vacuna está indicada y qué opciones están disponibles. Incluso después de haber tenido herpes zóster puede hablarse de prevención ya que la enfermedad puede volver a presentarse. Por eso, el antecedente de un episodio no significa que una persona quede protegida de por vida. Preguntas frecuentes sobre Herpes Zóster: ¿Por qué estamos viendo cada vez más casos en adultos jóvenes? ¿Cuáles son los primeros síntomas reales? Para una persona en plena edad productiva... La vacuna es la herramienta... Muchos lectores tienen hijos pequeños... Fuente: Doctora Ana Paula Martínez - Enlace Médico-Científico GSK México ¿Por qué estamos viendo cada vez más casos en adultos jóvenes...? El herpes zóster ocurre cuando el virus... estrés físico o emocional. ... ... ... ... ... ...... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Fuente: Publimetro
La circulación de virus respiratorios continúa en niveles elevados en Chile, a pesar de que el invierno está llegando a su fin. Según el último informe de la Campaña de Invierno 2026 del Ministerio de Salud, durante la Semana Epidemiológica 34, del 23 al 29 de agosto, la positividad de las muestras alcanzó el 57,9%, superando el 56,1% registrado la semana anterior. Este porcentaje representa la tasa más alta registrada en los últimos tres años, según lo informado por el jefe de Epidemiología del Minsal, Jorge Vilches. El virus predominante en este momento es el rinovirus, que representa el 33,5% de los casos detectados y afecta principalmente a niños de entre 1 y 4 años. En segundo lugar se encuentra el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), con un 27,6% de las muestras positivas, cifra que ha aumentado respecto a la semana anterior. El metapneumovirus ocupa el tercer lugar, con un 13,5%. Aunque algunos indicadores generales de presión sobre la red asistencial han disminuido, la situación es diferente en los niños más pequeños. Las atenciones de urgencia por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas han disminuido en general un 4,6%, pero han aumentado un 2,3% entre los menores de un año. Las hospitalizaciones por causas respiratorias han disminuido un 5,9% en general, pero han aumentado un 5,5% entre los menores de un año. La coordinadora de la Campaña de Invierno, Valentina Pino, señaló que los niños siguen siendo el grupo con mayor incremento tanto en hospitalizaciones como en consultas de urgencia por infecciones respiratorias bajas. Hasta el 2 de septiembre, la red integrada contaba con 767 camas críticas pediátricas, con una ocupación total del 86,4%. Del total de pacientes hospitalizados en estas camas, el 41,2% presenta patologías respiratorias. En cuanto a la vacunación contra la influenza, se han administrado hasta ahora 8.325.558 dosis, alcanzando una cobertura del 79,2%. Los trabajadores de la salud tienen una cobertura superior al 95%, mientras que los grupos con menor cobertura son los niños de seis meses a cinco años (65,3%), las personas mayores de 60 años (62,8%) y las embarazadas (78,1%). La inmunización contra el VRS tiene una cobertura del 97,6%, con un total de 134.193 dosis administradas. Ante este panorama, el Ministerio de Salud ha decidido prorrogar hasta el 30 de septiembre el uso obligatorio de mascarillas en servicios de urgencia, unidades de diálisis y servicios oncohematológicos tanto públicos como privados. Fuente: Publimetro