El mundo vuelve a mirar con preocupación hacia Asia, donde el virus Nipah , uno de los patógenos más letales conocidos, ha reaparecido con nuevos casos en la India. El Ministerio de Salud de Bengala Occidental confirmó dos contagios y mantiene bajo observación a cerca de 190 personas que habrían tenido contacto con los pacientes infectados. Este virus, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad prioritaria por su alto potencial para causar brotes graves, preocupa a las autoridades sanitarias por su tasa de mortalidad, que puede oscilar entre el 40 % y el 75 %, dependiendo de la respuesta clínica y la rapidez en la atención médica. El virus Nipah (NiV) es un patógeno zoonótico, lo que significa que se transmite de animales a humanos. Su huésped natural son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, especialmente los del género Pteropus. Fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia, durante un brote que afectó a criadores de cerdos y provocó decenas de muertes. Desde entonces, se han registrado brotes esporádicos en Bangladesh y el este de la India, así como casos aislados en otros países del sudeste asiático. Según la OMS, se han hallado rastros del virus en murciélagos de Asia y África, lo que evidencia que otras regiones también podrían estar en riesgo. La infección puede ocurrir de varias maneras. La OMS identifica tres principales vías de transmisión : La forma más común de contagio es a través del contacto con murciélagos o cerdos infectados, o con sus fluidos corporales (orina, saliva, sangre o heces). En áreas rurales, la exposición a frutas contaminadas con saliva o mordidas de murciélagos también ha sido un factor clave de contagio. Se ha comprobado la transmisión de persona a persona, especialmente entre familiares y personal médico que cuidan a los pacientes. El virus puede propagarse mediante gotículas respiratorias o por contacto directo con fluidos corporales, secreciones o superficies contaminadas. En algunos brotes, el contagio se asoció al consumo de jugos de palma datilera o frutas sin lavar, que pudieron haber estado expuestos a murciélagos frugívoros infectados. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan washar, pelar o desechar frutas con signos de mordeduras. El périodo de incubación del virus varía entre 4 y 14 días, aunque se han reportado casos con síntomas hasta 45 días después de la exposición. In the early stages, patients may experience: Fiebre. Dolor muscular. Dolor abdominal. In advanced stages, the infection can evolve into acute encephalitis (inflammation of the brain), whose symptoms include: Dolor de cabeza severo. Vómito. This complication is the main cause of death in infected patients and can produce neurological sequelae in survivors. No existen medicamentos antivirales ni vacunas para prevenir o tratar la infección por el virus Nipah. El tratamiento se centra en cuidados intensivos, The diagnosis is confirmed by a RT-PCR test (real-time polymerase chain reaction) carried out in specialized laboratories. The preventive measures recommended by the WHO and the World Organization for Animal Health (OIE) include: Maintain good hygiene practices when handling animals or their products. In affected areas, authorities recommend sacrificing infected animals and disinfecting with chlorinated lime the places of contagion to prevent new outbreaks. The first human outbreaks were recorded in Bengal Occidental (India) in 2001 and 2007, with at least 50 deaths. Since 2018, cases have been concentrated in the state of Kerala, southern India, where in July 2025 three infected people and two deaths were reported. Faced with the risk of spread, Thailand, Nepal and Hong Kong activated health controls at airports, implementing temperature checks and health forms for travelers from India. The WHO maintains the Nipah virus on its list of priority pathogens, along with Ebola and Marburg viruses, due to its ability to cause epidemic outbreaks and the absence of an effective treatment or vaccine. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro
El mundo vuelve a mirar con preocupación hacia Asia, donde el virus Nipah , uno de los patógenos más letales conocidos, ha reaparecido con nuevos casos en la India. El Ministerio de Salud de Bengala Occidental confirmó dos contagios y mantiene bajo observación a cerca de 190 personas que habrían tenido contacto con los pacientes infectados. Este virus, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad prioritaria por su alto potencial para causar brotes graves, preocupa a las autoridades sanitarias por su tasa de mortalidad, que puede oscilar entre el 40 % y el 75 %, dependiendo de la respuesta clínica y la rapidez en la atención médica. El virus Nipah (NiV) es un patógeno zoonótico, lo que significa que se transmite de animales a humanos. Su huésped natural son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, especialmente los del género Pteropus. Fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia, durante un brote que afectó a criadores de cerdos y provocó decenas de muertes. Desde entonces, se han registrado brotes esporádicos en Bangladesh y el este de la India, así como casos aislados en otros países del sudeste asiático. Según la OMS, se han hallado rastros del virus en murciélagos de Asia y África, lo que evidencia que otras regiones también podrían estar en riesgo. La infección puede ocurrir de varias maneras. La OMS identifica tres principales vías de transmisión : La forma más común de contagio es a través del contacto con murciélagos o cerdos infectados, o con sus fluidos corporales (orina, saliva, sangre o heces). En áreas rurales, la exposición a frutas contaminadas con saliva o mordidas de murciélagos también ha sido un factor clave de contagio. Se ha comprobado la transmisión de persona a persona, especialmente entre familiares y personal médico que cuidan a los pacientes. El virus puede propagarse mediante gotículas respiratorias o por contacto directo con fluidos corporales, secreciones o superficies contaminadas. En algunos brotes, el contagio se asoció al consumo de jugos de palma datilera o frutas sin lavar, que pudieron haber estado expuestos a murciélagos frugívoros infectados. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan washar, pelar o desechar frutas con signos de mordeduras. El périodo de incubación del virus varía entre 4 y 14 días, aunque se han reportado casos con síntomas hasta 45 días después de la exposición. In the early stages, patients may experience: Fiebre. Dolor muscular. Dolor abdominal. In advanced stages, the infection can evolve into acute encephalitis (inflammation of the brain), whose symptoms include: Dolor de cabeza severo. Vómito. This complication is the main cause of death in infected patients and can produce neurological sequelae in survivors. No existen medicamentos antivirales ni vacunas para prevenir o tratar la infección por el virus Nipah. El tratamiento se centra en cuidados intensivos, The diagnosis is confirmed by a RT-PCR test (real-time polymerase chain reaction) carried out in specialized laboratories. The preventive measures recommended by the WHO and the World Organization for Animal Health (OIE) include: Maintain good hygiene practices when handling animals or their products. In affected areas, authorities recommend sacrificing infected animals and disinfecting with chlorinated lime the places of contagion to prevent new outbreaks. The first human outbreaks were recorded in Bengal Occidental (India) in 2001 and 2007, with at least 50 deaths. Since 2018, cases have been concentrated in the state of Kerala, southern India, where in July 2025 three infected people and two deaths were reported. Faced with the risk of spread, Thailand, Nepal and Hong Kong activated health controls at airports, implementing temperature checks and health forms for travelers from India. The WHO maintains the Nipah virus on its list of priority pathogens, along with Ebola and Marburg viruses, due to its ability to cause epidemic outbreaks and the absence of an effective treatment or vaccine. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro