La ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini , se vio envuelta en un incómodo momento al evitar responder preguntas de la prensa en medio de la polémica por un oficio de la Contraloría General de la República relacionado con la difusión de un supuesto “Estado en quiebra”. El incidente tuvo lugar en el Palacio de La Moneda, donde la secretaria de Estado fue abordada por periodistas que buscaban su opinión sobre la respuesta del Ejecutivo al requerimiento del organismo fiscalizador. En concreto, se le consultó si cumpliría con el plazo para responder el oficio, que expiraba durante el día. Sedini optó por apresurar el paso y subir rápidamente las escaleras del recinto sin detenerse a responder. Antes de retirarse, expresó: “¡Para eso están los plazos!”, según un registro captado por Radio Bío Bío que se viralizó en redes sociales. La controversia surgió después de que la Contraloría, liderada por Dorothy Pérez, solicitara explicaciones formales al Gobierno por una publicación en redes sociales que insinuaba que el Estado chileno estaba “en quiebra”. A través de un oficio filtrado a la prensa, el organismo exigió aclaraciones sobre las circunstancias en las que se difundió esa información, generando críticas tanto en el ámbito político como en la opinión pública. La reacción de Sedini no pasó desapercibida. En redes sociales, usuarios criticaron su actitud, acusándola de falta de transparencia y disposición para abordar temas complejos. Comentarios como: ”Para hablar de quiebra fueron rápidos. Para dar explicaciones… desaparecen, “Me parece que Republicanos deberá replantear esa minuta en defensa a Mara Sedini donde decían ‘A diferencia de Vallejo, no se esconde en los temas difíciles’” y “Mara Sedini debe estar contando los días para por lo menos alcanzar a recibir un sueldo de ministra”, inundaron las plataformas digitales. Este episodio se suma a una serie de tensiones comunicacionales que han marcado las últimas semanas para el Gobierno, en un contexto político delicado y bajo escrutinio de los organismos fiscalizadores. Se espera que el Ejecutivo presente una respuesta formal dentro de los plazos establecidos por la Contraloría. Revise el momento: Fuente: Publimetro
En las últimas horas, el término “therian” cobró una relevancia inusitada en entornos digitales, generando confusión respecto a su significado y su relación con otros movimientos como el de los “furries”. Aunque ambos grupos comparten una conexión con el reino animal, sus orígenes, propósitos y vivencias internas son profundamente distintos. Un therian es una persona que se identifica de manera intrínseca y no biológica como un animal no humano. Esta conexión no se limita a un gusto estético o a un pasatiempo; se trata de una identidad interna que los involucrados describen como una sensación de pertenecer a otra especie, ya sea a nivel espiritual, psicológico o neurológico. A este animal se le denomina “theriotipo”. Es común que el público general confunda ambos términos, pero la distinción es clara: Especialistas en salud mental señalan que, detrás de la viralización de estos comportamientos en plataformas como TikTok, existe un trasfondo complejo. Algunos psicólogos advierten que la adopción de una identidad animal puede ser un mecanismo de defensa o una respuesta ante el sufrimiento, el aislamiento social o traumas no resueltos. Al identificarse como un animal, el individuo busca un espacio de pertenencia donde las reglas humanas de juicio no aplican. Además, el fenómeno presenta aristas preocupantes en cuanto al acoso. Muchos jóvenes que se identifican como therians son blanco de burlas extremas en instituciones educativas y redes sociales. El estigma que rodea a esta práctica dificulta que quienes atraviesan crisis de identidad reciban el apoyo profesional adecuado, ya que el comportamiento suele ser catalogado simplemente como un “reto de internet” o una excentricidad, ignorando la carga emocional que conlleva para el adolescente. Entender la diferencia entre la expresión creativa del furry y la búsqueda de identidad del therian resulta fundamental para abordar el fenómeno desde la empatía y la información técnica. Fuente: Publimetro
La ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini , se vio envuelta en un incómodo momento al evitar responder preguntas de la prensa en medio de la polémica por un oficio de la Contraloría General de la República relacionado con la difusión de un supuesto “Estado en quiebra”. El incidente tuvo lugar en el Palacio de La Moneda, donde la secretaria de Estado fue abordada por periodistas que buscaban su opinión sobre la respuesta del Ejecutivo al requerimiento del organismo fiscalizador. En concreto, se le consultó si cumpliría con el plazo para responder el oficio, que expiraba durante el día. Sedini optó por apresurar el paso y subir rápidamente las escaleras del recinto sin detenerse a responder. Antes de retirarse, expresó: “¡Para eso están los plazos!”, según un registro captado por Radio Bío Bío que se viralizó en redes sociales. La controversia surgió después de que la Contraloría, liderada por Dorothy Pérez, solicitara explicaciones formales al Gobierno por una publicación en redes sociales que insinuaba que el Estado chileno estaba “en quiebra”. A través de un oficio filtrado a la prensa, el organismo exigió aclaraciones sobre las circunstancias en las que se difundió esa información, generando críticas tanto en el ámbito político como en la opinión pública. La reacción de Sedini no pasó desapercibida. En redes sociales, usuarios criticaron su actitud, acusándola de falta de transparencia y disposición para abordar temas complejos. Comentarios como: ”Para hablar de quiebra fueron rápidos. Para dar explicaciones… desaparecen, “Me parece que Republicanos deberá replantear esa minuta en defensa a Mara Sedini donde decían ‘A diferencia de Vallejo, no se esconde en los temas difíciles’” y “Mara Sedini debe estar contando los días para por lo menos alcanzar a recibir un sueldo de ministra”, inundaron las plataformas digitales. Este episodio se suma a una serie de tensiones comunicacionales que han marcado las últimas semanas para el Gobierno, en un contexto político delicado y bajo escrutinio de los organismos fiscalizadores. Se espera que el Ejecutivo presente una respuesta formal dentro de los plazos establecidos por la Contraloría. Revise el momento: Fuente: Publimetro
En las últimas horas, el término “therian” cobró una relevancia inusitada en entornos digitales, generando confusión respecto a su significado y su relación con otros movimientos como el de los “furries”. Aunque ambos grupos comparten una conexión con el reino animal, sus orígenes, propósitos y vivencias internas son profundamente distintos. Un therian es una persona que se identifica de manera intrínseca y no biológica como un animal no humano. Esta conexión no se limita a un gusto estético o a un pasatiempo; se trata de una identidad interna que los involucrados describen como una sensación de pertenecer a otra especie, ya sea a nivel espiritual, psicológico o neurológico. A este animal se le denomina “theriotipo”. Es común que el público general confunda ambos términos, pero la distinción es clara: Especialistas en salud mental señalan que, detrás de la viralización de estos comportamientos en plataformas como TikTok, existe un trasfondo complejo. Algunos psicólogos advierten que la adopción de una identidad animal puede ser un mecanismo de defensa o una respuesta ante el sufrimiento, el aislamiento social o traumas no resueltos. Al identificarse como un animal, el individuo busca un espacio de pertenencia donde las reglas humanas de juicio no aplican. Además, el fenómeno presenta aristas preocupantes en cuanto al acoso. Muchos jóvenes que se identifican como therians son blanco de burlas extremas en instituciones educativas y redes sociales. El estigma que rodea a esta práctica dificulta que quienes atraviesan crisis de identidad reciban el apoyo profesional adecuado, ya que el comportamiento suele ser catalogado simplemente como un “reto de internet” o una excentricidad, ignorando la carga emocional que conlleva para el adolescente. Entender la diferencia entre la expresión creativa del furry y la búsqueda de identidad del therian resulta fundamental para abordar el fenómeno desde la empatía y la información técnica. Fuente: Publimetro