Pagar en un comercio directamente desde una cuenta bancaria, sin utilizar una tarjeta de débito o crédito, podría convertirse en una alternativa cada vez más habitual en Chile. La industria de medios de pago avanza hacia ese escenario con cambios regulatorios y técnicos que buscan simplificar las transferencias electrónicas en los puntos de venta. El impulso se produce en medio de la expansión de los pagos digitales. Según el Informe de Sistemas de Pago 2026 del Banco Central, estas operaciones aumentaron 15% respecto del informe anterior, hasta alcanzar un promedio de 435 pagos digitales anuales por cada persona mayor de 15 años. Las Transferencias Electrónicas de Fondos (TEF) también registraron un crecimiento de 15%. Pese a esta expansión, su utilización en comercios todavía es limitada. De acuerdo con el organismo, no más del 10% de las transferencias interbancarias corresponde a pagos en establecimientos comerciales. Uno de los avances se produjo con una propuesta de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que sometió a consulta pública una actualización de las actividades que pueden desarrollar los operadores de tarjetas de pago. El proceso finalizó el 9 de septiembre. La iniciativa contempla habilitar a estos operadores para prestar servicios de iniciación de pagos y facilitar los pagos mediante transferencias electrónicas en comercios afiliados, tanto en terminales presenciales como a través de botones de pago en plataformas digitales. Para Jorge Oteíza, gerente comercial de Kuvasz Solutions y experto en pagos digitales, Chile ya cuenta con parte de la infraestructura necesaria para avanzar hacia este modelo, pero debe resolver problemas de estandarización. “Chile ya tiene la infraestructura, transferencias inmediatas desde 2008. Lo que falta es estandarización: hoy cada institución resuelve alias, QR y confirmación de pago a su manera”, explica. El ejecutivo agrega que la industria fintech acordó principios comunes para facilitar la interoperabilidad entre cuentas bancarias y billeteras digitales. La meta es que pagar mediante una transferencia resulte tan sencillo como acercar una tarjeta o un teléfono a un terminal. La incorporación de estos mecanismos también podría abrir nuevas alternativas para pequeños comercios y emprendedores, que actualmente operan en un mercado donde las tarjetas tienen un papel central en los pagos digitales. “ El principal impacto potencial está en costos y liquidez. Las transferencias funcionan bajo una estructura distinta a la de las tarjetas y permiten que los fondos estén disponibles de manera inmediata”, señala Oteíza. Según el especialista, ampliar las opciones para recibir dinero podría aumentar la competencia entre proveedores y favorecer mejores condiciones para los negocios. Sin embargo, advierte que la falta de estándares comunes podría generar múltiples soluciones incompatibles entre sí. Por eso, uno de los principales desafíos será garantizar que los distintos sistemas funcionen de manera coordinada, sin importar el banco, la billetera digital o el proveedor que utilice cada comercio. La expansión de los medios de pago también plantea nuevas exigencias en materia de prevención del fraude. El Informe de Sistemas de Pago 2026 del Banco Central advierte que la tasa de fraude en medios de pago digitales aumentó durante el primer semestre del año respecto de 2025. Ante este escenario, la incorporación de transferencias al comercio deberá avanzar junto con herramientas que permitan monitorear las operaciones y detectar transacciones sospechosas. “Cuando un comercio comienza a recibir pagos desde distintos medios, el desafío ya no es mirar cada canal de forma aislada”, plantea Oteíza, quien destaca la importancia de contar con sistemas de monitoreo transaccional capaces de analizar la actividad en tiempo real. La expansión de los pagos desde cuentas bancarias no implica necesariamente el reemplazo de las tarjetas. El objetivo es sumar alternativas para consumidores y comercios en un ecosistema que exige cada vez más rapidez, seguridad e interoperabilidad. Con 435 pagos digitales anuales por persona mayor de 15 años, el desafío para la industria chilena ya no es solo extender el uso de estas tecnologías, sino lograr que las distintas formas de pago convivan de manera sencilla y segura al momento de comprar. Fuente: Publimetro
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha anunciado una importante actualización en materia de seguridad para los pagos digitales en Chile. A partir de julio de 2026, será obligatoria la Autenticación Reforzada de Clientes (ARC) en operaciones críticas, como transferencias electrónicas y validación de usuarios. Esta medida tiene como objetivo principal reducir el fraude y fortalecer la protección de los usuarios, en un contexto donde el uso de canales digitales continúa en aumento y los delitos financieros se vuelven más sofisticados. En la práctica, esta nueva normativa requerirá que se valide la identidad de los usuarios utilizando al menos dos factores independientes, como claves, dispositivos o biometría (huella dactilar o reconocimiento facial), elevando así el nivel de seguridad en el sistema financiero. Con esta exigencia, las personas deberán someterse a procesos de verificación más rigurosos al realizar operaciones sensibles, como transferencias o cambios de datos. Ya no será suficiente con una clave, sino que será necesario complementarla con otros métodos de validación, como códigos enviados al celular o biometría. Según Jorge Oteíza, Gerente de Ventas de Kuvasz Solutions, experto en pagos digitales: “La normativa eleva el estándar de seguridad y obliga a las instituciones a pasar de modelos reactivos a esquemas de control en tiempo real, donde cada transacción puede ser monitoreada y validada con mayor precisión”. Uno de los desafíos principales será implementar estos nuevos estándares sin afectar la experiencia del usuario, especialmente en un entorno donde se espera rapidez y simplicidad en las operaciones. Oteíza agrega: “La autenticación reforzada implica validar al usuario con más de un factor, pero el desafío está en lograr ese equilibrio entre seguridad y experiencia. Hoy la tecnología permite aplicar controles más estrictos solo cuando hay señales de riesgo, evitando fricciones innecesarias”. La implementación de esta normativa no solo responde a una exigencia regulatoria, sino que también marca una transformación en la forma en que se gestionan los pagos digitales en Chile. Desde la industria se advierte que el desafío no será solo cumplir con la norma, sino hacerlo eficientemente, en un contexto donde la digitalización avanza y los riesgos evolucionan. En palabras del ejecutivo: “La clave no es solo autenticar más, sino autenticar mejor. Integrar biometría, análisis de comportamiento y decisiones en tiempo real permitirá mejorar la seguridad sin afectar la experiencia del usuario”. Fuente: Publimetro
Pagar en un comercio directamente desde una cuenta bancaria, sin utilizar una tarjeta de débito o crédito, podría convertirse en una alternativa cada vez más habitual en Chile. La industria de medios de pago avanza hacia ese escenario con cambios regulatorios y técnicos que buscan simplificar las transferencias electrónicas en los puntos de venta. El impulso se produce en medio de la expansión de los pagos digitales. Según el Informe de Sistemas de Pago 2026 del Banco Central, estas operaciones aumentaron 15% respecto del informe anterior, hasta alcanzar un promedio de 435 pagos digitales anuales por cada persona mayor de 15 años. Las Transferencias Electrónicas de Fondos (TEF) también registraron un crecimiento de 15%. Pese a esta expansión, su utilización en comercios todavía es limitada. De acuerdo con el organismo, no más del 10% de las transferencias interbancarias corresponde a pagos en establecimientos comerciales. Uno de los avances se produjo con una propuesta de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que sometió a consulta pública una actualización de las actividades que pueden desarrollar los operadores de tarjetas de pago. El proceso finalizó el 9 de septiembre. La iniciativa contempla habilitar a estos operadores para prestar servicios de iniciación de pagos y facilitar los pagos mediante transferencias electrónicas en comercios afiliados, tanto en terminales presenciales como a través de botones de pago en plataformas digitales. Para Jorge Oteíza, gerente comercial de Kuvasz Solutions y experto en pagos digitales, Chile ya cuenta con parte de la infraestructura necesaria para avanzar hacia este modelo, pero debe resolver problemas de estandarización. “Chile ya tiene la infraestructura, transferencias inmediatas desde 2008. Lo que falta es estandarización: hoy cada institución resuelve alias, QR y confirmación de pago a su manera”, explica. El ejecutivo agrega que la industria fintech acordó principios comunes para facilitar la interoperabilidad entre cuentas bancarias y billeteras digitales. La meta es que pagar mediante una transferencia resulte tan sencillo como acercar una tarjeta o un teléfono a un terminal. La incorporación de estos mecanismos también podría abrir nuevas alternativas para pequeños comercios y emprendedores, que actualmente operan en un mercado donde las tarjetas tienen un papel central en los pagos digitales. “ El principal impacto potencial está en costos y liquidez. Las transferencias funcionan bajo una estructura distinta a la de las tarjetas y permiten que los fondos estén disponibles de manera inmediata”, señala Oteíza. Según el especialista, ampliar las opciones para recibir dinero podría aumentar la competencia entre proveedores y favorecer mejores condiciones para los negocios. Sin embargo, advierte que la falta de estándares comunes podría generar múltiples soluciones incompatibles entre sí. Por eso, uno de los principales desafíos será garantizar que los distintos sistemas funcionen de manera coordinada, sin importar el banco, la billetera digital o el proveedor que utilice cada comercio. La expansión de los medios de pago también plantea nuevas exigencias en materia de prevención del fraude. El Informe de Sistemas de Pago 2026 del Banco Central advierte que la tasa de fraude en medios de pago digitales aumentó durante el primer semestre del año respecto de 2025. Ante este escenario, la incorporación de transferencias al comercio deberá avanzar junto con herramientas que permitan monitorear las operaciones y detectar transacciones sospechosas. “Cuando un comercio comienza a recibir pagos desde distintos medios, el desafío ya no es mirar cada canal de forma aislada”, plantea Oteíza, quien destaca la importancia de contar con sistemas de monitoreo transaccional capaces de analizar la actividad en tiempo real. La expansión de los pagos desde cuentas bancarias no implica necesariamente el reemplazo de las tarjetas. El objetivo es sumar alternativas para consumidores y comercios en un ecosistema que exige cada vez más rapidez, seguridad e interoperabilidad. Con 435 pagos digitales anuales por persona mayor de 15 años, el desafío para la industria chilena ya no es solo extender el uso de estas tecnologías, sino lograr que las distintas formas de pago convivan de manera sencilla y segura al momento de comprar. Fuente: Publimetro
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha anunciado una importante actualización en materia de seguridad para los pagos digitales en Chile. A partir de julio de 2026, será obligatoria la Autenticación Reforzada de Clientes (ARC) en operaciones críticas, como transferencias electrónicas y validación de usuarios. Esta medida tiene como objetivo principal reducir el fraude y fortalecer la protección de los usuarios, en un contexto donde el uso de canales digitales continúa en aumento y los delitos financieros se vuelven más sofisticados. En la práctica, esta nueva normativa requerirá que se valide la identidad de los usuarios utilizando al menos dos factores independientes, como claves, dispositivos o biometría (huella dactilar o reconocimiento facial), elevando así el nivel de seguridad en el sistema financiero. Con esta exigencia, las personas deberán someterse a procesos de verificación más rigurosos al realizar operaciones sensibles, como transferencias o cambios de datos. Ya no será suficiente con una clave, sino que será necesario complementarla con otros métodos de validación, como códigos enviados al celular o biometría. Según Jorge Oteíza, Gerente de Ventas de Kuvasz Solutions, experto en pagos digitales: “La normativa eleva el estándar de seguridad y obliga a las instituciones a pasar de modelos reactivos a esquemas de control en tiempo real, donde cada transacción puede ser monitoreada y validada con mayor precisión”. Uno de los desafíos principales será implementar estos nuevos estándares sin afectar la experiencia del usuario, especialmente en un entorno donde se espera rapidez y simplicidad en las operaciones. Oteíza agrega: “La autenticación reforzada implica validar al usuario con más de un factor, pero el desafío está en lograr ese equilibrio entre seguridad y experiencia. Hoy la tecnología permite aplicar controles más estrictos solo cuando hay señales de riesgo, evitando fricciones innecesarias”. La implementación de esta normativa no solo responde a una exigencia regulatoria, sino que también marca una transformación en la forma en que se gestionan los pagos digitales en Chile. Desde la industria se advierte que el desafío no será solo cumplir con la norma, sino hacerlo eficientemente, en un contexto donde la digitalización avanza y los riesgos evolucionan. En palabras del ejecutivo: “La clave no es solo autenticar más, sino autenticar mejor. Integrar biometría, análisis de comportamiento y decisiones en tiempo real permitirá mejorar la seguridad sin afectar la experiencia del usuario”. Fuente: Publimetro