Un brutal crimen al interior del Complejo Penitenciario de La Serena desató una investigación penal y un sumario administrativo en Gendarmería, luego de que un interno confesara haber asesinado a su compañero de celda y realizar actos de canibalismo tras el ataque. El caso, ocurrido el 8 de febrero, también derivó en la salida del jefe del recinto por fallas en los controles internos. De acuerdo con antecedentes conocidos a partir de un reportaje del Diario El Día, el hecho quedó al descubierto cerca de las 09:00 horas, cuando personal de servicio recibió una alerta radial por una situación grave en la celda 20 del módulo 91. Al abrirla, un funcionario encontró a un interno de 26 años, condenado por robo con violencia, tendido en el suelo, cubierto hasta el cuello y con evidentes lesiones en el rostro y la zona cervical. No presentaba signos vitales. En el mismo espacio estaba su compañero de celda, de 21 años, quien fue despertado por Gendarmería. Según el parte interno, al ser retirado del lugar reconoció de inmediato su responsabilidad en el ataque y señaló: “Jefe, lo maté”. Más tarde, en su declaración, afirmó que actuó en defensa propia, asegurando que la víctima se abalanzó sobre él con un arma blanca durante la noche. El imputado relató que logró esquivar la agresión y que respondió con una puñalada en el cuello. “En horas de la noche este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada. La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (...) Solo voy a decir que fue en mi defensa”, declaró Fuentes. Sin embargo, su confesión añadió detalles que estremecieron a los investigadores: declaró que, en estado de desesperación, realizó actos de canibalismo con partes del cuerpo de la víctima y luego cubrió el cadáver antes de quedarse dormido en la misma celda. “Comencé a desesperarme por lo que había hecho y comencé a comer parte de su cuerpo. Le quité un ojo y me lo comí, al igual que un pedazo de su mano y el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja. Al pasar el rato lo tapé y me dormí a su lado. En la mañana, el funcionario, al habilitar la celda, se dio cuenta de lo que había hecho”, relató. Personal de salud confirmó el fallecimiento a las 09:35 horas. La Fiscalía dispuso la concurrencia de la Brigada de Homicidios de la PDI, equipos especializados contra el crimen organizado y el Servicio Médico Legal. Los peritajes se extendieron durante gran parte del día y el cuerpo fue retirado en horas de la tarde. La celda no contaba con registro audiovisual, lo que dificulta reconstruir con precisión la dinámica de lo ocurrido. El caso también abrió cuestionamientos por la situación penitenciaria de ambos internos. El agresor registraba múltiples faltas graves previas, entre ellas porte de armas blancas, riñas y agresiones. Su evaluación de conducta reciente era negativa. Pese a ello, permanecía en un módulo terapéutico y compartía celda. Además, existían órdenes de traslado para ambos reos que no se concretaron. Días antes del crimen se había dispuesto el envío del imputado a otra unidad penal por riesgo para su integridad, mientras que la víctima también debía ser derivada a otro recinto. Tras conocerse los antecedentes, Gendarmería inició un sumario administrativo y su director nacional calificó lo ocurrido como un hecho “irregular e inaceptable”, atribuyéndolo a fallas en controles básicos del régimen interno. Como primera medida, se confirmó el llamado a retiro del jefe del penal. Fuente: Publimetro
Un nuevo error en los procedimientos de control de imputados ha generado preocupación en el Centro de Justicia de Santiago. Durante una audiencia de formalización por estafa en La Florida, un acusado logró escapar del recinto al suplantar la identidad de otro detenido que debía quedar en libertad. En la audiencia ante el 13° Juzgado de Garantía, se presentaron tres imputados. Dos de ellos recibieron medidas cautelares sin prisión preventiva, pero Luis González Yáñez, uno de los acusados, debía permanecer retenido por una orden de detención vigente por receptación y falsificación. Según los informes preliminares, el imputado proporcionó información falsa durante la audiencia y se hizo pasar por otro acusado que quedaba en libertad. Aprovechando la confusión en la verificación de identidades, logró abandonar el edificio sin ser detectado por el personal presente. Horas después, se descubrió el error y se emitió una orden de captura para encontrar al fugitivo. Mientras tanto, la persona cuya identidad fue usurpada fue detenida y enfrentará cargos por usurpación de identidad. El director nacional de Gendarmería calificó el incidente como una negligencia inexcusable y anunció medidas administrativas inmediatas, incluida la remoción de mandos responsables y la suspensión de funcionarios involucrados en el procedimiento. La Fiscalía Centro Norte ha iniciado una investigación para determinar responsabilidades. Este incidente se suma a otros casos de liberaciones incorrectas en diversas ciudades del país, lo que ha reavivado el debate sobre los protocolos de control y verificación de imputados. Fuente: Publimetro
Un brutal crimen al interior del Complejo Penitenciario de La Serena desató una investigación penal y un sumario administrativo en Gendarmería, luego de que un interno confesara haber asesinado a su compañero de celda y realizar actos de canibalismo tras el ataque. El caso, ocurrido el 8 de febrero, también derivó en la salida del jefe del recinto por fallas en los controles internos. De acuerdo con antecedentes conocidos a partir de un reportaje del Diario El Día, el hecho quedó al descubierto cerca de las 09:00 horas, cuando personal de servicio recibió una alerta radial por una situación grave en la celda 20 del módulo 91. Al abrirla, un funcionario encontró a un interno de 26 años, condenado por robo con violencia, tendido en el suelo, cubierto hasta el cuello y con evidentes lesiones en el rostro y la zona cervical. No presentaba signos vitales. En el mismo espacio estaba su compañero de celda, de 21 años, quien fue despertado por Gendarmería. Según el parte interno, al ser retirado del lugar reconoció de inmediato su responsabilidad en el ataque y señaló: “Jefe, lo maté”. Más tarde, en su declaración, afirmó que actuó en defensa propia, asegurando que la víctima se abalanzó sobre él con un arma blanca durante la noche. El imputado relató que logró esquivar la agresión y que respondió con una puñalada en el cuello. “En horas de la noche este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada. La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (...) Solo voy a decir que fue en mi defensa”, declaró Fuentes. Sin embargo, su confesión añadió detalles que estremecieron a los investigadores: declaró que, en estado de desesperación, realizó actos de canibalismo con partes del cuerpo de la víctima y luego cubrió el cadáver antes de quedarse dormido en la misma celda. “Comencé a desesperarme por lo que había hecho y comencé a comer parte de su cuerpo. Le quité un ojo y me lo comí, al igual que un pedazo de su mano y el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja. Al pasar el rato lo tapé y me dormí a su lado. En la mañana, el funcionario, al habilitar la celda, se dio cuenta de lo que había hecho”, relató. Personal de salud confirmó el fallecimiento a las 09:35 horas. La Fiscalía dispuso la concurrencia de la Brigada de Homicidios de la PDI, equipos especializados contra el crimen organizado y el Servicio Médico Legal. Los peritajes se extendieron durante gran parte del día y el cuerpo fue retirado en horas de la tarde. La celda no contaba con registro audiovisual, lo que dificulta reconstruir con precisión la dinámica de lo ocurrido. El caso también abrió cuestionamientos por la situación penitenciaria de ambos internos. El agresor registraba múltiples faltas graves previas, entre ellas porte de armas blancas, riñas y agresiones. Su evaluación de conducta reciente era negativa. Pese a ello, permanecía en un módulo terapéutico y compartía celda. Además, existían órdenes de traslado para ambos reos que no se concretaron. Días antes del crimen se había dispuesto el envío del imputado a otra unidad penal por riesgo para su integridad, mientras que la víctima también debía ser derivada a otro recinto. Tras conocerse los antecedentes, Gendarmería inició un sumario administrativo y su director nacional calificó lo ocurrido como un hecho “irregular e inaceptable”, atribuyéndolo a fallas en controles básicos del régimen interno. Como primera medida, se confirmó el llamado a retiro del jefe del penal. Fuente: Publimetro
Un nuevo error en los procedimientos de control de imputados ha generado preocupación en el Centro de Justicia de Santiago. Durante una audiencia de formalización por estafa en La Florida, un acusado logró escapar del recinto al suplantar la identidad de otro detenido que debía quedar en libertad. En la audiencia ante el 13° Juzgado de Garantía, se presentaron tres imputados. Dos de ellos recibieron medidas cautelares sin prisión preventiva, pero Luis González Yáñez, uno de los acusados, debía permanecer retenido por una orden de detención vigente por receptación y falsificación. Según los informes preliminares, el imputado proporcionó información falsa durante la audiencia y se hizo pasar por otro acusado que quedaba en libertad. Aprovechando la confusión en la verificación de identidades, logró abandonar el edificio sin ser detectado por el personal presente. Horas después, se descubrió el error y se emitió una orden de captura para encontrar al fugitivo. Mientras tanto, la persona cuya identidad fue usurpada fue detenida y enfrentará cargos por usurpación de identidad. El director nacional de Gendarmería calificó el incidente como una negligencia inexcusable y anunció medidas administrativas inmediatas, incluida la remoción de mandos responsables y la suspensión de funcionarios involucrados en el procedimiento. La Fiscalía Centro Norte ha iniciado una investigación para determinar responsabilidades. Este incidente se suma a otros casos de liberaciones incorrectas en diversas ciudades del país, lo que ha reavivado el debate sobre los protocolos de control y verificación de imputados. Fuente: Publimetro