Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio revela que el café no solo es un estimulante, sino que interactúa activamente con los sistemas internos del cuerpo, especialmente con la conexión entre el intestino y el cerebro. Tanto el café regular como el descafeinado pueden influir en el estado de ánimo, el estrés e incluso el rendimiento cognitivo de maneras sorprendentes. Los hallazgos se centran en el eje intestino-cerebro, una compleja red de comunicación que conecta el sistema digestivo con el cerebro. Según los investigadores, el consumo de café, ya sea con o sin cafeína, puede alterar significativamente el microbioma intestinal, lo que se traduce en mejoras en el estado emocional. Esto sugiere que el café podría ayudar a regular el ánimo al modificar la microbiota, y no solo al actuar directamente sobre el cerebro. Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue que el café descafeinado también produjo beneficios cognitivos medibles. Los participantes que consumieron descafeinado mostraron mejoras en el aprendizaje y la memoria, desafiando la creencia tradicional de que la cafeína es la única responsable de los beneficios mentales del café. Mientras que el descafeinado mejoró la memoria, la cafeína se relacionó con un aumento en la concentración y una reducción de la ansiedad. Según John Cryan, autor del estudio e investigador de la Universidad Colegio Cork: El café es más que solo cafeína: es un factor alimentario complejo que interactúa con nuestra microbiota intestinal, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional. En resumen, estos resultados sugieren que el café actúa a través de múltiples vías biológicas, afectando tanto la función cerebral como el bienestar emocional. Más allá de ser solo un impulso de energía, el café parece ser una sustancia compleja capaz de modificar la interacción entre el intestino y el cerebro, abriendo nuevas perspectivas en el estudio de la salud mental y la nutrición. Fuente: Publimetro
Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio revela que el café no solo es un estimulante, sino que interactúa activamente con los sistemas internos del cuerpo, especialmente con la conexión entre el intestino y el cerebro. Tanto el café regular como el descafeinado pueden influir en el estado de ánimo, el estrés e incluso el rendimiento cognitivo de maneras sorprendentes. Los hallazgos se centran en el eje intestino-cerebro, una compleja red de comunicación que conecta el sistema digestivo con el cerebro. Según los investigadores, el consumo de café, ya sea con o sin cafeína, puede alterar significativamente el microbioma intestinal, lo que se traduce en mejoras en el estado emocional. Esto sugiere que el café podría ayudar a regular el ánimo al modificar la microbiota, y no solo al actuar directamente sobre el cerebro. Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue que el café descafeinado también produjo beneficios cognitivos medibles. Los participantes que consumieron descafeinado mostraron mejoras en el aprendizaje y la memoria, desafiando la creencia tradicional de que la cafeína es la única responsable de los beneficios mentales del café. Mientras que el descafeinado mejoró la memoria, la cafeína se relacionó con un aumento en la concentración y una reducción de la ansiedad. Según John Cryan, autor del estudio e investigador de la Universidad Colegio Cork: El café es más que solo cafeína: es un factor alimentario complejo que interactúa con nuestra microbiota intestinal, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional. En resumen, estos resultados sugieren que el café actúa a través de múltiples vías biológicas, afectando tanto la función cerebral como el bienestar emocional. Más allá de ser solo un impulso de energía, el café parece ser una sustancia compleja capaz de modificar la interacción entre el intestino y el cerebro, abriendo nuevas perspectivas en el estudio de la salud mental y la nutrición. Fuente: Publimetro