Un investigación de la Escuela de Estudios Avanzados IMT de Lucca desmonta la idea de que los sueños son simples escenas caóticas sin sentido. Por el contrario, el estudio revela que los sueños tienen una estructura compleja y están influenciados por nuestra personalidad, hábitos y experiencias. Lejos de ser una repetición literal de lo vivido durante el día, el cerebro reorganiza la información mientras dormimos. Los investigadores encontraron que los escenarios cotidianos —como el trabajo o la escuela— se transforman en versiones modificadas, mezclando elementos y perspectivas de forma creativa. Es decir, los sueños funcionan más como una reinterpretación que como una copia de la realidad. “Nuestros hallazgos demuestran que los sueños no son solo un reflejo de experiencias pasadas, sino un proceso dinámico que se ve influido por quiénes somos y lo que vivimos ”, comenta Valentina Elce, investigadora de la IMT School y autora principal del artículo. TU PERSONALIDAD INFLUYE El contenido y la forma de los sueños dependen en gran medida de características individuales. Por ejemplo, las personas con mayor tendencia a divagar mentalmente suelen tener sueños más fragmentados, mientras que quienes valoran sus sueños experimentan narrativas más ricas y vívidas. Además, factores como la calidad del sueño y los rasgos psicológicos juegan un papel clave en cómo se construyen estas experiencias nocturnas. El estudio también mostró que los grandes acontecimientos colectivos pueden influir en lo que soñamos. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los sueños se volvieron más emocionales y con sensaciones de restricción. Esto evidencia que tanto nuestra vida personal como el contexto social moldean el contenido de nuestros sueños con el tiempo. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro
Un investigación de la Escuela de Estudios Avanzados IMT de Lucca desmonta la idea de que los sueños son simples escenas caóticas sin sentido. Por el contrario, el estudio revela que los sueños tienen una estructura compleja y están influenciados por nuestra personalidad, hábitos y experiencias. Lejos de ser una repetición literal de lo vivido durante el día, el cerebro reorganiza la información mientras dormimos. Los investigadores encontraron que los escenarios cotidianos —como el trabajo o la escuela— se transforman en versiones modificadas, mezclando elementos y perspectivas de forma creativa. Es decir, los sueños funcionan más como una reinterpretación que como una copia de la realidad. “Nuestros hallazgos demuestran que los sueños no son solo un reflejo de experiencias pasadas, sino un proceso dinámico que se ve influido por quiénes somos y lo que vivimos ”, comenta Valentina Elce, investigadora de la IMT School y autora principal del artículo. TU PERSONALIDAD INFLUYE El contenido y la forma de los sueños dependen en gran medida de características individuales. Por ejemplo, las personas con mayor tendencia a divagar mentalmente suelen tener sueños más fragmentados, mientras que quienes valoran sus sueños experimentan narrativas más ricas y vívidas. Además, factores como la calidad del sueño y los rasgos psicológicos juegan un papel clave en cómo se construyen estas experiencias nocturnas. El estudio también mostró que los grandes acontecimientos colectivos pueden influir en lo que soñamos. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los sueños se volvieron más emocionales y con sensaciones de restricción. Esto evidencia que tanto nuestra vida personal como el contexto social moldean el contenido de nuestros sueños con el tiempo. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro