Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro
La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos frágiles y propensos a fracturas incluso por pequeños movimientos. El hueso es un tejido vivo que se regenera constantemente, pero en la osteoporosis, la formación de nuevo hueso es más lenta que la pérdida de hueso viejo. La osteoporosis afecta a hombres y mujeres de todas las razas, siendo más comunes las fracturas en cadera, muñeca y columna vertebral. Según la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), se estima que 500 millones de personas en el mundo tienen osteoporosis sin diagnosticar, con hasta 37 millones de fracturas anuales a nivel global. En América Latina, más del 57% de los pacientes en riesgo de fracturas osteoporóticas no reciben el tratamiento necesario. El envejecimiento poblacional y la disminución de estrógeno durante la menopausia son factores de riesgo importantes. Otros factores incluyen problemas tiroideos, desequilibrios hormonales, baja ingesta de calcio y antecedentes familiares. El doctor Max Saráchaga destaca: “La osteoporosis no suele presentar síntomas y muchas personas son diagnosticadas tras sufrir una fractura ósea. Es urgente dar visibilidad a lo invisible y fomentar la consulta médica para pruebas diagnósticas y tratamiento oportunos. Se recomienda realizar pruebas específicas como la Densidad Mineral Ósea para evaluar la salud ósea y detectar osteoporosis. El tratamiento incluye dieta equilibrada, suplementos de calcio y vitamina D, ejercicio adecuado y medicamentos según sea necesario. Para prevenir fracturas por fragilidad en pacientes con osteoporosis, existen Unidades de Coordinación de Fracturas (UCF) que ofrecen servicios especializados en prevención secundaria. Estudios han demostrado su efectividad económica al reducir fracturas y mejorar la calidad de vida. Tratamientos como anticuerpos monoclonales contra la pérdida ósea han mostrado reducir significativamente el riesgo de fracturas en pacientes postmenopáusicas. La iniciativa #CaminaPorTusHuesos promueve el cuidado óseo a través del movimiento, especialmente caminar para fortalecer huesos y músculos. Fuente: Publimetro
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska anunció a los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2025 en una ceremonia realizada durante la mañana de este lunes 6 de octubre. En esta ocasión, el reconocimiento destacó a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica. Según lo señalado por la asamblea que otorga este prestigioso premio, los galardonados de este año lograron identificar cómo se regula el sistema inmunitario para evitar daños al resto del organismo. En palabras de la institución: “El poderoso sistema inmunitario del cuerpo debe ser regulado, ya que podría atacar nuestros propios órganos. Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi han sido galardonados con el premio de medicina de este año por sus innovadores descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica, que impide que el sistema inmunitario dañe al organismo”. Asimismo, se destacó que los científicos premiados identificaron las células T reguladoras como los guardianes encargados de mantener la seguridad del sistema inmunitario y evitar que las células inmunitarias ataquen el propio cuerpo humano. Además, se resaltó que los hallazgos realizados por Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi han impulsado significativamente el campo de la tolerancia periférica, contribuyendo al desarrollo de tratamientos médicos para el cáncer y enfermedades autoinmunes. Estos avances también podrían mejorar la tasa de éxito en trasplantes. Según la asamblea: “Varios de estos tratamientos se encuentran actualmente en ensayos clínicos”. Una publicación compartida por Nobel Prize (@nobelprize) Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro
La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos frágiles y propensos a fracturas incluso por pequeños movimientos. El hueso es un tejido vivo que se regenera constantemente, pero en la osteoporosis, la formación de nuevo hueso es más lenta que la pérdida de hueso viejo. La osteoporosis afecta a hombres y mujeres de todas las razas, siendo más comunes las fracturas en cadera, muñeca y columna vertebral. Según la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), se estima que 500 millones de personas en el mundo tienen osteoporosis sin diagnosticar, con hasta 37 millones de fracturas anuales a nivel global. En América Latina, más del 57% de los pacientes en riesgo de fracturas osteoporóticas no reciben el tratamiento necesario. El envejecimiento poblacional y la disminución de estrógeno durante la menopausia son factores de riesgo importantes. Otros factores incluyen problemas tiroideos, desequilibrios hormonales, baja ingesta de calcio y antecedentes familiares. El doctor Max Saráchaga destaca: “La osteoporosis no suele presentar síntomas y muchas personas son diagnosticadas tras sufrir una fractura ósea. Es urgente dar visibilidad a lo invisible y fomentar la consulta médica para pruebas diagnósticas y tratamiento oportunos. Se recomienda realizar pruebas específicas como la Densidad Mineral Ósea para evaluar la salud ósea y detectar osteoporosis. El tratamiento incluye dieta equilibrada, suplementos de calcio y vitamina D, ejercicio adecuado y medicamentos según sea necesario. Para prevenir fracturas por fragilidad en pacientes con osteoporosis, existen Unidades de Coordinación de Fracturas (UCF) que ofrecen servicios especializados en prevención secundaria. Estudios han demostrado su efectividad económica al reducir fracturas y mejorar la calidad de vida. Tratamientos como anticuerpos monoclonales contra la pérdida ósea han mostrado reducir significativamente el riesgo de fracturas en pacientes postmenopáusicas. La iniciativa #CaminaPorTusHuesos promueve el cuidado óseo a través del movimiento, especialmente caminar para fortalecer huesos y músculos. Fuente: Publimetro
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska anunció a los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2025 en una ceremonia realizada durante la mañana de este lunes 6 de octubre. En esta ocasión, el reconocimiento destacó a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica. Según lo señalado por la asamblea que otorga este prestigioso premio, los galardonados de este año lograron identificar cómo se regula el sistema inmunitario para evitar daños al resto del organismo. En palabras de la institución: “El poderoso sistema inmunitario del cuerpo debe ser regulado, ya que podría atacar nuestros propios órganos. Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi han sido galardonados con el premio de medicina de este año por sus innovadores descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica, que impide que el sistema inmunitario dañe al organismo”. Asimismo, se destacó que los científicos premiados identificaron las células T reguladoras como los guardianes encargados de mantener la seguridad del sistema inmunitario y evitar que las células inmunitarias ataquen el propio cuerpo humano. Además, se resaltó que los hallazgos realizados por Brunkow, Ramsdell y Sakaguchi han impulsado significativamente el campo de la tolerancia periférica, contribuyendo al desarrollo de tratamientos médicos para el cáncer y enfermedades autoinmunes. Estos avances también podrían mejorar la tasa de éxito en trasplantes. Según la asamblea: “Varios de estos tratamientos se encuentran actualmente en ensayos clínicos”. Una publicación compartida por Nobel Prize (@nobelprize) Fuente: Publimetro