Tras más de dos décadas de controversia, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado que retirará las advertencias generales de alto riesgo que acompañaban a las terapias hormonales para la menopausia, marcando un cambio significativo en la evaluación de estos tratamientos. Esta decisión se basa en nueva evidencia científica acumulada durante años, que indica que, bajo criterios adecuados de edad y momento de inicio, los beneficios pueden superar los riesgos. Las alertas se implementaron en 2002 después de los primeros resultados del estudio de la Iniciativa de la Salud de la Mujer (WHI), que asoció el uso de terapias hormonales con un mayor riesgo de cáncer de mama y eventos cardiovasculares. Sin embargo, análisis posteriores han identificado limitaciones metodológicas y problemas de representatividad en esa investigación, lo que ha llevado a revisar sus conclusiones iniciales. A lo largo del tiempo, múltiples estudios han refinado los criterios de indicación. Actualmente, la evidencia sugiere que cuando la Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) se inicia en mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años tras el inicio de la menopausia, el perfil de seguridad es más favorable y los efectos positivos son significativos en calidad de vida y salud ósea. “El estudio generó una alarma mundial a pesar de que los resultados eran poco representativos. El problema es que las consecuencias han sido para millones de mujeres que, por miedo, no recibieron tratamiento para la menopausia que es mucho más que bochornos. Esta etapa de la vida marcada por la disminución de estrógenos no solo provoca cambios en el ánimo, en el peso y en la vida sexual, también conlleva dolores en las articulaciones y hasta riesgos de pérdida de masa ósea u osteoporosis”, explica el ginecólogo y especialista en endocrinología ginecológica Rodrigo Macaya. Con este nuevo enfoque regulatorio, las etiquetas de los productos incluirán pautas específicas por edad y condición clínica para facilitar decisiones informadas entre pacientes y profesionales sanitarios. A pesar de ello, se mantendrá la advertencia del recuadro negro para el riesgo de cáncer endometrial en los productos con estrógeno sistémico sin progestina. En la actualidad existen diversas alternativas terapéuticas disponibles, como los estrógenos en gel transdérmico y formulaciones orales. Los expertos enfatizan que la indicación debe ser personalizada, teniendo en cuenta antecedentes médicos, síntomas y factores de riesgo. “Es legítimo que muchas mujeres tengan dudas o cuestionamientos y por eso es muy relevante que consulten a un especialista en menopausia para que les expliquen detalladamente los cambios y las opciones seguras de tratamiento disponibles según cada caso”, concluye el Dr. Macaya. Fuente: Publimetro
La Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa) ha emitido una alerta sobre la grave amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos, un fenómeno catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los diez principales desafíos para la salud pública a nivel global. Los antimicrobianos, que incluyen antibióticos, antivíricos, antifúngicos y antiparasitarios, desempeñan un papel crucial en la prevención y tratamiento de infecciones en seres humanos, animales y plantas. Sin embargo, la pérdida de eficacia de estos medicamentos podría revertir décadas de avances médicos. Según explicó el vicepresidente ejecutivo de Asilfa, Patricio Huenchuñir, La resistencia a los antimicrobianos ocurre cuando microorganismos como bacterias, hongos y parásitos evolucionan con el tiempo y dejan de responder a los tratamientos. Esto dificulta el manejo de las infecciones, aumenta el riesgo de propagación y favorece la aparición de nuevas enfermedades. Este fenómeno, conocido como farmacorresistencia, surge debido a mutaciones genéticas que permiten a los microorganismos sobrevivir a los tratamientos existentes, volviendo ineficaces a los fármacos. Además del impacto en la salud pública, la resistencia antimicrobiana conlleva un alto costo económico al prolongar hospitalizaciones, incrementar la mortalidad y elevar los gastos en atención médica. Ante esta preocupante situación, la OMS ha impulsado diversas iniciativas a nivel mundial. Destaca entre ellas la Alianza Mundial para la Investigación y el Desarrollo de Antibióticos, que busca fomentar la creación de nuevos tratamientos. En el ámbito privado, resalta el AMR Action Fund, un proyecto del sector farmacéutico que tiene como objetivo desarrollar entre dos y cuatro nuevos antibióticos durante la próxima década. El uso excesivo e inapropiado de antimicrobianos continúa siendo uno de los principales impulsores de la resistencia, junto con la falta de medidas preventivas, la falta de conciencia sobre el uso racional de los medicamentos y la persistencia de la venta sin receta en algunas farmacias. En palabras de Huenchuñir: Asilfa hace un llamado a la responsabilidad ciudadana: evitar la automedicación, no solicitar antibióticos cuando no son necesarios y siempre seguir las indicaciones médicas. La prevención y el uso responsable son nuestra mejor defensa ante una posible crisis sanitaria global. Según las proyecciones de la OMS, si no se toman medidas a tiempo, para el año 2050 la resistencia antimicrobiana podría ocasionar más de 10 millones de muertes al año, superando incluso las cifras actuales relacionadas con el cáncer. Fuente: Publimetro
Tras más de dos décadas de controversia, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado que retirará las advertencias generales de alto riesgo que acompañaban a las terapias hormonales para la menopausia, marcando un cambio significativo en la evaluación de estos tratamientos. Esta decisión se basa en nueva evidencia científica acumulada durante años, que indica que, bajo criterios adecuados de edad y momento de inicio, los beneficios pueden superar los riesgos. Las alertas se implementaron en 2002 después de los primeros resultados del estudio de la Iniciativa de la Salud de la Mujer (WHI), que asoció el uso de terapias hormonales con un mayor riesgo de cáncer de mama y eventos cardiovasculares. Sin embargo, análisis posteriores han identificado limitaciones metodológicas y problemas de representatividad en esa investigación, lo que ha llevado a revisar sus conclusiones iniciales. A lo largo del tiempo, múltiples estudios han refinado los criterios de indicación. Actualmente, la evidencia sugiere que cuando la Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) se inicia en mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años tras el inicio de la menopausia, el perfil de seguridad es más favorable y los efectos positivos son significativos en calidad de vida y salud ósea. “El estudio generó una alarma mundial a pesar de que los resultados eran poco representativos. El problema es que las consecuencias han sido para millones de mujeres que, por miedo, no recibieron tratamiento para la menopausia que es mucho más que bochornos. Esta etapa de la vida marcada por la disminución de estrógenos no solo provoca cambios en el ánimo, en el peso y en la vida sexual, también conlleva dolores en las articulaciones y hasta riesgos de pérdida de masa ósea u osteoporosis”, explica el ginecólogo y especialista en endocrinología ginecológica Rodrigo Macaya. Con este nuevo enfoque regulatorio, las etiquetas de los productos incluirán pautas específicas por edad y condición clínica para facilitar decisiones informadas entre pacientes y profesionales sanitarios. A pesar de ello, se mantendrá la advertencia del recuadro negro para el riesgo de cáncer endometrial en los productos con estrógeno sistémico sin progestina. En la actualidad existen diversas alternativas terapéuticas disponibles, como los estrógenos en gel transdérmico y formulaciones orales. Los expertos enfatizan que la indicación debe ser personalizada, teniendo en cuenta antecedentes médicos, síntomas y factores de riesgo. “Es legítimo que muchas mujeres tengan dudas o cuestionamientos y por eso es muy relevante que consulten a un especialista en menopausia para que les expliquen detalladamente los cambios y las opciones seguras de tratamiento disponibles según cada caso”, concluye el Dr. Macaya. Fuente: Publimetro
La Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa) ha emitido una alerta sobre la grave amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos, un fenómeno catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los diez principales desafíos para la salud pública a nivel global. Los antimicrobianos, que incluyen antibióticos, antivíricos, antifúngicos y antiparasitarios, desempeñan un papel crucial en la prevención y tratamiento de infecciones en seres humanos, animales y plantas. Sin embargo, la pérdida de eficacia de estos medicamentos podría revertir décadas de avances médicos. Según explicó el vicepresidente ejecutivo de Asilfa, Patricio Huenchuñir, La resistencia a los antimicrobianos ocurre cuando microorganismos como bacterias, hongos y parásitos evolucionan con el tiempo y dejan de responder a los tratamientos. Esto dificulta el manejo de las infecciones, aumenta el riesgo de propagación y favorece la aparición de nuevas enfermedades. Este fenómeno, conocido como farmacorresistencia, surge debido a mutaciones genéticas que permiten a los microorganismos sobrevivir a los tratamientos existentes, volviendo ineficaces a los fármacos. Además del impacto en la salud pública, la resistencia antimicrobiana conlleva un alto costo económico al prolongar hospitalizaciones, incrementar la mortalidad y elevar los gastos en atención médica. Ante esta preocupante situación, la OMS ha impulsado diversas iniciativas a nivel mundial. Destaca entre ellas la Alianza Mundial para la Investigación y el Desarrollo de Antibióticos, que busca fomentar la creación de nuevos tratamientos. En el ámbito privado, resalta el AMR Action Fund, un proyecto del sector farmacéutico que tiene como objetivo desarrollar entre dos y cuatro nuevos antibióticos durante la próxima década. El uso excesivo e inapropiado de antimicrobianos continúa siendo uno de los principales impulsores de la resistencia, junto con la falta de medidas preventivas, la falta de conciencia sobre el uso racional de los medicamentos y la persistencia de la venta sin receta en algunas farmacias. En palabras de Huenchuñir: Asilfa hace un llamado a la responsabilidad ciudadana: evitar la automedicación, no solicitar antibióticos cuando no son necesarios y siempre seguir las indicaciones médicas. La prevención y el uso responsable son nuestra mejor defensa ante una posible crisis sanitaria global. Según las proyecciones de la OMS, si no se toman medidas a tiempo, para el año 2050 la resistencia antimicrobiana podría ocasionar más de 10 millones de muertes al año, superando incluso las cifras actuales relacionadas con el cáncer. Fuente: Publimetro