Un ensayo clínico sugiere que controlar la presión arterial alta podría volverse mucho más sencillo gracias a un tratamiento inyectable que se administra dos veces al año. Los investigadores señalan que esta terapia podría mejorar de manera importante los resultados en pacientes cuya condición no está bien controlada con medicamentos tradicionales. En un estudio global con 663 adultos con hipertensión no controlada, los pacientes recibieron un fármaco experimental llamado zilebesiran junto con sus medicamentos habituales. ALTERNATIVA PROMETEDORA Los resultados mostraron que quienes recibieron la inyección experimentaron mayores reducciones en la presión arterial en comparación con aquellos que solamente siguieron tratamientos estándar, resaltando el potencial de la terapia como un complemento poderoso a las opciones existentes. El zilebesiran utiliza un enfoque de vanguardia conocido como interferencia de ARN para atacar una proteína producida en el hígado llamada angiotensinógeno, que desempeña un papel clave en la regulación de la presión arterial. “La novedad de este tratamiento radica en su larga duración. Una sola inyección cada seis meses podría ayudar a millones de pacientes a controlar mejor su enfermedad”, señala el doctor Manish Saxena, especialista en hipertensión del Barts Health NHS Trust y coautor del estudio. AVANCE EN SALUD CARDIOVASCULAR Al reducir esta proteína, el tratamiento permite que los vasos sanguíneos se relajen, lo que disminuye los niveles de presión arterial. Se administra mediante una inyección subcutánea y sus efectos pueden durar hasta seis meses. Los expertos creen que esta terapia de larga duración podría ayudar a millones de personas a controlar mejor la hipertensión, una condición que aumenta significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Ensayos en curso y futuros buscarán determinar si este tratamiento también puede reducir eventos cardiovasculares mayores, lo que podría marcar un cambio importante en la forma de tratar una de las enfermedades más comunes en el mundo. Fuente: Publimetro
Un equipo de investigadores ha desarrollado una terapia experimental inyectada que estimula al organismo para que produzca una hormona protectora del corazón durante semanas, lo que ayuda a que el tejido cardíaco dañado se cure de forma más eficaz. Este enfoque innovador podría cambiar la forma en que los médicos atienden a los pacientes durante el crítico periodo de recuperación tras un infarto. Cuando se produce un infarto, el músculo cardíaco sufre daños y el cuerpo libera una hormona protectora conocida como péptido natriurético auricular (ANP). Esta hormona ayuda a reducir el estrés del corazón y a limitar lesiones adicionales, pero el cuerpo normalmente la produce en pequeñas cantidades. La nueva terapia actúa estimulando a las células musculares para que produzcan temporalmente niveles más altos de ANP, lo que refuerza los mecanismos de defensa del propio corazón durante la recuperación. “Se trata de ayudar al corazón a aprovechar sus propios mecanismos de curación”, comentó el Dr. Ke Huang, profesor adjunto de la Facultad de Farmacia Irma Lerma Rangel de la Universidad Texas A&M y coautor del estudio. SIGUE FUNCIONANDO DURANTE SEMANAS La inyección se basa en una tecnología de vanguardia llamada ARN autoamplificable (saRNA). Una vez administrado en el músculo esquelético, el saRNA proporciona instrucciones a las células para que produzcan la hormona protectora y replica brevemente esas instrucciones, lo que prolonga el efecto del tratamiento. Gracias a este proceso de autoamplificación, una sola dosis puede generar semanas de apoyo terapéutico sin necesidad de repetir los tratamientos. Incluso después de sobrevivir a un infarto, muchos pacientes experimentan un debilitamiento cardíaco a largo plazo debido a la cicatrización y la pérdida de tejido sano. Los científicos creen que proporcionar un apoyo hormonal sostenido durante la fase inicial de curación podría reducir el daño, preservar la función cardíaca y mejorar los resultados a largo plazo. Aunque se necesita más investigación antes de su uso clínico, la simplicidad de una sola inyección hace que esta terapia sea una nueva dirección prometedora para la medicina cardiovascular. Fuente: Publimetro
Un ensayo clínico sugiere que controlar la presión arterial alta podría volverse mucho más sencillo gracias a un tratamiento inyectable que se administra dos veces al año. Los investigadores señalan que esta terapia podría mejorar de manera importante los resultados en pacientes cuya condición no está bien controlada con medicamentos tradicionales. En un estudio global con 663 adultos con hipertensión no controlada, los pacientes recibieron un fármaco experimental llamado zilebesiran junto con sus medicamentos habituales. ALTERNATIVA PROMETEDORA Los resultados mostraron que quienes recibieron la inyección experimentaron mayores reducciones en la presión arterial en comparación con aquellos que solamente siguieron tratamientos estándar, resaltando el potencial de la terapia como un complemento poderoso a las opciones existentes. El zilebesiran utiliza un enfoque de vanguardia conocido como interferencia de ARN para atacar una proteína producida en el hígado llamada angiotensinógeno, que desempeña un papel clave en la regulación de la presión arterial. “La novedad de este tratamiento radica en su larga duración. Una sola inyección cada seis meses podría ayudar a millones de pacientes a controlar mejor su enfermedad”, señala el doctor Manish Saxena, especialista en hipertensión del Barts Health NHS Trust y coautor del estudio. AVANCE EN SALUD CARDIOVASCULAR Al reducir esta proteína, el tratamiento permite que los vasos sanguíneos se relajen, lo que disminuye los niveles de presión arterial. Se administra mediante una inyección subcutánea y sus efectos pueden durar hasta seis meses. Los expertos creen que esta terapia de larga duración podría ayudar a millones de personas a controlar mejor la hipertensión, una condición que aumenta significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Ensayos en curso y futuros buscarán determinar si este tratamiento también puede reducir eventos cardiovasculares mayores, lo que podría marcar un cambio importante en la forma de tratar una de las enfermedades más comunes en el mundo. Fuente: Publimetro
Un equipo de investigadores ha desarrollado una terapia experimental inyectada que estimula al organismo para que produzca una hormona protectora del corazón durante semanas, lo que ayuda a que el tejido cardíaco dañado se cure de forma más eficaz. Este enfoque innovador podría cambiar la forma en que los médicos atienden a los pacientes durante el crítico periodo de recuperación tras un infarto. Cuando se produce un infarto, el músculo cardíaco sufre daños y el cuerpo libera una hormona protectora conocida como péptido natriurético auricular (ANP). Esta hormona ayuda a reducir el estrés del corazón y a limitar lesiones adicionales, pero el cuerpo normalmente la produce en pequeñas cantidades. La nueva terapia actúa estimulando a las células musculares para que produzcan temporalmente niveles más altos de ANP, lo que refuerza los mecanismos de defensa del propio corazón durante la recuperación. “Se trata de ayudar al corazón a aprovechar sus propios mecanismos de curación”, comentó el Dr. Ke Huang, profesor adjunto de la Facultad de Farmacia Irma Lerma Rangel de la Universidad Texas A&M y coautor del estudio. SIGUE FUNCIONANDO DURANTE SEMANAS La inyección se basa en una tecnología de vanguardia llamada ARN autoamplificable (saRNA). Una vez administrado en el músculo esquelético, el saRNA proporciona instrucciones a las células para que produzcan la hormona protectora y replica brevemente esas instrucciones, lo que prolonga el efecto del tratamiento. Gracias a este proceso de autoamplificación, una sola dosis puede generar semanas de apoyo terapéutico sin necesidad de repetir los tratamientos. Incluso después de sobrevivir a un infarto, muchos pacientes experimentan un debilitamiento cardíaco a largo plazo debido a la cicatrización y la pérdida de tejido sano. Los científicos creen que proporcionar un apoyo hormonal sostenido durante la fase inicial de curación podría reducir el daño, preservar la función cardíaca y mejorar los resultados a largo plazo. Aunque se necesita más investigación antes de su uso clínico, la simplicidad de una sola inyección hace que esta terapia sea una nueva dirección prometedora para la medicina cardiovascular. Fuente: Publimetro