El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de una campaña militar contra Irán el pasado 28 de febrero. En ese momento, expresó su disposición a una guerra de semanas o meses y reveló que había llevado a cabo un ataque sorpresa contra Irán en colaboración con Israel. Convencido de su superioridad y justificación, Trump creía que la aplastante victoria sobre Irán sería rápida y sencilla, elevando así su popularidad sin afectar a los ciudadanos estadounidenses. REPERCUSIONES GLOBALES Sin embargo, la realidad fue diferente y el daño al comercio de combustible a nivel mundial ya está hecho. Aunque se detuvieran las hostilidades de inmediato, la recuperación de la normalidad en producción y transporte llevará mucho tiempo. Recientemente, Trump mencionó que los objetivos de la ofensiva están casi cumplidos y que la guerra podría finalizar pronto. Más allá de las razones esgrimidas para iniciar este conflicto, que se ha extendido a más de 10 países, Metro World News consultó a dos expertas en relaciones internacionales sobre la legalidad de esta guerra. CARTA DE LA ONU Según Sandra Kanety Zavaleta, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero carece de sustento legal según el derecho internacional. Zavaleta destaca que el uso legítimo de la fuerza está restringido por la Carta de la ONU a situaciones específicas como defensa ante un ataque armado o autorización del Consejo de Seguridad. Zavaleta enfatiza que estos ataques militares contra Irán, justificados como acciones preventivas por dos países, violan el derecho internacional al no cumplir con los requisitos establecidos. DESCONFIANZA Zavaleta también señala que estas acciones han aumentado en las últimas décadas, transmitiendo un mensaje erróneo sobre la vulnerabilidad de los tratados internacionales si se contraponen a los intereses estatales. La crisis actual revela una creciente desconfianza en las instituciones internacionales y destaca la falta de mecanismos para sancionar o prevenir conflictos no contemplados por el derecho internacional. En conclusión, Zavaleta destaca que estamos presenciando la configuración de un mundo multipolar donde potencias como China y Rusia ganan poder y participación en las decisiones globales. LAS CLAVES Según la Carta de la ONU, los países generalmente no pueden recurrir a la fuerza militar contra otro Estado sin una excepción específica. El presidente Trump afirmó haber intentado negociar con Irán después del bombardeo a instalaciones nucleares en junio de 2025. Sin embargo, Teherán rechazó renunciar a sus ambiciones nucleares, lo que condujo a los ataques posteriores. ENTREVISTA Oona Hathaway, profesora de derecho internacional en Yale University, considera ilegal la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Según Hathaway, este ataque viola claramente el derecho internacional al no contar con autorización del Consejo de Seguridad ni ser una acción necesaria y proporcionada en defensa legítima. Hathaway critica la falta de rendición de cuentas ante acciones ilegales por parte del presidente Trump en Venezuela, lo cual ha permitido otra guerra ilegal en Oriente Medio. Esta situación debilita aún más el orden jurídico internacional. Hathaway también reflexiona sobre si el orden jurídico internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial está colapsando o si se encuentra en medio de una transformación. Destaca que aunque algunos Estados poderosos han flexibilizado las reglas durante décadas, la mayoría sigue respetando la prohibición del uso de la fuerza establecida por la ONU. Finalmente, Hathaway expresa preocupación por la débil respuesta internacional ante esta anarquía legal y sugiere que podría significar el fin del orden jurídico posguerra si no se toman medidas adecuadas. Fuente: Publimetro
Estados Unidos ha mantenido una histórica mirada sobre América Latina a lo largo del Siglo XX, ejerciendo un intervencionismo explícito en la región. La potencia mundial ha tratado a los países al sur de su frontera como su patio trasero, interviniendo en territorios, promoviendo golpes de Estado, respaldando dictaduras militares y estableciendo su hegemonía en la región. En las últimas semanas, Estados Unidos y Venezuela han estado inmersos en una confrontación directa que ha involucrado el despliegue de buques estadounidenses con miles de soldados en el Mar Caribe. Un ataque por parte de Washington resultó en la muerte de 11 terroristas pertenecientes a la banda transnacional conocida como 'Tren de Aragua', originaria de Venezuela. Ambas partes han desplegado efectivos militares en aguas caribeñas y se han acusado mutuamente con dureza. Mientras Washington afirma que su objetivo es combatir el narcotráfico, Caracas denuncia esta situación como la mayor amenaza continental en un siglo para su territorio. A pesar de la aparente calma actual, la situación podría cambiar rápidamente, como es común en este tipo de confrontaciones internacionales. LAS CLAVES 14 de agosto: Estados Unidos ordena despliegue militar en el sur del Mar Caribe. 19 de agosto: Más de 4.000 soldados estadounidenses son desplegados cerca de Venezuela en el Mar Caribe a bordo de los barcos USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, todos equipados con misiles guiados. 23 de agosto: Miles de venezolanos simpatizantes del chavismo se registran en la Milicia Nacional Bolivariana (MNB). 26 de agosto: Washington aumenta la presión con el despliegue del USS Lake Erie y del USS Newport News. 26 de agosto: Venezuela anuncia su propio despliegue militar en el Caribe. 2 de septiembre: Estados Unidos lleva a cabo un ataque que resulta en la muerte de 11 terroristas cerca de las costas venezolanas. 3 de septiembre: El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, advierte a Maduro que debería estar preocupado. 4 de septiembre: El secretario de Estado Marco Rubio acusa a Maduro de ser un narcotraficante, un terrorista. 5 de septiembre: EE. UU. denuncia que dos aviones militares venezolanos realizaron una maniobra altamente provocadora cerca de un buque estadounidense. Trump advierte sobre posibles consecuencias. ENTREVISTA Para profundizar en el tema, se entrevistó al analista político David Saucedo. MWN: ¿Consideras que una intervención militar directa de Estados Unidos en Venezuela es probable? Es posible, pero improbable. En todo caso, habría que pensar en las posibilidades de una intervención. En cierta forma, estamos acostumbrados por parte de Estados Unidos a una invasión como tal, con tropas desembarcando y apoderándose de instituciones, derrocando a un líder, etc. En América Latina, lo vimos en Panamá en 1989. Pero hay otros esquemas de intervención, como se vio en Chile en los años setenta, con Estados Unidos apoyando a opositores internos para derrocar a un líder e instalar un gobierno afín a sus intereses. Yo creo que en Venezuela veremos acciones híbridas contra el régimen de Nicolás Maduro, con más ataques a lanchas rápidas, el hundimiento de navíos que presuntamente transportan sustancias ilícitas, posiblemente el derribo de aeronaves y quizás la captura de narcotraficantes o dirigentes de alto perfil. MWN: ¿Estamos regresando a una nueva era de intervencionismo estadounidense en la región? Trump quiere enemigos a quienes confrontar, sobre todo viniendo de varios fracasos en el escenario internacional, como en Ucrania y Oriente Medio. Venezuela le parece un objetivo a modo para las embestidas norteamericanas, por lo que una guerra de desgaste parece ser una buena opción para que Trump gane puntos a costa de Maduro. MWN: Los países han pedido cautela sin criticar mucho a Estados Unidos ni defender mucho a Venezuela. ¿Crees que han reaccionado adecuadamente? Yo creo que deberían responder con más determinación ante un evidente intento intervencionista. No se puede justificar bajo ningún argumento una violación a la soberanía de un país y hay otros países que podrían enfrentar situaciones similares a las venezolanas. Sin embargo, no se puede legitimar ninguna intervención militar bajo el pretexto de la lucha contra las drogas. Es una problemática que se tiene que combatir en conjunto. MWN: ¿Qué mensaje manda Estados Unidos con su despliegue militar? En realidad el mensaje lo mandó hace mucho tiempo. Trump ha sido muy transparente desde que era candidato para volver a convertirse en presidente. Y más allá del uso excesivo del lenguaje beligerante, no ha mentido sobre sus decisiones para priorizar los intereses estadounidenses sobre todo lo demás e incluso lanzar amenazas sobre el uso legítimo o ilegítimo del poder para lograr sus objetivos. Hay que reconocer que Trump no ha mentido y ha sido transparente y honesto sobre sus objetivos políticos exteriores como ha sido evidente con los aranceles y otros aspectos. Para finalizar no creo que los norteamericanos se retiren sin lograr más trofeos ya que eso iría contra su naturaleza. Fuente: Publimetro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de una campaña militar contra Irán el pasado 28 de febrero. En ese momento, expresó su disposición a una guerra de semanas o meses y reveló que había llevado a cabo un ataque sorpresa contra Irán en colaboración con Israel. Convencido de su superioridad y justificación, Trump creía que la aplastante victoria sobre Irán sería rápida y sencilla, elevando así su popularidad sin afectar a los ciudadanos estadounidenses. REPERCUSIONES GLOBALES Sin embargo, la realidad fue diferente y el daño al comercio de combustible a nivel mundial ya está hecho. Aunque se detuvieran las hostilidades de inmediato, la recuperación de la normalidad en producción y transporte llevará mucho tiempo. Recientemente, Trump mencionó que los objetivos de la ofensiva están casi cumplidos y que la guerra podría finalizar pronto. Más allá de las razones esgrimidas para iniciar este conflicto, que se ha extendido a más de 10 países, Metro World News consultó a dos expertas en relaciones internacionales sobre la legalidad de esta guerra. CARTA DE LA ONU Según Sandra Kanety Zavaleta, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero carece de sustento legal según el derecho internacional. Zavaleta destaca que el uso legítimo de la fuerza está restringido por la Carta de la ONU a situaciones específicas como defensa ante un ataque armado o autorización del Consejo de Seguridad. Zavaleta enfatiza que estos ataques militares contra Irán, justificados como acciones preventivas por dos países, violan el derecho internacional al no cumplir con los requisitos establecidos. DESCONFIANZA Zavaleta también señala que estas acciones han aumentado en las últimas décadas, transmitiendo un mensaje erróneo sobre la vulnerabilidad de los tratados internacionales si se contraponen a los intereses estatales. La crisis actual revela una creciente desconfianza en las instituciones internacionales y destaca la falta de mecanismos para sancionar o prevenir conflictos no contemplados por el derecho internacional. En conclusión, Zavaleta destaca que estamos presenciando la configuración de un mundo multipolar donde potencias como China y Rusia ganan poder y participación en las decisiones globales. LAS CLAVES Según la Carta de la ONU, los países generalmente no pueden recurrir a la fuerza militar contra otro Estado sin una excepción específica. El presidente Trump afirmó haber intentado negociar con Irán después del bombardeo a instalaciones nucleares en junio de 2025. Sin embargo, Teherán rechazó renunciar a sus ambiciones nucleares, lo que condujo a los ataques posteriores. ENTREVISTA Oona Hathaway, profesora de derecho internacional en Yale University, considera ilegal la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Según Hathaway, este ataque viola claramente el derecho internacional al no contar con autorización del Consejo de Seguridad ni ser una acción necesaria y proporcionada en defensa legítima. Hathaway critica la falta de rendición de cuentas ante acciones ilegales por parte del presidente Trump en Venezuela, lo cual ha permitido otra guerra ilegal en Oriente Medio. Esta situación debilita aún más el orden jurídico internacional. Hathaway también reflexiona sobre si el orden jurídico internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial está colapsando o si se encuentra en medio de una transformación. Destaca que aunque algunos Estados poderosos han flexibilizado las reglas durante décadas, la mayoría sigue respetando la prohibición del uso de la fuerza establecida por la ONU. Finalmente, Hathaway expresa preocupación por la débil respuesta internacional ante esta anarquía legal y sugiere que podría significar el fin del orden jurídico posguerra si no se toman medidas adecuadas. Fuente: Publimetro
Estados Unidos ha mantenido una histórica mirada sobre América Latina a lo largo del Siglo XX, ejerciendo un intervencionismo explícito en la región. La potencia mundial ha tratado a los países al sur de su frontera como su patio trasero, interviniendo en territorios, promoviendo golpes de Estado, respaldando dictaduras militares y estableciendo su hegemonía en la región. En las últimas semanas, Estados Unidos y Venezuela han estado inmersos en una confrontación directa que ha involucrado el despliegue de buques estadounidenses con miles de soldados en el Mar Caribe. Un ataque por parte de Washington resultó en la muerte de 11 terroristas pertenecientes a la banda transnacional conocida como 'Tren de Aragua', originaria de Venezuela. Ambas partes han desplegado efectivos militares en aguas caribeñas y se han acusado mutuamente con dureza. Mientras Washington afirma que su objetivo es combatir el narcotráfico, Caracas denuncia esta situación como la mayor amenaza continental en un siglo para su territorio. A pesar de la aparente calma actual, la situación podría cambiar rápidamente, como es común en este tipo de confrontaciones internacionales. LAS CLAVES 14 de agosto: Estados Unidos ordena despliegue militar en el sur del Mar Caribe. 19 de agosto: Más de 4.000 soldados estadounidenses son desplegados cerca de Venezuela en el Mar Caribe a bordo de los barcos USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, todos equipados con misiles guiados. 23 de agosto: Miles de venezolanos simpatizantes del chavismo se registran en la Milicia Nacional Bolivariana (MNB). 26 de agosto: Washington aumenta la presión con el despliegue del USS Lake Erie y del USS Newport News. 26 de agosto: Venezuela anuncia su propio despliegue militar en el Caribe. 2 de septiembre: Estados Unidos lleva a cabo un ataque que resulta en la muerte de 11 terroristas cerca de las costas venezolanas. 3 de septiembre: El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, advierte a Maduro que debería estar preocupado. 4 de septiembre: El secretario de Estado Marco Rubio acusa a Maduro de ser un narcotraficante, un terrorista. 5 de septiembre: EE. UU. denuncia que dos aviones militares venezolanos realizaron una maniobra altamente provocadora cerca de un buque estadounidense. Trump advierte sobre posibles consecuencias. ENTREVISTA Para profundizar en el tema, se entrevistó al analista político David Saucedo. MWN: ¿Consideras que una intervención militar directa de Estados Unidos en Venezuela es probable? Es posible, pero improbable. En todo caso, habría que pensar en las posibilidades de una intervención. En cierta forma, estamos acostumbrados por parte de Estados Unidos a una invasión como tal, con tropas desembarcando y apoderándose de instituciones, derrocando a un líder, etc. En América Latina, lo vimos en Panamá en 1989. Pero hay otros esquemas de intervención, como se vio en Chile en los años setenta, con Estados Unidos apoyando a opositores internos para derrocar a un líder e instalar un gobierno afín a sus intereses. Yo creo que en Venezuela veremos acciones híbridas contra el régimen de Nicolás Maduro, con más ataques a lanchas rápidas, el hundimiento de navíos que presuntamente transportan sustancias ilícitas, posiblemente el derribo de aeronaves y quizás la captura de narcotraficantes o dirigentes de alto perfil. MWN: ¿Estamos regresando a una nueva era de intervencionismo estadounidense en la región? Trump quiere enemigos a quienes confrontar, sobre todo viniendo de varios fracasos en el escenario internacional, como en Ucrania y Oriente Medio. Venezuela le parece un objetivo a modo para las embestidas norteamericanas, por lo que una guerra de desgaste parece ser una buena opción para que Trump gane puntos a costa de Maduro. MWN: Los países han pedido cautela sin criticar mucho a Estados Unidos ni defender mucho a Venezuela. ¿Crees que han reaccionado adecuadamente? Yo creo que deberían responder con más determinación ante un evidente intento intervencionista. No se puede justificar bajo ningún argumento una violación a la soberanía de un país y hay otros países que podrían enfrentar situaciones similares a las venezolanas. Sin embargo, no se puede legitimar ninguna intervención militar bajo el pretexto de la lucha contra las drogas. Es una problemática que se tiene que combatir en conjunto. MWN: ¿Qué mensaje manda Estados Unidos con su despliegue militar? En realidad el mensaje lo mandó hace mucho tiempo. Trump ha sido muy transparente desde que era candidato para volver a convertirse en presidente. Y más allá del uso excesivo del lenguaje beligerante, no ha mentido sobre sus decisiones para priorizar los intereses estadounidenses sobre todo lo demás e incluso lanzar amenazas sobre el uso legítimo o ilegítimo del poder para lograr sus objetivos. Hay que reconocer que Trump no ha mentido y ha sido transparente y honesto sobre sus objetivos políticos exteriores como ha sido evidente con los aranceles y otros aspectos. Para finalizar no creo que los norteamericanos se retiren sin lograr más trofeos ya que eso iría contra su naturaleza. Fuente: Publimetro