En un avance significativo en el campo de la química y la sostenibilidad, un grupo de investigadores ha logrado desarrollar un método innovador para convertir el metano, el componente más simple y abundante del gas natural, en compuestos químicos complejos utilizados en productos farmacéuticos y otros productos de alto valor. Este avance desafía las creencias arraigadas sobre la baja reactividad del metano y abre nuevas posibilidades para una economía química más circular, que busca aprovechar de manera más eficiente los recursos naturales de nuestro planeta. REIMAGINANDO EL USO DEL GAS NATURAL Durante mucho tiempo, el metano ha sido valorado principalmente como combustible para generar calor y energía. Sin embargo, su combustión contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, lo que agrava el cambio climático. Hasta ahora, transformar el metano en sustancias químicas útiles ha sido un desafío considerable debido a sus fuertes enlaces moleculares que lo hacen poco reactivo. Un equipo liderado por Martín Fañanás en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) ha logrado superar este desafío mediante la creación de un catalizador a base de hierro que activa el metano con luz visible. Al hacerlo, pueden unir fragmentos moleculares funcionales que actúan como mangos químicos para construir estructuras más complejas. UN CATALIZADOR INNOVADOR La clave de este avance radica en un catalizador supramolecular cuidadosamente diseñado, construido alrededor de un centro de hierro estabilizado en un entorno químico único. Este catalizador maneja los intermediarios reactivos para permitir la modificación selectiva del metano y otras moléculas similares sin generar subproductos no deseados. Sorprendentemente, los investigadores lograron sintetizar dimestrol (un compuesto bioactivo utilizado en terapia hormonal) directamente a partir del metano en una sola secuencia, demostrando así el potencial práctico de este enfoque para crear fármacos a partir de materias primas simples. HACIA UNA ECONOMÍA QUÍMICA MÁS SOSTENIBLE Más allá de su relevancia científica, este método ofrece ventajas ambientales significativas. El hierro es un elemento abundante, económico y mucho menos tóxico que los metales raros comúnmente utilizados en procesos catalíticos avanzados. Las reacciones se llevan a cabo en condiciones relativamente suaves y se alimentan con luz LED, lo que reduce tanto el consumo energético como el impacto ambiental. Al convertir el metano en intermedios químicos versátiles en lugar de quemarlo como combustible, los investigadores están sentando las bases para un enfoque más sostenible y circular en la fabricación de productos químicos y medicamentos a partir de materias primas derivadas de combustibles fósiles. La clave de este avance radica en el diseño de un catalizador basado en un anión tetracloroferrato estabilizado por cationes colidinio, concluye Martín Fañanás, investigador del Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela. Fuente: Publimetro
Un equipo de científicos está trabajando en el desarrollo de una tecnología médica revolucionaria que promete cambiar por completo el tratamiento de la diabetes. En lugar de depender de inyecciones diarias o dispositivos externos, los investigadores han diseñado un sistema implantable basado en células que tiene la capacidad de producir y liberar insulina automáticamente dentro del cuerpo. Este avance, de tener éxito en futuros ensayos en humanos, podría representar un cambio significativo en la forma de tratar las enfermedades crónicas. UN PÁNCREAS ARTIFICIAL El estudio, liderado por investigadores del Instituto Tecnológico de Israel en colaboración con el MIT, Harvard, Johns Hopkins y otras instituciones, ha dado lugar a un implante vivo que actúa como un páncreas autónomo. Una vez implantado en el cuerpo, este dispositivo es capaz de monitorear constantemente los niveles de glucosa en sangre y producir insulina directamente dentro del implante, liberándola en la cantidad precisa y en el momento adecuado. Al operar de manera automática, este sistema elimina la necesidad de inyecciones, bombas o una vigilancia constante por parte del paciente. PROTEGIDO DEL SISTEMA INMUNITARIO Uno de los desafíos principales en las terapias basadas en células es el rechazo inmunitario, donde el cuerpo ataca a las células implantadas. Para superar este obstáculo, los investigadores han desarrollado cristales terapéuticos modificados conocidos como escudo cristalino, los cuales protegen a las células implantadas para evitar que sean identificadas como extrañas. Esta capa protectora garantiza que el implante funcione de manera confiable durante largos periodos, convirtiéndolo en un órgano autorregulado capaz de producir medicamentos desde el interior del cuerpo. Los primeros experimentos han demostrado la regulación a largo plazo de la glucosa en ratones y la viabilidad celular en primates no humanos, lo que sugiere la posibilidad de realizar pruebas futuras en seres humanos. Los científicos también consideran que esta plataforma podría adaptarse para tratar otras enfermedades crónicas que requieran terapia biológica continua, como la hemofilia y ciertas enfermedades metabólicas o genéticas. En caso de éxito, esta tecnología podría marcar un cambio significativo en la medicina al alejarla de las dosis repetidas de medicamentos y dirigirla hacia terapias que se integran y funcionan dentro del propio organismo. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro
El presidente electo, José Antonio Kast, sorprendió durante la jornada del lunes 12 de enero al participar en la inauguración del Congreso Futuro 2026. En este evento, enfrentó las dudas de la comunidad científica sobre la continuidad de algunos programas una vez que asuma su administración el próximo 11 de marzo. Kast inició su discurso destacando que Chile cumple 15 años atreviéndose a pensar en el futuro, 15 años mirando más allá de la contingencia, 15 años diciendo que nuestro país no nació para la improvisación ni para la resignación ”. En esa misma línea, reafirmó su compromiso con el Congreso Futuro al expresar que durante su gobierno seguirá “apoyando el Congreso Futuro en su desarrollo y, lo más importante, en su expansión. Chile cree en la ciencia, necesita la ciencia, no tiene futuro sin ciencia. Ante las dudas surgidas tras su elección como mandatario, Kast aseguró que su gobierno no debilitará el conocimiento ni reducirá la ciencia. En sus palabras: “se ha dicho en estos días o en algunos días posteriores que nuestro gobierno podría debilitar el conocimiento, que podríamos retroceder, reducir la ciencia, mirarla como una especie de apéndice y quiero responder mirándolos de frente y diciéndoles que eso no va a ser así “. Además, enfatizó: como digo siempre, los vamos a sorprender, porque creemos en que lo que están haciendo es muy relevante para el desarrollo y la calidad de vida de todos nuestros compatriotas. Por último, Kast hizo un llamado a la unidad al instar a los presentes a nos unamos para construir y no para polemizar”, señalando que sus promesas de campaña relacionadas con la seguridad y otras áreas están ligadas a la ciencia, el conocimiento y la calidad de vida. Fuente: Publimetro
En un avance significativo en el campo de la química y la sostenibilidad, un grupo de investigadores ha logrado desarrollar un método innovador para convertir el metano, el componente más simple y abundante del gas natural, en compuestos químicos complejos utilizados en productos farmacéuticos y otros productos de alto valor. Este avance desafía las creencias arraigadas sobre la baja reactividad del metano y abre nuevas posibilidades para una economía química más circular, que busca aprovechar de manera más eficiente los recursos naturales de nuestro planeta. REIMAGINANDO EL USO DEL GAS NATURAL Durante mucho tiempo, el metano ha sido valorado principalmente como combustible para generar calor y energía. Sin embargo, su combustión contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, lo que agrava el cambio climático. Hasta ahora, transformar el metano en sustancias químicas útiles ha sido un desafío considerable debido a sus fuertes enlaces moleculares que lo hacen poco reactivo. Un equipo liderado por Martín Fañanás en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) ha logrado superar este desafío mediante la creación de un catalizador a base de hierro que activa el metano con luz visible. Al hacerlo, pueden unir fragmentos moleculares funcionales que actúan como mangos químicos para construir estructuras más complejas. UN CATALIZADOR INNOVADOR La clave de este avance radica en un catalizador supramolecular cuidadosamente diseñado, construido alrededor de un centro de hierro estabilizado en un entorno químico único. Este catalizador maneja los intermediarios reactivos para permitir la modificación selectiva del metano y otras moléculas similares sin generar subproductos no deseados. Sorprendentemente, los investigadores lograron sintetizar dimestrol (un compuesto bioactivo utilizado en terapia hormonal) directamente a partir del metano en una sola secuencia, demostrando así el potencial práctico de este enfoque para crear fármacos a partir de materias primas simples. HACIA UNA ECONOMÍA QUÍMICA MÁS SOSTENIBLE Más allá de su relevancia científica, este método ofrece ventajas ambientales significativas. El hierro es un elemento abundante, económico y mucho menos tóxico que los metales raros comúnmente utilizados en procesos catalíticos avanzados. Las reacciones se llevan a cabo en condiciones relativamente suaves y se alimentan con luz LED, lo que reduce tanto el consumo energético como el impacto ambiental. Al convertir el metano en intermedios químicos versátiles en lugar de quemarlo como combustible, los investigadores están sentando las bases para un enfoque más sostenible y circular en la fabricación de productos químicos y medicamentos a partir de materias primas derivadas de combustibles fósiles. La clave de este avance radica en el diseño de un catalizador basado en un anión tetracloroferrato estabilizado por cationes colidinio, concluye Martín Fañanás, investigador del Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela. Fuente: Publimetro
Un equipo de científicos está trabajando en el desarrollo de una tecnología médica revolucionaria que promete cambiar por completo el tratamiento de la diabetes. En lugar de depender de inyecciones diarias o dispositivos externos, los investigadores han diseñado un sistema implantable basado en células que tiene la capacidad de producir y liberar insulina automáticamente dentro del cuerpo. Este avance, de tener éxito en futuros ensayos en humanos, podría representar un cambio significativo en la forma de tratar las enfermedades crónicas. UN PÁNCREAS ARTIFICIAL El estudio, liderado por investigadores del Instituto Tecnológico de Israel en colaboración con el MIT, Harvard, Johns Hopkins y otras instituciones, ha dado lugar a un implante vivo que actúa como un páncreas autónomo. Una vez implantado en el cuerpo, este dispositivo es capaz de monitorear constantemente los niveles de glucosa en sangre y producir insulina directamente dentro del implante, liberándola en la cantidad precisa y en el momento adecuado. Al operar de manera automática, este sistema elimina la necesidad de inyecciones, bombas o una vigilancia constante por parte del paciente. PROTEGIDO DEL SISTEMA INMUNITARIO Uno de los desafíos principales en las terapias basadas en células es el rechazo inmunitario, donde el cuerpo ataca a las células implantadas. Para superar este obstáculo, los investigadores han desarrollado cristales terapéuticos modificados conocidos como escudo cristalino, los cuales protegen a las células implantadas para evitar que sean identificadas como extrañas. Esta capa protectora garantiza que el implante funcione de manera confiable durante largos periodos, convirtiéndolo en un órgano autorregulado capaz de producir medicamentos desde el interior del cuerpo. Los primeros experimentos han demostrado la regulación a largo plazo de la glucosa en ratones y la viabilidad celular en primates no humanos, lo que sugiere la posibilidad de realizar pruebas futuras en seres humanos. Los científicos también consideran que esta plataforma podría adaptarse para tratar otras enfermedades crónicas que requieran terapia biológica continua, como la hemofilia y ciertas enfermedades metabólicas o genéticas. En caso de éxito, esta tecnología podría marcar un cambio significativo en la medicina al alejarla de las dosis repetidas de medicamentos y dirigirla hacia terapias que se integran y funcionan dentro del propio organismo. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento enviando bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias, junto con cultivos de E. coli a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su interacción en microgravedad. A pesar de que los virus aún podían infectar a las bacterias, se observó que la dinámica de la infección se vio alterada en este entorno espacial. En el espacio, el proceso de infección se desarrolló más lentamente y el cambio en la gravedad afectó la frecuencia y eficacia con la que los virus chocaban con las bacterias, lo que provocó cambios en el comportamiento microbiano no observados en la Tierra. Cambios genéticos impulsados por la microgravedad La secuenciación del genoma de las muestras de la estación espacial reveló que tanto los virus como las bacterias presentaban mutaciones diferentes a las encontradas en sus contrapartes terrestres. Los fagos desarrollaron cambios genéticos que podrían mejorar su capacidad de unirse a las células bacterianas, mientras que las cepas de E. coli evolucionaron mutaciones para reforzar sus defensas. Mediante técnicas avanzadas como el escaneo mutacional profundo, los científicos observaron de cerca cómo se adaptaban las proteínas virales clave en condiciones de microgravedad, destacando así el espacio como una presión evolutiva única. Uno de los hallazgos más significativos fue que algunos cambios inducidos por el espacio en las proteínas virales aumentaban su eficacia contra cepas bacterianas resistentes a los antibióticos en la Tierra, incluidas aquellas implicadas en infecciones del tracto urinario. Estos descubrimientos sugieren que el estudio de la evolución viral en el espacio podría ser fundamental para diseñar terapias más efectivas con fagos contra infecciones resistentes a los medicamentos, un desafío importante en la medicina actual. “Nos estamos planteando preguntas sobre cómo las mutaciones adquiridas en el espacio podrían ser relevantes en la Tierra”, precisó Vatsan Rama, profesor de bioquímica de la Universidad de Wisconsin, en Madison, quien lideró este proyecto innovador. Fuente: Publimetro
El presidente electo, José Antonio Kast, sorprendió durante la jornada del lunes 12 de enero al participar en la inauguración del Congreso Futuro 2026. En este evento, enfrentó las dudas de la comunidad científica sobre la continuidad de algunos programas una vez que asuma su administración el próximo 11 de marzo. Kast inició su discurso destacando que Chile cumple 15 años atreviéndose a pensar en el futuro, 15 años mirando más allá de la contingencia, 15 años diciendo que nuestro país no nació para la improvisación ni para la resignación ”. En esa misma línea, reafirmó su compromiso con el Congreso Futuro al expresar que durante su gobierno seguirá “apoyando el Congreso Futuro en su desarrollo y, lo más importante, en su expansión. Chile cree en la ciencia, necesita la ciencia, no tiene futuro sin ciencia. Ante las dudas surgidas tras su elección como mandatario, Kast aseguró que su gobierno no debilitará el conocimiento ni reducirá la ciencia. En sus palabras: “se ha dicho en estos días o en algunos días posteriores que nuestro gobierno podría debilitar el conocimiento, que podríamos retroceder, reducir la ciencia, mirarla como una especie de apéndice y quiero responder mirándolos de frente y diciéndoles que eso no va a ser así “. Además, enfatizó: como digo siempre, los vamos a sorprender, porque creemos en que lo que están haciendo es muy relevante para el desarrollo y la calidad de vida de todos nuestros compatriotas. Por último, Kast hizo un llamado a la unidad al instar a los presentes a nos unamos para construir y no para polemizar”, señalando que sus promesas de campaña relacionadas con la seguridad y otras áreas están ligadas a la ciencia, el conocimiento y la calidad de vida. Fuente: Publimetro