El juicio contra Nicolás Zepeda en Francia ha llegado a su fase decisiva, con la expectativa de un veredicto inminente que podría revelarse en las próximas horas. La Fiscalía ha solicitado una pena de 30 años de cárcel para el chileno, acusado del asesinato de su expareja japonesa, Narumi Kurosaki, ocurrido en 2016. El proceso judicial se lleva a cabo en Lyon desde el 17 de marzo y ha sido caracterizado por intensas sesiones de interrogatorios, presentación de pruebas y argumentos legales. En la jornada más reciente, se realizaron las últimas intervenciones clave antes de que el acusado presente sus palabras finales y el jurado se retire a deliberar. En palabras del periodista Roberto Cox desde Francia, durante el séptimo día de audiencias, Zepeda negó nuevamente su participación en los hechos y en un momento emotivo expresó: ¡Nunca lo sabremos, porque no fui yo!. El caso se originó en diciembre de 2016 cuando Kurosaki desapareció en Besanzón. A pesar de no haber encontrado su cuerpo, la justicia francesa considera que existen pruebas suficientes para incriminar a Zepeda por un crimen premeditado. Este es el tercer juicio al que se enfrenta Zepeda en Francia. Aunque previamente fue condenado a 28 años de prisión en 2022 y 2023, la Corte de Casación anuló la última sentencia debido a irregularidades procesales, lo que condujo a un nuevo juicio desde cero. Durante los alegatos finales, el fiscal Vincent Auger solicitó al tribunal declarar culpable de asesinato premeditado a Nicolás Zepeda y condenarlo a 30 años de prisión. Según la acusación, el crimen habría sido motivado por celos y la incapacidad del acusado para aceptar el fin de la relación. Auger afirmó: Hay tres razones por las que un hombre pretende terminar con la vida de su pareja: La víctima le dice que lo quiere dejar, que lo deje, o porque la víctima rehizo su vida con otro hombre. Este caso cumple con esas tres razones. Además, sostuvo la hipótesis de que Zepeda quemó el cuerpo en el bosque y luego tiró los restos en un río. En un giro inesperado, Auger mencionó la dictadura en Chile al señalar: Nicolás Zepeda nació el año en que terminó la dictadura en Chile. Creció en un país libre lo que transforma su silencio en algo más insoportable. Mientras tanto, la parte querellante insiste en que Kurosaki no se suicidó y fue víctima de violencia. Por otro lado, la defensa mantiene la inocencia del acusado y prepara sus argumentos finales antes del cierre del proceso. Se espera que el veredicto se revele antes de lo previsto debido a adelantos en etapas anteriores del juicio. Sin embargo, la fecha programada sigue siendo el jueves 26 de marzo para conocer la decisión final del tribunal. Así pues, el caso Zepeda se aproxima a una resolución crucial que determinará no solo el destino legal del acusado sino también cerrará uno de los procesos más complejos y mediáticos recientes en Francia. Fuente: Publimetro
Tras cinco meses del brutal triple homicidio ocurrido en la comuna de La Reina, el principal imputado del caso, Jorge Ugalde, envió una carta desde la cárcel en la que insiste en su inocencia y entrega detalles sobre su relación con una de las víctimas, el fotógrafo Eduardo Cruz-Coke. El psicólogo de 59 años, quien se encuentra actualmente en prisión preventiva, es sindicado por la Fiscalía como el principal sospechoso del asesinato de Cruz-Coke y sus dos hijos, crimen que ha generado amplio impacto público por su violencia y características. La misiva, escrita a mano y dada a conocer por Reportajes T13 , surge luego de que el imputado tomara conocimiento de un reportaje televisivo que abordaba el caso, incluyendo testimonios de cercanos a las víctimas. En ese contexto, Ugalde decidió entregar su versión de los hechos, defendiendo su inocencia y enfatizando el vínculo que mantenía con su cuñado. “A Eduardo lo conocí a los 23 años, por casi 40 hemos sido familia. Compartimos la vida cuidando y jugando con nuestros hijos, sobrinos y nieto. Ese fue nuestro vínculo fundamental”, expresó en el documento. En el texto, el imputado describe una relación familiar cercana, marcada por la confianza y la convivencia cotidiana. Según relata, ambos compartían espacios de manera habitual, en un entorno donde predominaba la cercanía entre las familias. “La vida con él estuvo llena de humor, Eduardo era muy gracioso, pero sobre todo estuvo basada en la confianza de que los niños estarían seguros. Las casas mantenían las puertas abiertas, el jardín solo uno, los perros de todos”, escribió. Además, destacó la figura de Cruz-Coke como fotógrafo, señalando que “retrataba la belleza” y que a través de su trabajo “abrió el mundo entero”, mientras también registraba momentos íntimos de la vida familiar. Cabe destacar que, la defensa del imputado no ha variado su postura, insistiendo en que no existen pruebas concluyentes que lo posicionen como autor del triple homicidio. Mientras la investigación continúa sumando antecedentes, Ugalde permanece en prisión preventiva a la espera de eventuales definiciones judiciales. Fuente: Publimetro
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro , fue trasladado de urgencia a un hospital en Brasilia debido a problemas de salud mientras cumplía una condena en prisión. La información fue confirmada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, quien detalló que el exmandatario sufrió intensos escalofríos y varios episodios de vómitos durante la madrugada. Según explicó el parlamentario en redes sociales, el exjefe de Estado comenzó a sentirse mal poco después de despertar, lo que motivó su traslado inmediato desde el recinto penitenciario hasta un centro asistencial de la capital brasileña. “Acabo de recibir la noticia de que mi padre está de camino al hospital, una vez más”, escribió el senador, quien además pidió a los seguidores del líder de la ultraderecha brasileña que recen para que el cuadro médico no sea grave. El traslado fue posteriormente confirmado por la Policía Militar, institución encargada de la custodia del Complejo Penitenciario de Papuda, donde Bolsonaro permanece recluido. Desde la entidad señalaron que el equipo médico será el responsable de entregar información oficial sobre el estado de salud del exmandatario una vez que se realicen las evaluaciones correspondientes. Los problemas de salud de Bolsonaro no son nuevos. Desde 2018 el exgobernante arrastra diversas complicaciones médicas derivadas del atentado que sufrió durante la campaña presidencial, cuando fue apuñalado en el abdomen durante un acto público. A raíz de esa agresión, ha debido someterse a múltiples hospitalizaciones y procedimientos quirúrgicos para tratar secuelas digestivas y abdominales. Esta es la primera vez que Bolsonaro es trasladado a un hospital desde que comenzó a cumplir su condena en prisión el pasado 15 de enero, luego de que la Corte Suprema confirmara una sentencia de 27 años por su participación en un intento de golpe de Estado. Además de la condena penal, la justicia brasileña determinó su inhabilitación para competir en cargos públicos hasta el año 2060. Mientras tanto, se espera que durante las próximas horas las autoridades médicas informen sobre la evolución de su estado de salud. Fuente: Publimetro
Un brutal crimen al interior del Complejo Penitenciario de La Serena desató una investigación penal y un sumario administrativo en Gendarmería, luego de que un interno confesara haber asesinado a su compañero de celda y realizar actos de canibalismo tras el ataque. El caso, ocurrido el 8 de febrero, también derivó en la salida del jefe del recinto por fallas en los controles internos. De acuerdo con antecedentes conocidos a partir de un reportaje del Diario El Día, el hecho quedó al descubierto cerca de las 09:00 horas, cuando personal de servicio recibió una alerta radial por una situación grave en la celda 20 del módulo 91. Al abrirla, un funcionario encontró a un interno de 26 años, condenado por robo con violencia, tendido en el suelo, cubierto hasta el cuello y con evidentes lesiones en el rostro y la zona cervical. No presentaba signos vitales. En el mismo espacio estaba su compañero de celda, de 21 años, quien fue despertado por Gendarmería. Según el parte interno, al ser retirado del lugar reconoció de inmediato su responsabilidad en el ataque y señaló: “Jefe, lo maté”. Más tarde, en su declaración, afirmó que actuó en defensa propia, asegurando que la víctima se abalanzó sobre él con un arma blanca durante la noche. El imputado relató que logró esquivar la agresión y que respondió con una puñalada en el cuello. “En horas de la noche este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada. La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (...) Solo voy a decir que fue en mi defensa”, declaró Fuentes. Sin embargo, su confesión añadió detalles que estremecieron a los investigadores: declaró que, en estado de desesperación, realizó actos de canibalismo con partes del cuerpo de la víctima y luego cubrió el cadáver antes de quedarse dormido en la misma celda. “Comencé a desesperarme por lo que había hecho y comencé a comer parte de su cuerpo. Le quité un ojo y me lo comí, al igual que un pedazo de su mano y el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja. Al pasar el rato lo tapé y me dormí a su lado. En la mañana, el funcionario, al habilitar la celda, se dio cuenta de lo que había hecho”, relató. Personal de salud confirmó el fallecimiento a las 09:35 horas. La Fiscalía dispuso la concurrencia de la Brigada de Homicidios de la PDI, equipos especializados contra el crimen organizado y el Servicio Médico Legal. Los peritajes se extendieron durante gran parte del día y el cuerpo fue retirado en horas de la tarde. La celda no contaba con registro audiovisual, lo que dificulta reconstruir con precisión la dinámica de lo ocurrido. El caso también abrió cuestionamientos por la situación penitenciaria de ambos internos. El agresor registraba múltiples faltas graves previas, entre ellas porte de armas blancas, riñas y agresiones. Su evaluación de conducta reciente era negativa. Pese a ello, permanecía en un módulo terapéutico y compartía celda. Además, existían órdenes de traslado para ambos reos que no se concretaron. Días antes del crimen se había dispuesto el envío del imputado a otra unidad penal por riesgo para su integridad, mientras que la víctima también debía ser derivada a otro recinto. Tras conocerse los antecedentes, Gendarmería inició un sumario administrativo y su director nacional calificó lo ocurrido como un hecho “irregular e inaceptable”, atribuyéndolo a fallas en controles básicos del régimen interno. Como primera medida, se confirmó el llamado a retiro del jefe del penal. Fuente: Publimetro
La pareja de Manuel Fuentes, el interno de 22 años acusado de cometer un acto de canibalismo al interior del Complejo Penitenciario de La Serena, entregó sus primeras declaraciones públicas tras el impactante hecho ocurrido la madrugada del domingo. La mujer sostuvo que el joven presentaba un deterioro psicológico evidente y aseguró que actuó en defensa propia. De acuerdo con los antecedentes conocidos, personal de Gendarmería encontró a dos reclusos bajo una frazada en una celda del recinto penal. Uno de ellos estaba fallecido y presentaba una herida en el cuello, mientras que el otro —identificado como Manuel Fuentes, apodado “Chico Ignacio”— se encontraba a pocos centímetros, con signos que darían cuenta de un presunto acto de canibalismo. El caso es actualmente materia de investigación. Fuentes mantiene un historial delictual que incluye robo con intimidación e intento de fuga. Según cercanos, su conducta habría cambiado de forma notoria tras ser trasladado desde la cárcel de Puente Alto hasta La Serena, luego de protagonizar una fuga desde el primer recinto. Posteriormente, también habría intentado provocar un incendio y agredido a personal penitenciario, situaciones por las que fue catalogado como interno de alto riesgo. En conversación con Meganoticias, su pareja, Ashley San Martín, afirmó que el imputado mostraba señales de inestabilidad emocional y conductas autolesivas previas al hecho. “Ya no estaba bien, se estaba volviendo loco. Tenía miedo de que se hiciera algo o que le hiciera algo a esa persona, que fue lo que pasó”, señaló. La mujer cuestionó además las condiciones en que se encontraba recluido y apuntó a presuntas fallas en los protocolos de control. “Gendarmería pudo haberlo evitado, porque antes de que pasara esto se intentó sacar su ojo, se pegó, se cortó su cara. Dio señales de que no estaba bien”, aseguró. En esa línea, sostuvo que, a su juicio, Fuentes debió permanecer aislado. “Si él hubiera estado solo, como tendría que haber estado, no habría pasado nada de lo que pasó”, insistió. San Martín también defendió la versión de que el acusado reaccionó ante una amenaza directa. “Manuel Fuentes sigue siendo la misma persona que yo conocí. Lo sigo viendo de la misma forma. Sé que tuvo sus razones, porque sé que se defendió. Pero era él o era la otra persona”, declaró. Finalmente, envió un mensaje a la familia del interno fallecido: “Pedir disculpas en nombre de nuestra familia. Lamentablemente así es la cárcel”, expresó. Gendarmería y el Ministerio Público mantienen abiertas las indagatorias para esclarecer la dinámica de los hechos y eventuales responsabilidades administrativas o penales. Fuente: Publimetro
El juicio contra Nicolás Zepeda en Francia ha llegado a su fase decisiva, con la expectativa de un veredicto inminente que podría revelarse en las próximas horas. La Fiscalía ha solicitado una pena de 30 años de cárcel para el chileno, acusado del asesinato de su expareja japonesa, Narumi Kurosaki, ocurrido en 2016. El proceso judicial se lleva a cabo en Lyon desde el 17 de marzo y ha sido caracterizado por intensas sesiones de interrogatorios, presentación de pruebas y argumentos legales. En la jornada más reciente, se realizaron las últimas intervenciones clave antes de que el acusado presente sus palabras finales y el jurado se retire a deliberar. En palabras del periodista Roberto Cox desde Francia, durante el séptimo día de audiencias, Zepeda negó nuevamente su participación en los hechos y en un momento emotivo expresó: ¡Nunca lo sabremos, porque no fui yo!. El caso se originó en diciembre de 2016 cuando Kurosaki desapareció en Besanzón. A pesar de no haber encontrado su cuerpo, la justicia francesa considera que existen pruebas suficientes para incriminar a Zepeda por un crimen premeditado. Este es el tercer juicio al que se enfrenta Zepeda en Francia. Aunque previamente fue condenado a 28 años de prisión en 2022 y 2023, la Corte de Casación anuló la última sentencia debido a irregularidades procesales, lo que condujo a un nuevo juicio desde cero. Durante los alegatos finales, el fiscal Vincent Auger solicitó al tribunal declarar culpable de asesinato premeditado a Nicolás Zepeda y condenarlo a 30 años de prisión. Según la acusación, el crimen habría sido motivado por celos y la incapacidad del acusado para aceptar el fin de la relación. Auger afirmó: Hay tres razones por las que un hombre pretende terminar con la vida de su pareja: La víctima le dice que lo quiere dejar, que lo deje, o porque la víctima rehizo su vida con otro hombre. Este caso cumple con esas tres razones. Además, sostuvo la hipótesis de que Zepeda quemó el cuerpo en el bosque y luego tiró los restos en un río. En un giro inesperado, Auger mencionó la dictadura en Chile al señalar: Nicolás Zepeda nació el año en que terminó la dictadura en Chile. Creció en un país libre lo que transforma su silencio en algo más insoportable. Mientras tanto, la parte querellante insiste en que Kurosaki no se suicidó y fue víctima de violencia. Por otro lado, la defensa mantiene la inocencia del acusado y prepara sus argumentos finales antes del cierre del proceso. Se espera que el veredicto se revele antes de lo previsto debido a adelantos en etapas anteriores del juicio. Sin embargo, la fecha programada sigue siendo el jueves 26 de marzo para conocer la decisión final del tribunal. Así pues, el caso Zepeda se aproxima a una resolución crucial que determinará no solo el destino legal del acusado sino también cerrará uno de los procesos más complejos y mediáticos recientes en Francia. Fuente: Publimetro
Tras cinco meses del brutal triple homicidio ocurrido en la comuna de La Reina, el principal imputado del caso, Jorge Ugalde, envió una carta desde la cárcel en la que insiste en su inocencia y entrega detalles sobre su relación con una de las víctimas, el fotógrafo Eduardo Cruz-Coke. El psicólogo de 59 años, quien se encuentra actualmente en prisión preventiva, es sindicado por la Fiscalía como el principal sospechoso del asesinato de Cruz-Coke y sus dos hijos, crimen que ha generado amplio impacto público por su violencia y características. La misiva, escrita a mano y dada a conocer por Reportajes T13 , surge luego de que el imputado tomara conocimiento de un reportaje televisivo que abordaba el caso, incluyendo testimonios de cercanos a las víctimas. En ese contexto, Ugalde decidió entregar su versión de los hechos, defendiendo su inocencia y enfatizando el vínculo que mantenía con su cuñado. “A Eduardo lo conocí a los 23 años, por casi 40 hemos sido familia. Compartimos la vida cuidando y jugando con nuestros hijos, sobrinos y nieto. Ese fue nuestro vínculo fundamental”, expresó en el documento. En el texto, el imputado describe una relación familiar cercana, marcada por la confianza y la convivencia cotidiana. Según relata, ambos compartían espacios de manera habitual, en un entorno donde predominaba la cercanía entre las familias. “La vida con él estuvo llena de humor, Eduardo era muy gracioso, pero sobre todo estuvo basada en la confianza de que los niños estarían seguros. Las casas mantenían las puertas abiertas, el jardín solo uno, los perros de todos”, escribió. Además, destacó la figura de Cruz-Coke como fotógrafo, señalando que “retrataba la belleza” y que a través de su trabajo “abrió el mundo entero”, mientras también registraba momentos íntimos de la vida familiar. Cabe destacar que, la defensa del imputado no ha variado su postura, insistiendo en que no existen pruebas concluyentes que lo posicionen como autor del triple homicidio. Mientras la investigación continúa sumando antecedentes, Ugalde permanece en prisión preventiva a la espera de eventuales definiciones judiciales. Fuente: Publimetro
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro , fue trasladado de urgencia a un hospital en Brasilia debido a problemas de salud mientras cumplía una condena en prisión. La información fue confirmada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, quien detalló que el exmandatario sufrió intensos escalofríos y varios episodios de vómitos durante la madrugada. Según explicó el parlamentario en redes sociales, el exjefe de Estado comenzó a sentirse mal poco después de despertar, lo que motivó su traslado inmediato desde el recinto penitenciario hasta un centro asistencial de la capital brasileña. “Acabo de recibir la noticia de que mi padre está de camino al hospital, una vez más”, escribió el senador, quien además pidió a los seguidores del líder de la ultraderecha brasileña que recen para que el cuadro médico no sea grave. El traslado fue posteriormente confirmado por la Policía Militar, institución encargada de la custodia del Complejo Penitenciario de Papuda, donde Bolsonaro permanece recluido. Desde la entidad señalaron que el equipo médico será el responsable de entregar información oficial sobre el estado de salud del exmandatario una vez que se realicen las evaluaciones correspondientes. Los problemas de salud de Bolsonaro no son nuevos. Desde 2018 el exgobernante arrastra diversas complicaciones médicas derivadas del atentado que sufrió durante la campaña presidencial, cuando fue apuñalado en el abdomen durante un acto público. A raíz de esa agresión, ha debido someterse a múltiples hospitalizaciones y procedimientos quirúrgicos para tratar secuelas digestivas y abdominales. Esta es la primera vez que Bolsonaro es trasladado a un hospital desde que comenzó a cumplir su condena en prisión el pasado 15 de enero, luego de que la Corte Suprema confirmara una sentencia de 27 años por su participación en un intento de golpe de Estado. Además de la condena penal, la justicia brasileña determinó su inhabilitación para competir en cargos públicos hasta el año 2060. Mientras tanto, se espera que durante las próximas horas las autoridades médicas informen sobre la evolución de su estado de salud. Fuente: Publimetro
Un brutal crimen al interior del Complejo Penitenciario de La Serena desató una investigación penal y un sumario administrativo en Gendarmería, luego de que un interno confesara haber asesinado a su compañero de celda y realizar actos de canibalismo tras el ataque. El caso, ocurrido el 8 de febrero, también derivó en la salida del jefe del recinto por fallas en los controles internos. De acuerdo con antecedentes conocidos a partir de un reportaje del Diario El Día, el hecho quedó al descubierto cerca de las 09:00 horas, cuando personal de servicio recibió una alerta radial por una situación grave en la celda 20 del módulo 91. Al abrirla, un funcionario encontró a un interno de 26 años, condenado por robo con violencia, tendido en el suelo, cubierto hasta el cuello y con evidentes lesiones en el rostro y la zona cervical. No presentaba signos vitales. En el mismo espacio estaba su compañero de celda, de 21 años, quien fue despertado por Gendarmería. Según el parte interno, al ser retirado del lugar reconoció de inmediato su responsabilidad en el ataque y señaló: “Jefe, lo maté”. Más tarde, en su declaración, afirmó que actuó en defensa propia, asegurando que la víctima se abalanzó sobre él con un arma blanca durante la noche. El imputado relató que logró esquivar la agresión y que respondió con una puñalada en el cuello. “En horas de la noche este interno se abalanza sobre mí con un arma blanca. Yo igual tenía una y lo agredí primero antes de que él me agrediera, esquivando la puñalada. La puñalada se la pegué en el cuello y empezó a convulsionar. Ahí le empecé a tomar los signos en el cuello y el corazón y noté que estaba muerto (...) Solo voy a decir que fue en mi defensa”, declaró Fuentes. Sin embargo, su confesión añadió detalles que estremecieron a los investigadores: declaró que, en estado de desesperación, realizó actos de canibalismo con partes del cuerpo de la víctima y luego cubrió el cadáver antes de quedarse dormido en la misma celda. “Comencé a desesperarme por lo que había hecho y comencé a comer parte de su cuerpo. Le quité un ojo y me lo comí, al igual que un pedazo de su mano y el cuello, donde le pegué la puñalada. Luego de eso me comí una oreja. Al pasar el rato lo tapé y me dormí a su lado. En la mañana, el funcionario, al habilitar la celda, se dio cuenta de lo que había hecho”, relató. Personal de salud confirmó el fallecimiento a las 09:35 horas. La Fiscalía dispuso la concurrencia de la Brigada de Homicidios de la PDI, equipos especializados contra el crimen organizado y el Servicio Médico Legal. Los peritajes se extendieron durante gran parte del día y el cuerpo fue retirado en horas de la tarde. La celda no contaba con registro audiovisual, lo que dificulta reconstruir con precisión la dinámica de lo ocurrido. El caso también abrió cuestionamientos por la situación penitenciaria de ambos internos. El agresor registraba múltiples faltas graves previas, entre ellas porte de armas blancas, riñas y agresiones. Su evaluación de conducta reciente era negativa. Pese a ello, permanecía en un módulo terapéutico y compartía celda. Además, existían órdenes de traslado para ambos reos que no se concretaron. Días antes del crimen se había dispuesto el envío del imputado a otra unidad penal por riesgo para su integridad, mientras que la víctima también debía ser derivada a otro recinto. Tras conocerse los antecedentes, Gendarmería inició un sumario administrativo y su director nacional calificó lo ocurrido como un hecho “irregular e inaceptable”, atribuyéndolo a fallas en controles básicos del régimen interno. Como primera medida, se confirmó el llamado a retiro del jefe del penal. Fuente: Publimetro
La pareja de Manuel Fuentes, el interno de 22 años acusado de cometer un acto de canibalismo al interior del Complejo Penitenciario de La Serena, entregó sus primeras declaraciones públicas tras el impactante hecho ocurrido la madrugada del domingo. La mujer sostuvo que el joven presentaba un deterioro psicológico evidente y aseguró que actuó en defensa propia. De acuerdo con los antecedentes conocidos, personal de Gendarmería encontró a dos reclusos bajo una frazada en una celda del recinto penal. Uno de ellos estaba fallecido y presentaba una herida en el cuello, mientras que el otro —identificado como Manuel Fuentes, apodado “Chico Ignacio”— se encontraba a pocos centímetros, con signos que darían cuenta de un presunto acto de canibalismo. El caso es actualmente materia de investigación. Fuentes mantiene un historial delictual que incluye robo con intimidación e intento de fuga. Según cercanos, su conducta habría cambiado de forma notoria tras ser trasladado desde la cárcel de Puente Alto hasta La Serena, luego de protagonizar una fuga desde el primer recinto. Posteriormente, también habría intentado provocar un incendio y agredido a personal penitenciario, situaciones por las que fue catalogado como interno de alto riesgo. En conversación con Meganoticias, su pareja, Ashley San Martín, afirmó que el imputado mostraba señales de inestabilidad emocional y conductas autolesivas previas al hecho. “Ya no estaba bien, se estaba volviendo loco. Tenía miedo de que se hiciera algo o que le hiciera algo a esa persona, que fue lo que pasó”, señaló. La mujer cuestionó además las condiciones en que se encontraba recluido y apuntó a presuntas fallas en los protocolos de control. “Gendarmería pudo haberlo evitado, porque antes de que pasara esto se intentó sacar su ojo, se pegó, se cortó su cara. Dio señales de que no estaba bien”, aseguró. En esa línea, sostuvo que, a su juicio, Fuentes debió permanecer aislado. “Si él hubiera estado solo, como tendría que haber estado, no habría pasado nada de lo que pasó”, insistió. San Martín también defendió la versión de que el acusado reaccionó ante una amenaza directa. “Manuel Fuentes sigue siendo la misma persona que yo conocí. Lo sigo viendo de la misma forma. Sé que tuvo sus razones, porque sé que se defendió. Pero era él o era la otra persona”, declaró. Finalmente, envió un mensaje a la familia del interno fallecido: “Pedir disculpas en nombre de nuestra familia. Lamentablemente así es la cárcel”, expresó. Gendarmería y el Ministerio Público mantienen abiertas las indagatorias para esclarecer la dinámica de los hechos y eventuales responsabilidades administrativas o penales. Fuente: Publimetro