El cambio de mando presidencial en Chile es mucho más que un simple acto protocolar. Se trata de una de las ceremonias más antiguas de la vida republicana y uno de los rituales políticos más simbólicos en la historia del país, con sus orígenes que se remontan al siglo XIX. LEE MÁS: ¿A qué hora empieza el cambio de mando entre Boric y Kast? El horario de las actividades de este 11 de marzo Según el historiador Andrés Gooycolea, de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes, las primeras ceremonias de asunción presidencial se llevaban a cabo ante el Congreso Pleno en el antiguo Tribunal del Consulado, entre los años 1826 y 1875, cuando aún no existía una tradición claramente definida para el traspaso del poder. Con el tiempo, este acto fue adquiriendo mayor formalidad y simbolismo. “A mediados del siglo XIX, el rito adquirió una carga simbólica adicional al coincidir deliberadamente con el 18 de septiembre, vinculando la asunción presidencial con el aniversario de la Primera Junta de Gobierno y las celebraciones de Fiestas Patrias”, explica Gooycolea. La práctica se consolidó en 1841, durante el gobierno de Manuel Bulnes, e introdujo otra tradición que perdura hasta hoy: el mensaje final del mandatario saliente ante el Congreso antes de entregar la banda presidencial. A lo largo de los años, el cambio de mando se ha realizado principalmente en el edificio del ex Congreso Nacional, aunque ha habido excepciones debido a emergencias o desastres. “En 1895, por ejemplo, un incendio en el Congreso llevó a que la investidura de Federico Errázuriz se realizara en el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile. Tras el terremoto de 1906, la asunción de Pedro Montt debió efectuarse en el salón de actos del Colegio de los Sagrados Corazones”, detalla el historiador. Estos episodios forman parte de las múltiples situaciones que han marcado una ceremonia que, pese a los cambios, ha mantenido su carácter solemne. Uno de los momentos más esperados del cambio de mando es la entrega de los símbolos presidenciales, elementos que representan la continuidad del Estado. “Entre los más importantes se encuentran la banda presidencial tricolor y la denominada Piocha de O’Higgins, considerada el emblema más representativo de la autoridad presidencial”, señala Gooycolea. Durante la ceremonia, el presidente del Senado recibe la banda del mandatario saliente y se la coloca al presidente electo, mientras que la Piocha se fija en el pecho como señal del traspaso del poder. La pieza también tiene su propia historia. “Esta joya —una estrella de cinco puntas— ha estado rodeada de anécdotas: en las investiduras de José Manuel Balmaceda en 1886 y Arturo Alessandri en 1920 se desprendió durante la ceremonia, hecho que muchos interpretaron como un presagio de crisis políticas”, comenta. La insignia actual no es la original, ya que se perdió durante el bombardeo al Palacio La Moneda en 1973; desde entonces se utiliza una réplica. La fecha actual del cambio mando se estableció tras el retorno a la democracia. “Recién en los años 90, con el retorno a la democracia en Chile y la asunción Patricio Aylwin, cambio mando presidencial quedó fijado definitivamente 11 marzo; fecha desde entonces marca inicio cada nuevo ciclo presidencial Chile”, concluye Gooycolea. Con casi 200 años historia, ceremonia sigue siendo uno actos más importantes institucionalidad chilena símbolo continuidad democrática. Fuente: Publimetro
El cambio de mando presidencial en Chile es mucho más que un simple acto protocolar. Se trata de una de las ceremonias más antiguas de la vida republicana y uno de los rituales políticos más simbólicos en la historia del país, con sus orígenes que se remontan al siglo XIX. LEE MÁS: ¿A qué hora empieza el cambio de mando entre Boric y Kast? El horario de las actividades de este 11 de marzo Según el historiador Andrés Gooycolea, de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes, las primeras ceremonias de asunción presidencial se llevaban a cabo ante el Congreso Pleno en el antiguo Tribunal del Consulado, entre los años 1826 y 1875, cuando aún no existía una tradición claramente definida para el traspaso del poder. Con el tiempo, este acto fue adquiriendo mayor formalidad y simbolismo. “A mediados del siglo XIX, el rito adquirió una carga simbólica adicional al coincidir deliberadamente con el 18 de septiembre, vinculando la asunción presidencial con el aniversario de la Primera Junta de Gobierno y las celebraciones de Fiestas Patrias”, explica Gooycolea. La práctica se consolidó en 1841, durante el gobierno de Manuel Bulnes, e introdujo otra tradición que perdura hasta hoy: el mensaje final del mandatario saliente ante el Congreso antes de entregar la banda presidencial. A lo largo de los años, el cambio de mando se ha realizado principalmente en el edificio del ex Congreso Nacional, aunque ha habido excepciones debido a emergencias o desastres. “En 1895, por ejemplo, un incendio en el Congreso llevó a que la investidura de Federico Errázuriz se realizara en el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile. Tras el terremoto de 1906, la asunción de Pedro Montt debió efectuarse en el salón de actos del Colegio de los Sagrados Corazones”, detalla el historiador. Estos episodios forman parte de las múltiples situaciones que han marcado una ceremonia que, pese a los cambios, ha mantenido su carácter solemne. Uno de los momentos más esperados del cambio de mando es la entrega de los símbolos presidenciales, elementos que representan la continuidad del Estado. “Entre los más importantes se encuentran la banda presidencial tricolor y la denominada Piocha de O’Higgins, considerada el emblema más representativo de la autoridad presidencial”, señala Gooycolea. Durante la ceremonia, el presidente del Senado recibe la banda del mandatario saliente y se la coloca al presidente electo, mientras que la Piocha se fija en el pecho como señal del traspaso del poder. La pieza también tiene su propia historia. “Esta joya —una estrella de cinco puntas— ha estado rodeada de anécdotas: en las investiduras de José Manuel Balmaceda en 1886 y Arturo Alessandri en 1920 se desprendió durante la ceremonia, hecho que muchos interpretaron como un presagio de crisis políticas”, comenta. La insignia actual no es la original, ya que se perdió durante el bombardeo al Palacio La Moneda en 1973; desde entonces se utiliza una réplica. La fecha actual del cambio mando se estableció tras el retorno a la democracia. “Recién en los años 90, con el retorno a la democracia en Chile y la asunción Patricio Aylwin, cambio mando presidencial quedó fijado definitivamente 11 marzo; fecha desde entonces marca inicio cada nuevo ciclo presidencial Chile”, concluye Gooycolea. Con casi 200 años historia, ceremonia sigue siendo uno actos más importantes institucionalidad chilena símbolo continuidad democrática. Fuente: Publimetro