Cuando los relojes marquen las 23:59 horas del sábado 5 de septiembre, deberán adelantarse hasta la 01:00 del domingo 6 en gran parte del territorio nacional. El cambio dará inicio al horario de verano y permitirá contar con más luz durante las tardes, pero también significa perder una hora de sueño durante esa noche. Aunque parece una modificación menor, durante los días siguientes algunas personas pueden experimentar cansancio, dificultades para despertar, irritabilidad, cambios en el apetito o menor concentración. El ajuste también puede alterar la convivencia y la organización familiar, especialmente en hogares con niños, adolescentes y adultos mayores. “Para el reloj son solamente 60 minutos, pero para el cuerpo y la mente significa modificar de manera abrupta una rutina que venía repitiéndose durante meses, sobre todo en la transición al horario de verano, en que se adelanta el reloj. Durante los primeros días podemos sentir más cansancio, desconcentración o poca motivación, mientras el organismo se adapta”, explica Luz María de Costa-Nora, jefa de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA. Esperar hasta la noche del cambio para acostarse una hora antes puede resultar poco efectivo. La recomendación es comenzar durante los días previos, adelantando gradualmente los horarios de sueño, comidas y despertar. “ Obligarse a dormir temprano o angustiarse porque no aparece el sueño puede generar el efecto contrario. Es preferible disminuir progresivamente los estímulos, bajar la intensidad de las actividades nocturnas, menos pantallas, creando condiciones que favorezcan el descanso”, señala Luz María de Costa-Nora. En niños y adolescentes, el cansancio puede manifestarse mediante irritabilidad, resistencia a levantarse, desgano o dificultades para concentrarse, por lo que se recomienda ir adelantando progresivamente la hora de sueño, sobre todo de los niños, en un proceso que ayude a reducir el impacto por el cambio de hora. En el caso de los adultos mayores, también les puede beneficiar ir adelantando sus rutinas para que el cambio de hora se sienta más gradual. “Los cambios en el descanso también repercuten en la forma en que nos relacionamos. Una persona cansada puede reaccionar con menos paciencia o sentirse sobrepasada con mayor facilidad. Por eso es importante ajustar las exigencias y comprender que hay distintos ritmos de adaptación”, agrega de Costa-Nora. Si las dificultades para dormir, la angustia, la irritabilidad o el agotamiento se mantienen durante varias semanas e interfieren con la vida cotidiana, puede ser recomendable solicitar orientación profesional. Fuente: Publimetro
En medio de la discusión sobre el cambio de hora en Chile, más de 70 organizaciones vinculadas a la salud han solicitado al Presidente José Antonio Kast suspender la modificación programada para el próximo sábado 5 de septiembre y avanzar hacia la eliminación definitiva de esta medida. La petición, encabezada por el presidente de la Red Nacional de Salud, doctor Patricio Mardónez, fue plasmada en una carta dirigida a La Moneda. En ella, las agrupaciones argumentan que la alternancia entre horario de invierno y verano podría tener consecuencias negativas para la salud de la población. No se puede seguir jugando con el reloj biológico de las personas como si se tratara de un simple ajuste administrativo, expresó Mardónez al fundamentar la solicitud. Esta no es la primera vez que se plantea esta preocupación. En años anteriores, Mardónez había solicitado al Gobierno suspender el cambio de hora y evaluar su continuidad. En esta ocasión, las organizaciones proponen dos medidas concretas: suspender inmediatamente el próximo cambio de hora y poner fin definitivamente a la modificación estacional de los relojes en Chile. La propuesta es establecer un huso horario único y permanente que considere los efectos del horario en la salud y el reloj biológico de las personas. La Red Nacional de Salud aboga por adoptar permanentemente el huso GMT-4 para reducir los impactos asociados a los cambios horarios. Entre las organizaciones adherentes se encuentran grupos relacionados con autismo, neurodivergencia, discapacidad, cuidadores y asociaciones de pacientes en distintas zonas del país. Uno de los principales argumentos presentados es la alteración del ciclo circadiano, que regula procesos como el sueño y la vigilia. Según los firmantes, modificar bruscamente los horarios puede generar problemas de adaptación, fatiga y alteraciones del sueño, especialmente en grupos vulnerables como adultos mayores y personas autistas. Además, se destaca la preocupación por la seguridad vial. Las organizaciones señalan que la fatiga y la alteración del sueño pueden afectar los tiempos de reacción y la atención después del cambio horario. Hasta el momento, el cambio de hora sigue programado para la noche del sábado 5 de septiembre. En gran parte de Chile continental, los relojes deberán adelantarse 60 minutos a las 24:00 horas del sábado para dar inicio al horario de verano UTC-3 el domingo 6 de septiembre. El ajuste no aplicará en Aysén ni en Magallanes y la Antártica Chilena, regiones que mantienen UTC-3 todo el año. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el cambio se realizará a las 22:00 horas locales. Hasta ahora no hay información oficial sobre una posible suspensión del cambio programado para septiembre. La solicitud de las organizaciones queda pendiente de una respuesta por parte del Ejecutivo. Fuente: Publimetro
Cuando los relojes marquen las 23:59 horas del sábado 5 de septiembre, deberán adelantarse hasta la 01:00 del domingo 6 en gran parte del territorio nacional. El cambio dará inicio al horario de verano y permitirá contar con más luz durante las tardes, pero también significa perder una hora de sueño durante esa noche. Aunque parece una modificación menor, durante los días siguientes algunas personas pueden experimentar cansancio, dificultades para despertar, irritabilidad, cambios en el apetito o menor concentración. El ajuste también puede alterar la convivencia y la organización familiar, especialmente en hogares con niños, adolescentes y adultos mayores. “Para el reloj son solamente 60 minutos, pero para el cuerpo y la mente significa modificar de manera abrupta una rutina que venía repitiéndose durante meses, sobre todo en la transición al horario de verano, en que se adelanta el reloj. Durante los primeros días podemos sentir más cansancio, desconcentración o poca motivación, mientras el organismo se adapta”, explica Luz María de Costa-Nora, jefa de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA. Esperar hasta la noche del cambio para acostarse una hora antes puede resultar poco efectivo. La recomendación es comenzar durante los días previos, adelantando gradualmente los horarios de sueño, comidas y despertar. “ Obligarse a dormir temprano o angustiarse porque no aparece el sueño puede generar el efecto contrario. Es preferible disminuir progresivamente los estímulos, bajar la intensidad de las actividades nocturnas, menos pantallas, creando condiciones que favorezcan el descanso”, señala Luz María de Costa-Nora. En niños y adolescentes, el cansancio puede manifestarse mediante irritabilidad, resistencia a levantarse, desgano o dificultades para concentrarse, por lo que se recomienda ir adelantando progresivamente la hora de sueño, sobre todo de los niños, en un proceso que ayude a reducir el impacto por el cambio de hora. En el caso de los adultos mayores, también les puede beneficiar ir adelantando sus rutinas para que el cambio de hora se sienta más gradual. “Los cambios en el descanso también repercuten en la forma en que nos relacionamos. Una persona cansada puede reaccionar con menos paciencia o sentirse sobrepasada con mayor facilidad. Por eso es importante ajustar las exigencias y comprender que hay distintos ritmos de adaptación”, agrega de Costa-Nora. Si las dificultades para dormir, la angustia, la irritabilidad o el agotamiento se mantienen durante varias semanas e interfieren con la vida cotidiana, puede ser recomendable solicitar orientación profesional. Fuente: Publimetro
En medio de la discusión sobre el cambio de hora en Chile, más de 70 organizaciones vinculadas a la salud han solicitado al Presidente José Antonio Kast suspender la modificación programada para el próximo sábado 5 de septiembre y avanzar hacia la eliminación definitiva de esta medida. La petición, encabezada por el presidente de la Red Nacional de Salud, doctor Patricio Mardónez, fue plasmada en una carta dirigida a La Moneda. En ella, las agrupaciones argumentan que la alternancia entre horario de invierno y verano podría tener consecuencias negativas para la salud de la población. No se puede seguir jugando con el reloj biológico de las personas como si se tratara de un simple ajuste administrativo, expresó Mardónez al fundamentar la solicitud. Esta no es la primera vez que se plantea esta preocupación. En años anteriores, Mardónez había solicitado al Gobierno suspender el cambio de hora y evaluar su continuidad. En esta ocasión, las organizaciones proponen dos medidas concretas: suspender inmediatamente el próximo cambio de hora y poner fin definitivamente a la modificación estacional de los relojes en Chile. La propuesta es establecer un huso horario único y permanente que considere los efectos del horario en la salud y el reloj biológico de las personas. La Red Nacional de Salud aboga por adoptar permanentemente el huso GMT-4 para reducir los impactos asociados a los cambios horarios. Entre las organizaciones adherentes se encuentran grupos relacionados con autismo, neurodivergencia, discapacidad, cuidadores y asociaciones de pacientes en distintas zonas del país. Uno de los principales argumentos presentados es la alteración del ciclo circadiano, que regula procesos como el sueño y la vigilia. Según los firmantes, modificar bruscamente los horarios puede generar problemas de adaptación, fatiga y alteraciones del sueño, especialmente en grupos vulnerables como adultos mayores y personas autistas. Además, se destaca la preocupación por la seguridad vial. Las organizaciones señalan que la fatiga y la alteración del sueño pueden afectar los tiempos de reacción y la atención después del cambio horario. Hasta el momento, el cambio de hora sigue programado para la noche del sábado 5 de septiembre. En gran parte de Chile continental, los relojes deberán adelantarse 60 minutos a las 24:00 horas del sábado para dar inicio al horario de verano UTC-3 el domingo 6 de septiembre. El ajuste no aplicará en Aysén ni en Magallanes y la Antártica Chilena, regiones que mantienen UTC-3 todo el año. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el cambio se realizará a las 22:00 horas locales. Hasta ahora no hay información oficial sobre una posible suspensión del cambio programado para septiembre. La solicitud de las organizaciones queda pendiente de una respuesta por parte del Ejecutivo. Fuente: Publimetro