La Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) ha lanzado el libro “Personas mayores y gestión municipal en Chile: Estado de la situación y referentes internacionales (2025)”, una investigación que ofrece una visión actualizada del envejecimiento, la institucionalidad local y los desafíos para los gobiernos comunales. Según el estudio, Chile se encamina rápidamente hacia convertirse en un país envejecido, con una proyección del 24,6% de la población mayor de 60 años para el año 2035, lo que representa más de 5,2 millones de personas mayores. 7 de cada 10 comunas del país cuentan actualmente con una oficina formal de Personas Mayores, mayoritariamente bajo la Dirección de Desarrollo Comunitario. Existen diversas acciones municipales en salud, recreación, cultura, deportes y programas de apoyo. Sin embargo, la planificación se enfoca más en actividades recreativas que en objetivos estratégicos y medibles. La inversión municipal destinada a personas mayores es desigual entre territorios urbanos y rurales, evidenciando brechas de acceso y capacidades institucionales. Las comunas semiurbanas y rurales menos desarrolladas presentan las tasas proyectadas más altas de personas mayores para 2035, superando los 30.000 adultos mayores por cada 100 mil habitantes. El libro destaca que el envejecimiento demográfico no es uniforme y varía según el territorio, lo que resalta la necesidad de fortalecer la planificación local, la infraestructura, los servicios y la gobernanza municipal. “Son las instituciones más cercanas a las personas, las que conocen de primera fuente sus realidades, redes y territorios”, señala el texto. Recomendaciones y agenda para el futuro: Profesionalizar los equipos municipales responsables del área. Fortalecer la planificación basada en evidencia e indicadores de impacto. Consolidar estructuras institucionales estables. Aprovechar nuevas tecnologías como IA, robótica social y monitoreo remoto para mejorar la autonomía y el cuidado. Impulsar un cambio cultural que revalorice la vejez como una etapa activa, plena y socialmente reconocida. Andrés Chacón, director ejecutivo de AMUCH, afirmó: “Un país que cuida y reconoce a sus personas mayores es un país más justo, más humano y con mayor sentido de comunidad”. Fuente: Publimetro
Ser declarada muerta sin estarlo parece un error imposible, pero le ocurrió a una mujer de 82 años en Santander, España. Fue durante una cita médica de rutina cuando descubrió que, según los registros del sistema sanitario, había fallecido semanas atrás. PUBLICIDAD La mujer, que había sido ingresada en el Hospital Marqués de Valdecilla por una infección en la pierna, fue dada de alta tras evolucionar favorablemente. Sin embargo, cuando volvió para un chequeo de seguimiento, le comunicaron algo insólito, aparecía como fallecida desde el 16 de septiembre. Según los registros, el propio hospital había reportado erróneamente su muerte a la Seguridad Social, desatando un sinfín de problemas que hoy afectan su vida cotidiana. Al recibir la noticia, la mujer pensó lo peor, creyó que le ocultaban un diagnóstico grave. Fue su hija quien relató al medio Diario Montañés la incertidumbre, el miedo y la confusión que vivió la familia al enterarse de semejante equivocación. Desde entonces, la mujer está viva, pero “no existe” para el sistema. No puede retirar sus medicamentos, t iene bloqueadas sus cuentas bancarias, d ebe presentarse personalmente en oficinas públicas y está obligada a solicitar un certificado de fe de vida. La familia exige una disculpa formal del hospital y acciones para enmendar el daño causado. Consideran inaceptable que una institución médica de prestigio cometa errores tan graves que, literalmente, anulan la identidad de una persona. Este caso pone en evidencia la fragilidad de los sistemas administrativos y las consecuencias reales de los errores burocráticos. No solo afectan trámites o documentos: afectan personas, emociones, derechos y dignidad. Fuente: Publimetro
La Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) ha lanzado el libro “Personas mayores y gestión municipal en Chile: Estado de la situación y referentes internacionales (2025)”, una investigación que ofrece una visión actualizada del envejecimiento, la institucionalidad local y los desafíos para los gobiernos comunales. Según el estudio, Chile se encamina rápidamente hacia convertirse en un país envejecido, con una proyección del 24,6% de la población mayor de 60 años para el año 2035, lo que representa más de 5,2 millones de personas mayores. 7 de cada 10 comunas del país cuentan actualmente con una oficina formal de Personas Mayores, mayoritariamente bajo la Dirección de Desarrollo Comunitario. Existen diversas acciones municipales en salud, recreación, cultura, deportes y programas de apoyo. Sin embargo, la planificación se enfoca más en actividades recreativas que en objetivos estratégicos y medibles. La inversión municipal destinada a personas mayores es desigual entre territorios urbanos y rurales, evidenciando brechas de acceso y capacidades institucionales. Las comunas semiurbanas y rurales menos desarrolladas presentan las tasas proyectadas más altas de personas mayores para 2035, superando los 30.000 adultos mayores por cada 100 mil habitantes. El libro destaca que el envejecimiento demográfico no es uniforme y varía según el territorio, lo que resalta la necesidad de fortalecer la planificación local, la infraestructura, los servicios y la gobernanza municipal. “Son las instituciones más cercanas a las personas, las que conocen de primera fuente sus realidades, redes y territorios”, señala el texto. Recomendaciones y agenda para el futuro: Profesionalizar los equipos municipales responsables del área. Fortalecer la planificación basada en evidencia e indicadores de impacto. Consolidar estructuras institucionales estables. Aprovechar nuevas tecnologías como IA, robótica social y monitoreo remoto para mejorar la autonomía y el cuidado. Impulsar un cambio cultural que revalorice la vejez como una etapa activa, plena y socialmente reconocida. Andrés Chacón, director ejecutivo de AMUCH, afirmó: “Un país que cuida y reconoce a sus personas mayores es un país más justo, más humano y con mayor sentido de comunidad”. Fuente: Publimetro
Ser declarada muerta sin estarlo parece un error imposible, pero le ocurrió a una mujer de 82 años en Santander, España. Fue durante una cita médica de rutina cuando descubrió que, según los registros del sistema sanitario, había fallecido semanas atrás. PUBLICIDAD La mujer, que había sido ingresada en el Hospital Marqués de Valdecilla por una infección en la pierna, fue dada de alta tras evolucionar favorablemente. Sin embargo, cuando volvió para un chequeo de seguimiento, le comunicaron algo insólito, aparecía como fallecida desde el 16 de septiembre. Según los registros, el propio hospital había reportado erróneamente su muerte a la Seguridad Social, desatando un sinfín de problemas que hoy afectan su vida cotidiana. Al recibir la noticia, la mujer pensó lo peor, creyó que le ocultaban un diagnóstico grave. Fue su hija quien relató al medio Diario Montañés la incertidumbre, el miedo y la confusión que vivió la familia al enterarse de semejante equivocación. Desde entonces, la mujer está viva, pero “no existe” para el sistema. No puede retirar sus medicamentos, t iene bloqueadas sus cuentas bancarias, d ebe presentarse personalmente en oficinas públicas y está obligada a solicitar un certificado de fe de vida. La familia exige una disculpa formal del hospital y acciones para enmendar el daño causado. Consideran inaceptable que una institución médica de prestigio cometa errores tan graves que, literalmente, anulan la identidad de una persona. Este caso pone en evidencia la fragilidad de los sistemas administrativos y las consecuencias reales de los errores burocráticos. No solo afectan trámites o documentos: afectan personas, emociones, derechos y dignidad. Fuente: Publimetro